Risaralda cuenta con 22 áreas protegidas

La Corporación Autónoma Regional de Risaralda, Cárder, de la mano con diferentes organizaciones ambientales, protegen la riqueza y la diversidad natural del departamento a través de la conservación de las diferentes áreas de conservación natural, especialmente la albergada en los Parques Naturales Nacionales de la región, los cuales guardan gran parte del enorme tesoro que es la diversidad biológica y cultural de nuestro territorio.

Así pues, la Cárder en su proceso de protección, reconoce los beneficios que prestan estas áreas a la sociedad, entre ellos, la conservación de la diversidad genética, biológica y de recursos naturales renovables, regulación climática, protección de suelos, control de erosión, belleza escénica, y, conservación de tradiciones y culturas de las comunidades que los habitan.

En Risaralda, se encuentra el Parque Nacional Natural Tatamá, el cual cumplió 30 años representando uno de los dos páramos más conservados del país con una influencia de comunidades indígenas, afros, mestizos, convirtiéndolo en un sitio ambientalmente con unas condiciones excepcionales. Para la región, su conservación un reto viable para las generaciones futuras.

Muchas de estas áreas son de actividad turística, por lo que se hace necesario educar a los visitantes sobre las características de cada zona, y por tanto es indispensable informarse con anterioridad de las recomendaciones que permitan el correcto disfrute de los paisajes, al mismo tiempo que se preserva la estabilidad de los múltiples ecosistemas que habitan en las zonas.

Cobertura forestal

Un 49% de las 357.818 hectáreas que conforman el departamento de Risaralda cuenta con algún tipo de cobertura forestal, de acuerdo con los registros de la Cárder. Y de las 175.619 hectáreas que corresponden a dicha cobertura, en un poco más de la mitad predomina el tipo de bosque denso, lo cual resalta la domin ancia del patrimonio forestal para el desarrollo y el ambiente del departamento, en especial en consideración a los tipos de coberturas que dominan dicha matriz y su ubicación.

Un bosque denso es un conjunto de árboles de follaje cerrado en el cual las ramas superiores y las hojas forman un techo, de tal manera que la luz apenas alcanza a penetrar en el suelo. En el caso de Risaralda, los bosques densos representan el  54.7% (95.125 hectáreas), compuestos por comunidades vegetales de alto porte y cobertura en dosel, presentes principalmente en los municipios de Pueblo Rico, Mistrató, Belén de Umbría y Santa Rosa de Cabal, asociados especialmente a áreas protegidas tanto del nivel nacional como regional.

La segunda categoría corresponde a los bosques fragmentados, que son aquellos en donde se evidencia la transformación de un bosque continuo en unidades más pequeñlas y aisladas entre sí, lo cual afecta el funcionamiento general de la flora y la fauna. En el departamento los bosques fragmentados representan el 31.5% (55.378 hectáreas) y están presentes, principalmente, en Mistrató, Quinchía y Santa Rosa de Cabal, con importantes necesidades en términos de restauración, con el fin de garantizar la continuidad de matrices de paisajes que garanticen la conectividad entre los diferentes bosques presentes en la región.

A estas categorías les siguen los bosques de galería y ripario, que son los bosques ligados a las riberas de un río, con  12.883 hectáreas, los bosques de guadua con 4.299, las plantaciones forestales 3.781, la vegetación secundaria o en transición 1.987 y el bosque andino 628 hectáreas.

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