Serias afectaciones
No son de poca monta las afectaciones que sufrieron las instituciones educativas de carácter oficial en Dosquebradas a raíz del terremoto del pasado 10 de agosto, las cuales albergan una población superior a los 22.000 estudiantes. De acuerdo con personas cercanas a la administración municipal, se estima que un 70% de estos planteles presentan daños y fallas de consideración. Quizás el más afectado fue el colegio Fabio Vásquez Botero, del cual circulan sobrecogedoras imágenes que muestran la caída de partes del techo sobre alumnos que trataban de evacuar el plantel. Y a este se suman los colegios Bernardo López Pérez (de reciente construcción), Diocesano y Manuel Elkin Patarroyo. Lo preocupante es que, al parecer, aún no hay nada claro sobre las ayudas del gobierno nacional para recuperar los planteles escolares de Dosquebradas.
Sigue el listado
Todo parece indicar que el antiguo edificio de Rentas Departamentales, en la calle 17 con carrera 10, también entró a engrosar el listado de edificaciones golpeadas por el movimiento sísmico. Allí funcionan los estudios del canal regional de televisión Telecafé, la Secretaría de Cultura, una biblioteca, entre otras dependencias dedicadas a la formación y promoción de la cultura y el arte. Este edificio, que además hace parte el patrimonio arquitectónico de la región, está siendo sometido a revisiones rigurosas para determinar qué tipo de intervenciones se deben llevar a cabo.
Junta metropolitana
De muy buena fuente conocimos que se está promoviendo la conformación de una junta metropolitana pro-reconstrucción del territorio, en donde tendrán cabida tanto representantes del sector público como de la empresa privada y los gremios económicos. Lo importante es que se actúe con prontitud en ese sentido, no sea que nos ganen la mano otros departamentos donde las afectaciones fueron menores, pero ya están más avanzados en ese tipo de organizaciones. Pero lo esencial, en todo caso, es que hay que trabajar unidos y alejados de cualquier otro interés que no sea el público.
Vía libre a la guadua
Es indudable que en el sector rural la guadua es un elemento indispensable en la construcción de viviendas y otro tipo de instalaciones. Sin embargo, existen normas que restringen su utilización, para preservar este elemento natural. Ante la emergencia causada por el terremoto, que también afectó a los campesinos, tanto en sus viviendas como en las demás instalaciones, el representante a la Cámara, Durguez Espinosa, gestionó directamente con el ministro de Ambiente, Fabio Arjona y el viceministro, Gustavo Guerrero, una flexibilización de esas normas para que los afectados puedan utilizar la guadua en la reconstrucción de las viviendas rurales afectadas. A propósito de la guadua, decía un experto que, frente a los terremotos, la guadua no es sismo-resistente sino “sismo-indiferente”.
Buena iniciativa
El presidente ejecutivo de la Cámara de Comercio de Pereira, Jorge Iván Ramírez, está promoviendo la venta masiva de prendas de vestir con la marcha “Muy pereirano”, cuyo catálogo incluye camisas, camisetas y gorras con mensajes alusivos al sentido de pertenencia por la ciudad, que caen muy bien en los momentos de la crisis post-sismo que estamos viviendo. Y, lo más importantes, es que todos los recursos que genere la venta de este tipo de productos se destinarán a apoyar la reconstrucción de los negocios de pequeños empresarios y emprendedores que quedaron virtualmente en la calle a raíz de los daños causados por el terremoto. Los interesados pueden buscar a “Muy pereirano” en Instagram.
Un acto de justicia
Por iniciativa del presidente del Concejo Municipal, Humberto García, se ha propuesto a la Alcaldía de Dosquebradas que exonere del pago del impuesto predial a las viviendas y locales comerciales afectados por el violento movimiento telúrico. Y ello tiene una verdadera justificación, puesto que muchos propietarios se quedaron sin techo al sufrir daños catastróficos y ahora están buscando donde refugiarse, mientras que los más afortunados deberán destinar recursos muy cuantiosos en la reparación y recuperación de los inmuebles afectados, pero que son habitables. Es claro que esta medida impactará las finanzas públicas, pero lo primero es lo primero.
