Introducción a entrevista con Germán Vargas Lleras, cuyo texto completo aparece en mi libro ‘Protagonistas de la Economía Colombiana’, publicado en Amazon
Por: Jorge Emilio Sierra Montoya
Perfil de un llerista
¿Cómo se definía Germán Vargas (fallecido el pasado nueve de mayo en Bogotá) a nivel económico? “Soy de centro, ortodoxo”, decía mientras se declaraba opuesto por completo a las políticas populistas que tenían nombre propio en la campaña política.
“Pienso que superar la pobreza no se logra sino con crecimiento económico y políticas estables, no a través del populismo desbordado, ni con iniciativas cortoplacistas”, explicaba.
Era llerista, pero negaba pertenecer a la tradición cepalina de su abuelo, el expresidente Carlos Lleras Restrepo.
Creía más bien en la internacionalización de la economía, o sea, que Colombia abra mercados, lejos de seguir ausente de las nuevas tendencias mundiales en el marco de la globalización, del libre comercio, por lo cual era recio defensor del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos.
z “A los grupos subversivos hay que derrotarlos militarmente”
Cambio radiCal
Era, además, jefe del partido Cambio Radical, de férrea orientación uribista (en 2006, cuando se realizó esta entrevista) que ya tenía 45 congresistas miembros, con presencia en muchas regiones del país, y aspiraba a obtener no menos del 20% de representación en Senado y Cámara durante las elecciones de ese año, es decir, alrededor de cincuenta parlamentarios.
¿Qué los unificaba?, era la pregunta de rigor. ante todo -respondía-, su apoyo al entonces Presidente de la República, Álvaro Uribe Vélez, y el deseo de que hubiera reelección, como de hecho la hubo, z “A los grupos subversivos hay que derrotarlos militarmente” dándoles continuidad y sostenibilidad a sus políticas, pero especialmente gobernabilidad.
“Es necesario que las listas uribistas alcancemos mayorías claras en las elecciones de marzo”, precisaba, advirtiendo que, si ello no se lograba, “no habrá un solo día de gobernabilidad en el país”.
El Continuismo
No era de extrañar que Vargas Lleras declarara su apoyo irrestricto a la política económica del gobierno de turno, de la cual sostenía que era manejada en forma adecuada, a juzgar por distintos indicadores como el mayor crecimiento, el aumento de la inversión y la reducción del desempleo.
“Los reparos que podríamos hacerle son menores”, sentenció.
Reclamaba, en fin, continuidad de esa política y de la misma seguridad democrática que en su concepto había contribuido bastante a la recuperación económica del país.
“a los grupos subversivos hay que derrotarlos militarmente”, aseguraba con honda convicción, con firmeza, anotando que, de lograrse en el siguiente mandato presidencial, se dispararía el crecimiento, afectado de manera significativa por los altos costos de la violencia.
“Pienso que superar la pobreza no se logra sino con crecimiento económico y políticas estables, no a través del populismo desbordado, ni con iniciativas cortoplacistas”
¿reforma laboral?
¿Se requería acaso otra reforma laboral que incluyera, según lo planteaba anif, la supresión de cargas parafiscales?, le preguntamos a Vargas Lleras al término de la entrevista sobre las llamadas reformas estructurales.
“De ninguna manera”, contestaba, al tiempo que cuestionaba a los empresarios porque no generaron empleo con base en la pasada reforma laboral, donde se flexibilizaron los regímenes laborales precisamente con tal propósito.
“En el Congreso (del que entonces era presidente), recordaba que había aprobado con entusiasmo la anterior reforma sobre la base de que iba a generar empleo con la flexibilidad del régimen laboral, sin que los resultados fueran satisfactorios.
Al contrario -anotaba-, se deterioró el ingreso de los trabajadores, sin contribuir a la generación de empleo.
“La reforma fue burlada”, puntualizó. Las empresas le hicieron conejo, mejor dicho.


