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domingo, octubre 2, 2022

“Somos una colcha de retazos caminando por el tiempo”

Diálogo con el joven escritor, Andrés Felipe Piedrahita, sobre su primer libro RETAZOS. (II PARTE)

MR- Sí, la presencia del viejo sabio, conocedor de historias, ha desaparecido un poco de nuestra literatura. Que es lo que hace un poco tus cuentos costumbristas, pero que no son conservadores. Por ejemplo, recuerdo que ahí un cuento allí sobre el alzhéimer. Ese cuento, que está muy bien hilvanado porque el lector descubre que es sobre ese tema al final, ya cuando le das, lo que llama Henry James, “la vuelta de tuerca” que es de algún modo un tema tabú.  Y entremos un poco en esos temas tabú, el libro toca tres temas tabú, que son muy importantes. El alzhéimer es un tema tabú, porque la gente no cuenta cuando alguien de su familia sufre alzhéimer, le avergüenza, la persona que lo sufre en alto grado de la enfermedad, pierde noción de lo que hace, pierde el pudor, de todo;  hay otro tema que es la eutanasia, recuerda que hace algunos años en Pereira hubo un caso muy famoso con Matador, porque a su padre se la negaron y fueron las instancias judiciales las que lograron que le respetaran su derecho de morir dignamente; y el tema del erotismo entre una persona mayor y una más joven, son temas que aún en nuestros tiempos, siguen generando urticaria y que tú los tocas muy bien, háblanos un poco de eso.

FP-Y eso se lo llevó postrado en cama hasta que falleció. Al final es el tema de la muerte digna, entonces ¿tenemos que ver como una persona se deteriora así, por qué Dios no se ha acordado de él?  Son temas muy espinosos en ciudades como Pereira.  Y sobre el erotismo, es porque todos somos seres eróticos, yo tengo un dicho que dice, todos con ropa somos unos y sin ropa somos otros. Nos da miedo, y hasta en las charlas de amigos, de compañeros, sea entre hombres y mujeres, cuando se mencionan ciertas cosas con ciertas palabras la gente se escandaliza, pero son las mismas cosas que la gente hace, cuando están en la intimidad. Entonces por que nos da miedo hablar de lo que sentimos y lo que hacemos, y el amor, el erotismo, por suerte no tienen fecha de vencimiento.

MR- Yo te conocí como poeta, e intercambiamos versos y miradas sobre un mismo asunto. Recuerdo que ambos escribimos sobre la muerte de Lucas Villa, esto me lleva a preguntarte, ¿prefieres la poesía o prefieres la narrativa?

FP- Ambas, pero yo me siento más cómodo en la narrativa. La poesía me parece, no sé si es por lo mismo que le han enseñado a verla a uno, pero la siento más arriba de mí. Sin embargo, trato de hacerlo, no me considero poeta, me parece que es un título muy grande para mí. Pero yo rayo. Lo mismo que con las historias, yo rayo papel. Y sí en el paro fue que nos conocimos, recuerdo el momento en que ambos leímos un poema con megáfono al frente de la alcaldía de Pereira, cada uno nuestra versión del poema a Lucas, y el momento cuando lo leí en el parque Olaya, frente a tantísima gente. Y es eso, pues al final nos unen los mismos sentires.

MR- Influencias, Felipe, influencias literarias.

FP- Nunca se me va a olvidar Macario, de Juan Nepomuceno Carlos Pérez Rulfo Vizcaíno. Rulfo fue un genio, pues uno leer a Macario, porque Macario es un cuento sobre un bobo, pero cuando usted lee, usted siente que le está hablando a uno un bobo, eso es mucha magia. Los cuentos de Rulfo, definitivamente, y los cuentos de Maupassant. Un profesor, me prestó en la universidad un libro, que acá es difícil de conseguir, Mi Tío Jules y otros seres marginales y Maupassant le dedica sus cuentos al desposeído, al feo, hay un cuento ahí que se llama La madre de los monstruos que es muy impactante. Entonces es esa confluencia de historias muy comunes, muy coloquiales, que son esas historias que están en RETAZOS. La del señor que cruzó la esquina, las historias del día a día.

