Cien días de aislamiento…

El sector cultural de Pereira y Risaralda ha sido uno de los más golpeados por la pandemia. Hace 100 días no presentan obras de teatro, no hay tertulias, ni presentaciones de libros, ni exposiciones de arte, ni conciertos, ni actividades de ningún tipo con presencia de público. No hay bibliotecas, ni cafés literarios para encontrar amigos. La virtualidad ha permitido cumplir algunas tareas, pero en lo cultural el acercamiento a quienes escuchan, ven u oyen es vital, el público es la vida del artista. Diversas opiniones nos dan un panorama de cómo estos escritores, directores, críticos de cine, artistas plásticos y gestores culturales “han ido pasando” la pandemia. ¿Y el futuro, qué?

Oscar Aguirre Gómez
“En mi caso particular, como escritor y editor de la única revista cultural de la región, Iris, que en más de 20 años y a través de 82 ediciones ha circulado con dificultades, la pandemia me ha afectado mucho. Recién publiqué una edición digital y ninguna entidad cultural se ha dado por enterada. No quiero que Iris, que ya forma parte del patrimonio cultural del Departamento, desaparezca. Mi situación económica no es la mejor y deseo seguir produciendo”.

 

Ramiro Tabares
A un alto porcentaje del sector de artistas, creativos y gestores, los afecta la informalidad, es decir, al ser empíricos, sin títulos profesionales les pega duro la pandemia y las dificultades para obtener algún ingreso.
Conexo con lo anterior, está la escasez de programas formativos a nivel universitario, exceptuando la UTP, no se ofrecen programas profesionalizantes que ayuden a mejorar las condiciones de vida de ese sector. No hay un trabajo articulado en redes, nodos o clusters que permita maximizar la oferta y garantizar ingresos para tiempos de crisis.
Los pocos recursos y apoyos están concentrados, se los ganan los mismos ya que tienen redes de amigos y se apoyan entre sí. Hay que mejorar, abrir, diversificar la oferta de programas del sector”.

 

 

Diego Firmiano
“La pandemia, especialmente la cuarentena, ha perjudicado al escritor en su producción, difusión y comercialización de sus obras, además de la imposibilidad de ofrecer charlas literarias, asesorías editoriales, y promoción de eventos de carácter cultural en Pereira. Es necesario un plan de contingencia económico que permita ayudar al escritor en su tarea y compromiso de dinamizar la producción lectora entre los que consumen textos en revistas, periódicos, o plataformas digitales”.

José Fernando Ruiz
“El sector se ha visto afectado porque en cultura las actividades son presenciales en su mayoría. De otra parte, y como es hasta cierto punto lógico, se privilegian actividades como la alimentación y la salud. Sin embargo no debemos olvidar que la cultura es importantísima para la salud emocional y más en estos momentos inéditos en la historia de la humanidad. Los artistas necesitan público en escenarios que se encuentran cerrados. Al sector le ha tocado reinventarse en este tiempo tan diferente”.

Julián Chica
“El sector cultural de la región, entendido como una pirámide poblacional, tiene una base de artistas, creadores, gestores y promotores, conscientes de la enorme brecha social que existe con respecto a los niveles superiores, llámense universidades, agencias y empresas culturales, al quedarse privados del apoyo local para sus proyectos por razón de la pandemia, han caído en la condición de leprosos sociales, deudores morosos y parias en su propio entorno. Sin embargo, está visto que la pandemia ha puesto a prueba a nuestros gobernantes, que en su gran mayoría se quedaron sin iniciativa e hicieron evidente su desinterés o desconocimiento del papel fundamental de los artistas”.

Germán Ossa
“Este sector, al que pertenezco con alma, vida y sombrero, tiene la extraña particularidad de sobrevivir gracias a la solidaridad, al abrazo, a las ayudas económicas de todo tipo, a la complicidad, al amor, a todo lo que tiene que ver con lo bueno, con el ánimo de vivir, de mirar al mundo de una mejor manera, pero lamentablemente ese virus que nos llegó de manera intempestiva y gratuita, parece que a lo que más duramente atacó, fue a los que estaba de nuestro lado y ya estamos por encima de cualquiera alerta roja. No hay ni esperanzas. Hasta la inspiración, que como todos sabemos es inmaterial, ya se nota invadida por esa terrible plaga, pues los ánimos de crear se han ido acabando. Los cuentos, poemas, dibujos y textos que se me ocurren, están llenos de desesperanza”.

Ramiro Osorio Jaramillo
“La cultura quedó, no en veremos, como siempre ha sido, sino en total marginamiento por parte de la institucionalidad del Estado. Es así como vemos grupos musicales itinerantes tratando de solventar sus necesidades primarias. Ni qué decir de poetas, escritores, actores de teatro, trovadores, cantantes solistas, pintores y bailarines. Abandono total sin dolientes. La pandemia es la culpable y la disculpa gubernamental a la vez”. (Director periódico El Faro de Santa Rosa de Cabal).

