Álvaro Bernal Díaz, como si Van Gogh viviera

Germán A. Ossa E.

Parece blasfemia, pero no, la obra de este artista, poeta, amante de las artes todas, médico del alma con su transitar por este mundo de la mano de la cultura y el arte, nos hace recordar, vivir, querer amar de nuevo y constantemente, la obra de ese mago del impresionismo que visitó este mundo a finales de los años mil ochocientos, aunque de la mano de la adición de elementos contemporáneos, toda vez que no se limita a trabajar con su pincelada, sus luces, sus colores y sus composiciones únicas como soportes plásticos inspiradores y a seguir, sino con la ayuda de todos los elementos que la vida actual, los ambientes nuevos, las circunstancias modernas, las retoma para crear composiciones impresionantemente agradables.

Sí, a veces hasta organiza exposiciones en homenaje al Maestro, en donde más de veinte o treinta obras llenan una inmensa sala de una Galería de Arte o una Casa de la Cultura o un edificio cualquiera de esos que respetan al arte y lo invitan, con obras muy representativas de su inolvidable escuela, pero cuando se lo propone y hace algunas pinturas con su estilo (el del genio), pero con sus temas, de verdad que nos hace volver a la época en la que el gran Vincent Van Gogh, puso a los conocedores, críticos, analistas y verdaderos amantes del arte (incluido su hermano Theo) a apreciar, deleitarse, amar y añorar esas bellas obras que decenas de coleccionistas adquieren para embellecer sus lugares de trabajo, vivienda y recreación de que disponen.

El Maestro Álvaro Bernal se transporta en el tiempo y el espacio cuando se dispone a trabajar una pintura nueva. Prepara la tela a la moda antigua, esparce los óleos sobre su ya pintorreteada paleta rústica grande y con las espátulas de variados tamaños y formas, convierte lo que otrora era blanco en un personaje que manifiesta ensoñación, nostalgia, alegría o melancolía; o se inventa una escena de ternura que va a complementar en su alegre composición, una pequeña película que es la proyección de un poema que ha acabado de escribir en su añeja libreta de apuntes, porque la poesía es su obsesión y su compañera de sueños.

Ojalá su obra viaje por toda la geografía nacional y sea reconocida y mirada y admirada por tanto amante del arte que hay no solo en nuestro país sino por fuera de él, pues sus trabajos merecen ese reconocimiento y admiración de todos los que aman y amamos el arte de verdad.
Ojalá.

 

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