MR- ¿Un autor fundamental para Felipe Piedrahita?

FP- Saramago. José de Souza Saramago, hay un libro de él que se llama Claraboya, no es tan conocido, Claraboya lo publican después de que Saramago ya se había ganado el Nobel, ya era el gran Saramago. Un día cualquiera lo llaman y le dicen, Don José, encontramos este libro en nuestros anaqueles, y era el borrador de Claraboya. Ese fue el primer libro que él escribió, lo presentó a la editorial y se lo rechazaron. Y es por los diálogos sencillos, de temas trascendentales. Hay un diálogo que nunca se me va a olvidar de ese libro, es entre un zapatero y un muchacho, y él le dice bueno, todo está jodido, ¿Qué nos va a salvar, el amor? Sí, el amor es lo único que no se ha intentado. Y también es por la maestría que tiene Saramago con las palabras, como en una parte del libro da un vuelco y ya se lo lleva hasta el final, y usted dice, ¡miércoles, ya se acabó el libro! Y esa magia que él tiene para contar una historia sin darle nombre a los personajes, el ciego, la esposa del ciego, la chica de las gafas oscuras, el niño de los ojos estrábicos, pero nadie es nadie, pues todos son todos.

MR- ¿Cuál fue el cuento más difícil de escribir de RETAZOS?

FP- El cuento más difícil de escribir, quizá por como se presentó la historia fue, Es que ustedes no me entienden. Es la historia del suicidio de un niño, de 6 o 7 años; parte de una historia real, esto sucedió en Medellín y uno no está pensando en que un niño de esta edad este pensando en quitarse la vida, entonces fue duro escribirlo, porque es muy fuerte tocar un tema de esos y tratar de llevar esa historia hasta el final. Fue muy álgido escribirlo. Pero fue bonito también lograrlo.

MR- Una osadía sobre la que quiero que conversemos ya para cerrar. En RETAZOS uno encuentra que evidentemente hay un cuento sobre el COVID. Y la magia radica en que uno sabe qué es el COVID, pero nunca se menciona. ¿Muy difícil escribir sobre el COVID, estando en la cuarentena?

FP- Fue más el desespero de los días de encierro, todos en algún momento de la pandemia tuvimos que buscar que hacer para pasar las horas, volví a jugar Dominó con mi papá, hacer vídeo llamadas con los hermanos y toda la familia, pero en algún momento eso ya no bastó y tuvo que haber algo más, y fue tratar de plasmar esa realidad vista desde la ventana de mi casa, ver las calles vacías todo el tiempo, oír y ver pasar las sirenas de policía, las vidas completamente solitarias, de ver como esos mundos utópicos que pensamos de lejos que nos iban a tocar a nosotros, se nos presentaron a la vuelta de la esquina y nos miraron de frente, al mejor estilo de Saramago, al día siguiente no murió nadie, Las intermitencias de la muerte,  y plantea un país donde, que bueno que no se muera la gente, y yo le digo, léase ese libro, y verá que aunque es muy doloroso, uno tiene que morirse, y Saramago plantea todos los problemas que le puede generar a una sociedad, que la gente deje de morirse. Y claro, eso fue el COVID para nosotros, una realidad en que nosotros estábamos a acostumbrados salir, a estar en la calle, a la libertad de expresión, pero, entonces viene el Tapabocas, quédese en la casa, escasez de alimentos, escasez de cosas tan sencillas como papel higiénico, ¿Quién iba a pensar en eso?

MR- Muchas Gracias Felipe. Esperamos que tu libro se venda bien y se lea en toda la ciudad.

ENTREVISTADO:

Andrés Felipe Piedrahita, (Belén de Umbría, Risaralda, 1993) Ingeniero industrial, cuentista y poeta. Escritor del libro RETAZOS. Autoedición 2021.

ENTREVISTADOR:

Miguel Ángel Rubio Ospina, (Manizales, Caldas, 1985) Licenciado en español y literatura, docente, periodista y poeta. Escritor del libro MELANCOLÍA DEL PUERTO, ediciones EL EDITOR 2021.

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