Wilmar Ospina
“Considero que el sector de la cultura es uno de los más afectados porque, en primera medida, se recortan recursos para esta área del saber tan fundamental y, por el otro, aplican a nuestro sector medidas de confinamiento que no aplican a otras comunidades, quizás más vulnerables. En el campo del arte se puede trabajar con protocolos de seguridad”.

 

 

José Daniel Trujillo
“A mi juicio y por mi vivencia personal, el encierro ha servido para avivar la creatividad literaria. La prosa en sus diversas manifestaciones ha tenido un gran aliado llamado confinamiento. Es posible que los actos culturales de carácter público estén marginados en el momento, pero los cuarteles de la inteligencia y la creación, siguen siendo claustros vivos en el diario ejercicio de escritores, poetas, pintores, músicos y todas aquellas manifestaciones del espíritu”.

Hernán Mallama
“En primer lugar, puso al descubierto la terrible situación de los artistas locales y regionales. Muchos tenemos otras profesiones que nos respaldan económicamente, pero otros tantos viven de su arte, a diario, casi que con lo justo. De otro lado, también hizo evidente la total desconexión de la Secretaría de Cultura con los artistas pues no tiene un directorio que recoja la información, condiciones y ubicación de ellos y fue necesario y de forma improvisada, intentar recabar esta información durante la cuarentena, lo que termina con una base de datos incompleta, inexacta y con nombres que (sin desconocer su trabajo) no están referenciados por los gestores culturales y por ende, tienen una nula o escasa participación en los diversos eventos de índole cultural. La pandemia sacó a flote la inequidad del sector cultural, las condiciones de desprotección de nuestros artistas, muchos de ellos sin seguros médicos o cotizando para una pensión. Al cerrar el comercio y las empresas muchos quedaron en la nada, sin ahorros para enfrentar la contingencia”.

Gonzalo Hugo Vallejo
“Estos momentos críticos se vuelven también oportunos para hacer balances de cara a situaciones que indefectiblemente se impondrán “normalizando” nuestra vida consuetudinaria. El confinamiento nos ha obligado repensar nuestras relaciones familiares y de género y a incentivar el diálogo generacional. La recurrencia de comportamientos violentos motivados por el afán de supervivencia nos está impeliendo a pensar en un nuevo modelo de contrato social. La gestión de las emociones, el manejo de la incertidumbre y el poder creativo de la angustia, son temas recurrentes. La reinvención de nuestro presente futurizado se convierte, hoy por hoy, en un imperativo categórico.

John Harold Giraldo
“El sector cultural en Pereira es muy amplio, y en la región, en medio del confinamiento, la cultura ha sido una manera de poder alivianar, soportar y llevar el encierro, músicos, poetas, cuenteros, pintores, artistas en general, han ofrecido y dispuesto sus creaciones para que los ciudadanos se sientan menos solos y disfruten el tiempo quizás con más sentido y lo han hecho gratis o en cobros irrisorios. Sin embargo, la condición del artista, es muy cruel. Depende de sí mismo y de su público.

Hay incentivos, y existen proyectos, pero como el confinamiento indica estar en casa, la cultura, y sus desarrollos son para salir, al parque, a un teatro, a un café, en los entornos de sociabilidad, entre otros, y la mayor parte de creadores ha tenido que suspender desde giras y se ha visto en aprietos una vez el público disponible se encuentra en las redes, y todo arte no es para ponerlo allí.

La pandemia ha dado lugar a asambleas, discusiones y también a visibilizar por las redes sociales a muchos, pero en general, los ha postrado, también han sacado su pañuelo rojo y han debido ser asistidos por otros artistas y por redes solidarias. En general, la cultura no es un renglón prioritario por gobiernos y en el país, pero, es lo que nos teje, alimenta de identidades y simbolismos, es lo que nos tiende puentes y hace que la vida cobre valores inusitados”.

Wilmar Ramírez (Paradigma)
Todos los artistas nos quedamos sin trabajo, giras y contratos cancelados, Nos cogió de sorpresa y a partir de la declaración de la pandemia nacional empezamos a generar estrategias y llamados de auxilio para el gremio cultural. El gobierno decreta ayuda por la pandemia y la Secretaría de Cultura abrió una convocatoria, ‘Cultura en casa’ con una bolsa de 900 millones para apoyar la mayor cantidad de grupos,
Se presentaron 346 propuestas y solo se beneficiaron 64 organizaciones, lo que generó descontento en la mayoría de artistas porque esa convocatoria era un salvavidas para los grupos, pero lo que la cantidad de derechos petición no se hicieron esperar buscando explicaciones pertinentes, lo que pudo a ver sido un acto de solidaridad se perdió y hoy muchos artistas que viven del día al día ya están en saldo rojo, con su moral abajo, pues no cuentan con un recurso para su mantenimiento y la de sus familias; muchos grupos cerraron y entregaron los locales de sus sedes. También la falta de apoyo y solidaridad de la Gobernación para los artistas es evidente no tienen un plan, ni intenciones de favorecer al gremio artístico y los procesos que tanto le han aportado al departamento”.

