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domingo, diciembre 4, 2022

Ronda bajo el sol

Nelly Arias de Ossa

El humanista Jorge Emilio Sierra Montoya miembro de la Academia Colombiana de la Lengua, poeta, escritor y columnista de innumerables artículos, entrevistas, poemarios y novelas de inmensa valía en el ámbito colombiano arribó a sus 50 años de periodismo, lo estamos felicitando por su labor en el “Eje Cafetero” su total discreción y versatilidad en sus aportes al periodismo nacional e internacional ejerciendo su profesión con gallardía, tesón, respeto, imparcialidad, y liderazgo en la dirección de medios entre otros como “La República” “Desarrollo Indoamenricano” Ediciones U. Simón Bolívar. El maestro Sierra Montoya es un periodista integral nacido en Pereira.

Colombia  Libertaria

Cada pulsación de mi corazón es grito contando la historia a los torsos que siguen en pie cronometrando los pasos indecisos sobre las noches dimensionales del abismo, como el látigo sanguinario de los amos  que aún como acero fundido restalla sobre el ébano de las carnes de los negros. 

Cada pulsación de mi corazón es un grito motivo, eco sobre un espacio sin aire, difuso canto asfixiado en las minas, de los pulmones comprimidos, grito sin garganta remando, contra la piel llorosa de la roca. 

Quiero contar tu historia América agonizante, Chile afrentado, vejado, tiranizado, masacrado… quiero abrir paso a tu cauce Latino-América proletaria, quiero rondar tu despertar Colombia libertaria que te vistes con el sudor de labriegos: que  fueron vigías en las hondonadas visibles de nuestras cordilleras y duermen velando, cuando sangra tu herida en el velamen vociglero candencioso del futuro… y de la historia.

Cada pulsación de mí corazón en un grito liberándose en las equidistancias de la auto-muerte de los juglares de despreocupadas melenas, de los perseguidos políticos, cárceles de las madres hijas y esposas vencidas de llanto y amenazas injuriosas. 

Quiero mecer tu nueva cuna Colombia fraterna con las estrofas de mis versos hasta copar tu geografía y despertar a los obreros y estudiantes masacrados por la mano cruel y sanguinaria del sistema… Con los ojos plenos de vindicación y dolor… Y también despertarán los campesinos reviviendo la violencia pasada en los surcos abandonados y las cosechas incompletas. Y tus ríos rimando secretos de sangre y de crimen. 

Cada pulsación de mi corazón es un grito; porque tus vientos me traen “Oh Colombia” olor a café, explotación, acero, robo de esmeraldas, expropiación de tierras a los indios  y silencios que gritan delatan de petróleo en los Llanos… quiero que mi poesía llegue a mi pueblo con sabor de esperanza, rojo atardecer de versos reproduciéndose, golpeando los rostros tallados   por un cincel en las portadas del amanecer, para que el amor germine sobre la putrefacción del ayer del hoy con su antorcha de fe, sobre los pechos de las madres y las nuevas vidas, alumbrando, olvidando el flamígero crucigrama engarzando abecedarios de hambre y algazara fúnebre de niños anémicos sosteniendo la piel enmohecida del hastío, fatigando los brazos en las calles, fábricas, oficina y tugurios siempre mirando al cielo hasta bajarse, estrellarse y ascender triunfantes de entre tus hijos felices  que con tambores africanos van entonando himnos libres convocando tu flora   y el ideal en  sus corazones hasta atronar las playas, la jungla y el rancherío, lágrimas que chocan contra todos los puertos, saladas  risas que al fin anclan sobre un proceso de paz donde campesinos, explotados y artistas conquistan la sonrisa libre marinera colombiana de tu suelo.

(Escrito en el contexto político-social  de Colombia  1974).

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