23.4 C
Pereira
viernes, agosto 12, 2022

Son tantas las horas…

Hemos visto en el primer semestre del 2022 cosas que han pasado, cuánta agua ha corrido bajo el puente: acontecimientos mundiales, cosas asombrosas, cambios radicales y hasta pérdidas humanas que nos han tocado el hilo delgado del corazón, en Colombia y Pereira. (Cuando escribía esta nota, me sorprendí porque escuché la noticia que había muerto Darío Gómez, ese ídolo popular nuestro en Medellín. QEPD).

Quiero resaltar cosas que me han parecido, a mi forma de ver y entender el mundo, y me refiero, a las vividas y las escuchadas, esas que acontecen pero que, muchas veces, el común de la gente y la mayoría de los demás, no se percatan, no las ven, no las sienten. El arte es una de ellas y la cultura ni qué decir, con propuestas, expresiones, tendencias, eventos y circunstancias, activismo y hasta vainas inexplicables, que hacen que todo se mueva, sobre todo en la juventud; un puñado de personas que de todas las edades, gustos, hombres y mujeres, universitarios y cantidades de estudiantes que se agolpan, de todos los géneros, que se reúnen, y se encuentran en muchos lugares: parques, centros comerciales, canchas de micro, ágoras, bares patrimoniales y espacios no convencionales entre otros y, siempre, con la felicidad y la esperanza de que algo va a pasar al final del día, que un golpe de suerte les surtirá efecto, que creen que están construyendo país desde esas conversas, pero que, cuando se van a casa, solos, cada uno metido dentro de sí mismo, se dispersan, llegan a su hogar lánguidos o agotados y se acuestan, me imagino a chatear, a seguir la conversa por “WhatsApp”, se les escapan las ideas y mueren los sueños, una constante que vive permanentemente en ellos; esta juventud que le viene apostando a una transformación desde lo político, lo económico y lo cultural, ha avanzado, si han aportado algo y uno lo siente, que se viene avizorando desde el horizonte y que ha llegado a los pueblos, ciudades y también a las grandes capitales.

Pues bien, con frecuencia, en mi caso, paso por la Galería de Arte de Torre Central, concretamente por el Salón de la Ciudadanía, donde encontramos un espacio que está vestido de colores y artistas, conversos, políticos, dirigentes barriales, periodistas, pensadores, cultores, gestores, mujeres de todas las profesiones y otros desadaptados sociales (no violentos) que aportan de la misma manera en estas ruedas, y también corrillos, como los de la juventud en otros lugares y pueden coincidir a la misma hora, porque ésta gran Galería está abierta, (quiero decir cuando llega el responsable) y está oficialmente abierta y en función.

Valga la pena recordar que ha convertido este sitio, su Galería de Arte, en muchas cosas más, pues ha permitido que allí se realicen talleres de grabado, se hagan lanzamientos de libros, Jaime Fernández ensaye con sus discípulos cientos de bailes folclóricos y clásicos y hasta se efectúen bellísimos recitales donde congrega al pensamiento romántico con el afectivo y el humano.

En otras ocasiones y con alguna regularidad me he sentado ahí, en este punto que siente uno que expira y revive teoría, construye proyectos, piensa ciudad, que anuncia y emite una serie de actividades que uno podría pensar que es un puerto seguro o se ha vuelto un puerto seguro de mucho, que a veces no tienen respuesta de la vida o inquietudes artísticas, culturales o por qué no decirlo, a preguntar si algo está pasando o algo va a pasar.

Lo anterior es culpa de un gestor cultural que es un escritor, un periodista, un curador, un crítico de arte, que se hizo Ingeniero Agrónomo calificado en Agroindustria y que además es un excelente artista que colecciona monedas, billetes y estampillas y que para los que lo conocemos, es un ser de unas magnitudes generosas, filantrópicas, de un genio inigualable, solidario, compasivo y de un sentido del humor tan fino, que nos roba una sonrisa a cada rato y despierta una imagen creativa frecuente por culpa de sus comentarios. Este ser humano viene cumpliendo un papel fundamental en la vida artística y cultural de esta bella ciudad, apoya de verdad y sin titubeos a los artistas jóvenes en las áreas afines a las artes visuales en su Galería, ese punto neuronal y colorido, que es el puerto de muchos intelectuales que permite y sin pensarlo, descentralizar la cultura de otros lugares que han puesto como sagrados, de estudio superior y de sitios donde se practican cosas parecidas, pues ha convertido este sitio en particular, en un estadio tranquilo donde se lee, se trata, se recibe y donde se ve y se mira a todo el mundo con el mismo rasero, no hay especialidad, nadie es más que nadie, todos somos iguales, donde no hay preferencias, convirtiendo ese entorno en un lugar que nos cobija a todos, y para los que se niegan a reconocerlo, son a mi juicio cobardes y pretensiosos, de un orgullo y de un ego nocivo que está lejos del conocimiento.

Hoy en el mundo contemporáneo son más importantes estos espacios que son sin requisitos, ni estratos sociales, convertidos en puntos de inflexión que se vuelven a la postre ese diván que ayuda de alguna manera salvador de vidas desde lo espiritual y lo sensible. El culpable de todo esto es Germán Ossa “Geross”, que es una persona común y corriente, pero que lo hace especial ese fino y acostumbrado modo de vida, de escribir, pensar, dibujar y apoyar a ese montón de jóvenes que van, lo visitan y lo consultan en infinidad de temas, convirtiéndolo de alguna manera en una especie de sponsor.

Por estos días está preparando su festival de crítica y periodismo de cine que va a realizarse entre el 12 y el 15 de agosto, al que llegarán unos personajes de muchas latitudes del globo y que estará dedicado a las mujeres anónimas que no han sido reconocidas, pero que han cumplido un papel fundamental en el séptimo arte. Geross ha permitido que las mujeres también tengan su protagonismo, que, por 23 años consecutivos, (con escasas excepciones en no realizarlo por fuerza mayor), que propios y extraños, sobre todo Pereira, tenga un semejante festival, que a veces ha sido visto con desdén y considerarlo sin importancia, pero que trae siempre en su médula lo mejor, lo más excelso y graneado del cine mundial y regional, donde se escuchan poderosas ponencias, realiza un bellísimo concurso de cortometrajes del Eje Cafetero y pone a los invitados a reflexionar sobre periodismo cultural, donde muchos han podido encontrar, saber y salir de la ignorancia en estos temas, más por su escepticismo que por su iniciativa.

Quedan invitados todas y todos a ir y vivir este festival número 23, como otro punto de encuentro, que es un espacio del conocimiento a realizarse en el teatro de cámara del Santiago Londoño, que, entre otros, este mismo hombre se inventó, propuso y realiza, desde cuando fue director de este estadio de las artes en todo su esplendor, pues fue el primer director de nuestro más grande Teatro, que honra la memoria del médico, Dr. Santiago Londoño, con mucho orgullo.

James Llanos Gómez

Curador

Para estar informado

- Advertisement -
- Advertisement -

Te puede interesar

- Advertisement -