Moretti respondió con seguridad
En medio de la destrucción de casas y edificaciones que causó el pasado terremoto en el área metropolitana, en el sector constructor hay hechos positivos que merecen destacarse. Por ejemplo, el edificio Moretti de Dosquebradas que respondió con altura al embate del movimiento telúrico y demostró que está muy bien construido. Este edificio de cinco plantas y cerca de 11.200 metros cuadrados construidos en su primera etapa, es símbolo de seguridad y allí operan con normalidad una secretaría de despacho y una empresa de servicios públicos de ese municipio. Y por esa razón próximamente será ocupado también por una importante entidad pública del orden nacional y por empresas privadas del sector salud.
Un dato inquietante
El ex diputado y estudioso de temas económicos, Aurelio Suárez Montoya, entregó hace unos días un dato realmente inquietante. Decía que, en la normalidad de antes, el centro de Pereira albergaba alrededor de 63.000 empleos, pero debido a los daños sufridos por toda clase de negocios, desde restaurantes, panaderías y cafeterías, hasta droguerías, mueblerías, misceláneas, etc, se perdieron cerca de 24.000 puestos de trabajo que representan el 38%. Por fortuna y gracias a la tenacidad de los empresarios, muchos de esos establecimientos han vuelto a abrir sus puertas.
Trabajo sí hay
La buena noticia es que comienza la cosecha cafetera, cuya recolección se convierte en una muy buena fuente de empleo para miles de personas. Para el caso de Risaralda se estima que se necesitan alrededor de 35.000 recolectores de café, de los cuales unos 25.000 son aportados por la propia región y otros 10.000 llegan de distintas partes del país por esta temporada. Y los ingresos son realmente atractivos. Supimos que en algunas fincas están pagando entre $1.300 y $1.500 el kilo y, en algunos casos, incluye la “lata”, es decir la alimentación. Otros optan por el pago de jornales diarios que van desde los $75.000 hasta los $85.000, según la calidad del grano recogido. Así que trabajo si hay: pregunten en las Cooperativas de Caficultores y en los Comités de Cafeteros.
Damnificados invisibles
El terremoto de agosto deja en Risaralda, según el más reciente dato, unos 270.000 damnificados, es decir aquellos que perdieron sus propiedades, sus empleos, sus familiares… Y en muchas empresas y entidades se han hecho campañas, muy loables, por cierto, para ayudarles a sus empleados. Pero hay un verdadero batallón de damnificados invisibles, de los que nadie se ocupa y a quienes poco les prestan atención. Se trata de los contratistas, es decir los técnicos y profesionales que viven de los contratos de prestación de servicios, que desde antes del terremoto ya estaban desocupados. A raíz de la ley de garantías electorales, éstos tuvieron contratos hasta junio o julio, con la esperanza de que los llamaran de nuevo en agosto. Pero vino el terremoto y todo cambio: además de desempleados ahora son damnificadossin dolientes y sin ayudas oficiales.
“Elefante blanco” en acción
Luis Carlos Rúa, el ‘Elefante blanco’, presentó en el Senado un proyecto de ley que busca meter en cintura la instalación y el funcionamiento de los peajes. De manera esencial, la iniciativa legal establece que no podrán existir casetas de cobro a menos de 150 kilómetros de distancia. Esta condición contrasta claramente con la realidad actual en donde existen casetas separadas por muy pocos kilómetros. Otro de los componentes que llama la atención en este proyecto, es la fijación de tarifas diferenciales para las comunidades que deben utilizar diariamente las vías donde existen peajes. El ex presidente Petro ya había anunciado una medida en ese sentido, durante una visita que realizó en la parte final de su mandato al peaje de Tarapacá entre Santa Rosa y Chinchiná.
Un “Pueblo milagro”
El Grupo Santo Domingo está impulsando una iniciativa llamada “Pueblos Milagro” que pretende la reconstrucción de municipios afectados por el terremoto para generar oportunidades que permitan fortalecer el turismo, la economía local y el tejido social. En el caso de Risaralda se están evaluando dos pueblos que pueden ser objeto de dicha intervención y los cuales tienen una clara vocación turística: Santa Rosa de Cabal y Marsella. El proyecto cuenta con el respaldo de la Fundación Santo Domingo, la Fundación Pintuco y Tierra SOS.