 

… ¿Y la cultura qué?

Artistas plásticos

María Teresa Suárez Espinosa
Los más afectados en esta pandemia son las Artes Visuales porque en medio de esta situación el arte visual se desdibuja y los artistas muchos de ellos no hacen otra cosa que pintar y dictar clases, por lo tanto las necesidades día a día van aumentando, sin tener ningún recurso a la mano necesitan con urgencia el apoyo del Estado, esperamos que después de hacer tantas peticiones a viva voz haya quedado algo en la memoria de los gobernantes y de todos los que tienen en sus manos la cultura de esta región y de este país”.

Ana C. Suárez Espinosa
“Creo que la única fuente de ingreso sería la convocatoria pero no han tenido en cuenta a los grupos más necesitados, han pensado solamente en los de siempre y fue muy clara esa situación en la que acaba de pasar, carente de claridad y justicia para con los artistas de todas las áreas, teniendo en cuenta que las Artes Visuales siguen siendo la cenicienta”.

 

 

Armando García
“En la pintura la pandemia a afectado principalmente en dos direcciones: una negativa y otra positiva. Es sabido que el arte está en la cúspide de la pirámide de consumo, lo último que una persona promedio piensa en estos momentos es consumir Arte, por lo tanto, es lo que primero se afecta; las ventas de arte se fueron a pique, las galerías de arte y los museos cerrados desde la presencialidad y en un intento por sostenerse se han reactivado desde la virtualidad sin muy buenos resultados afectando no solo la economía de los galeristas y marchantes, sino el bolsillo de los artistas que se reinventan para tratar de sobrevivir la crisis. Pero todo no ha sido malo, el aspecto positivo que ha generado el confinamiento y la crisis es que al bajar la demanda del arte consumista muchos artistas se han reencontrado a sí mismos teniendo tiempo suficiente para pintar lo que siempre habían querido sin condicionamientos del mercado ni el afán de protagonismo cultural, sin dejar de mencionar que el principal tema recurrente en todas las expresiones artísticas ha sido la situación sin precedentes del covid 19. Cada artista mirándolo y representándolo desde su particularidad en un intento por tratar de descifrar el caos”.

 

Gestores culturales

John Jairo Hurtado
“En la zona de Pereira-Dosquebradas viven cerca de cuatro mil artistas que en su gran mayoría se deben dedicar a otras actividades complementarias para conseguir lo necesario para su subsistencia. El arte en Colombia no es valorado y más allá de las licenciaturas, los artistas son informales y viven del día a día lo que los hace altamente vulnerables. En el caso particular de los músicos, la informalidad es casi total, los únicos músicos que cuentan con contrato estable son los pertenecientes a la Sinfónica de Pereira y uno que otro dictando clases en algún colegio… el mariachi, vallenato, músico de cuerda, de grupo o de orquesta, viven del día a día de su labor. El panorama es muy sombrío, el gobierno ha ofrecido algunas ayudas pero estas nunca han llegado pese a los reclamos de todo el sector. Como consecuencia algunos grupos han tenido que recurrir prácticamente a la mendicidad presentándose puerta a puerta y solicitando alguna ayuda de la ciudadanía”.

Jairo Franco
“Hoy la Memoria Cultural ‘vale huevo’, solo se le reconoce su posesión, talento o practica en aquel que es ‘parcero’ o está en la lista del político de turno o de aquel empresario que aportó para la campaña y a quien “se le debe” facturar el contrato. El teatrero o músico que vive de sus presentaciones, el escritor con cientos de noches de trasnocho para alimentar el imaginario del lector, el artista plástico que plasma se pensamiento a través de pinceles, o el danzante que dibuja figuras a través de sus pasos para reconstruir tradiciones y costumbres narradas por los anteriores, se unen para reconstruir con ilusión su resiliencia, ese modo de vida al que es sometido por sus coterráneos, los mismos que de “dientes pa’ fuera” derraman loas y lanzan flores cuando frente a él están, pero que como en “El amor en los tiempos del cólera” o como los libros en el “Día sin IVA” serán crónica de una muerte anunciada en la que nadie vivirá para contarla, ni los integrantes de sus familias, quienes pasarán cien años de soledad esperando y ni siquiera el coronel estará para que les escriba dando respuesta si ellos tienen derecho a un mal llamado subsidio o ‘Bono solidario’ del Gobierno en época del covid-19”.

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