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miércoles, agosto 17, 2022

Productos caseros de la inteligencia falsa

James Llanos Gómez

Proyectemos la vida en estos momentos del post-aislamiento Social Obligatorio (ASO- COVID 19) y veremos que hacer (producir) en la soledad a través de la imaginación o la creatividad, es muy difícil. Hoy el arte, la cultura y la ciencia, toman relevancia; el cine, la lectura, dibujar o pintar, la gastronomía, la música, el teatro, la danza, el canto y la escritura entre otras actividades y/o tareas, nos vienen muy bien.

Los artistas hoy y siempre, al igual que muchos profesionales de las cuatro ciencias del conocimiento (las aplicadas, las exactas, las humanas y las de la salud) tienen importancia. Aquí estuvieron resguardos desde sus profesiones con experticia y actitud filantrópica, fueron y son los verdaderos héroes.

Hoy queda demostrado, que el desfalco por causa de la corrupción, le ha hecho un daño a la educación, la cultura, las ciencias, al trabajo y por supuesto, que el reflejo se nota en el pueblo desvencijado; es por ello que, después de toda esta crisis a causa del COVID-19, el ser humano tendrá que tomar muchas acciones que reestablezcan su forma de pensar para reconocer el planeta, el prójimo, practicar la reconciliación, el respeto y la admiración por lo minúsculo como es la VIDA. Lo decimos así, de la vida (creemos que vivir es consumir y no más), pero esto no es vivir, por el contrario, consumir desaforadamente, es gastar la vida.

En la convivencia feroz sobre el globo en pleno siglo XXI nos matamos por el petróleo, las riquezas naturales, por sobrepasar los límites desplazando al otro, expropiando, este término no es sólo colombiano; o ¿Qué es lo que está pasando hoy entre la OTAN liderado por los EEUU y los rusos? ¿Quién se queda con qué?, se pelean entre unos y otros, entre naciones por lo más ínfimo, lo nimio finalmente. La vida hoy ha tomado otro rumbo, la política ha generado otra lectura, y los poderosos (que son una minoría), están en jaque, América Latina, del centro hasta la Patagonia y lo viene demostrando con creces, falta que Colombia se una a este renacer de libertad y recuperar la democracia y la PAZ como un derecho y defender la vida como gerencia.

Hay que prepararnos después de que salgamos bien de esto, a salvaguardar nuestros derechos fundamentales y defender las reivindicaciones adquiridas desde otrora, por medio de luchas en décadas, como la vida, el respeto a la  Constitución y la tierra misma, que en Colombia no vale nada y es la que finalmente nos da el soporte para el desarrollo a todo nivel; tendremos que salir a las calles a la protesta masiva con decisión, quede un gobierno, a propósito de las presidenciales, de izquierda, de centro o de extrema derecha; muchos por supuesto nos inclinamos por el de la izquierda demócrata, movimiento nutrido de distintos matices, con un programa concreto y objetivo, de lo contrario iríamos de nuevo y sin posibilidades, más rápido a la muerte lenta o de manera súbita, y eso ya muchos de los lectores lo saben.

Mi familia y quien escribe esto, por ejemplo, con leves dificultades, podemos comer, dormir y recrearnos y ¿los más desprotegidos, los pobres inermes en la absoluta desesperanza qué pueden estar pensando? En que algo va a cambiar, pero no saben cómo. No es mi corazón disfrazado de filantropía o el seudomesianismo que nos ha hecho escribir esto, es la reflexión gracias a la vida y la calidad de vida de los colombianos (donde incluido yo), desprendida de las malas administraciones que no dan garantía alguna de ninguna clase; sólo viviendo entre el arte y la cultura, desde esta trinchera, mezclando en ésta área, han surtido reflexiones que concluyen en esto, lo anteriormente planteado.

¿Se ha imaginado usted en una pandemia sin casa, sin familia, sin comida? Estamos preparados para la muerte, más no para la vida; nos es difícil mantenernos bien sin hacer daño al prójimo, paremos ya el pensamiento de envidia, de rencor, de explotación de los recursos naturales y la maldad; despertemos el orden establecido para los seres humanos como la solidaridad, el trabajo en equipo, el respeto por la sabiduría  y el amor, la unidad de todos alrededor de una misma causa, rememos al tiempo hacia la misma orilla en democracia, respetando al otro en la diferencia, no más mentiras ni montaje, juguemos a la verdad.

Toda esta tragedia que vive el mundo hoy y que no es sólo por esta pandemia, no, siempre se ha inventado cualquier artilugio para apabullar, aplastar al otro, aprovecharse del otro y desposeerlo a cualquier costo. Esta pandemia despertó al mundo, a unas regiones más que a otras, por ejemplo la suramericana estalló con una fuerza tal que parecía una horda de lobos, manadas de seres humanos contra la muerte en un choque sin miedos, que dejó muertos, heridos y desaparecidos, así son las confrontaciones y no hay lucha de clases donde no se corran riesgos, aquí el pueblo tuvo desventajas, por culpa de  un gobierno que no atendió bien el flagelo de salud pública y este fue un detonante que permitió ganar terreno, porque a grandes crisis grandes soluciones.

Es por lo anterior, que la pandemia por causa del COVID-19 fue el detonante que nos despertó, no sólo a esto, sino que, develó el espíritu de fragilidad propio de la  especie humana, contrario a la potencia del renacer de la vida natural, mientras que jóvenes, adultos y muy poquitos niños morían en el globo por esta pandemia, el planeta se recuperaba, la solidaridad se vio en las bases, contrario a Ia poca  solidaridad del gobierno nacional con el abandono y la falta de decisiones contundentes en las primeras etapas, cuando se desató este monstruo de la enfermedad, estos son los frutos de la tierra, con esto tuvimos que vivir.

Así mismo conocimos ídolos de barro que se desintegraban. Hay que conformar el equipo de los héroes de carne y hueso como dijimos al principio, pero ya no contra una pandemia en salud y a favor de un pueblo, sino contra una enfermedad peor que la anterior, más reciente, que controlamos con vacunas, el flagelo sistémico de la corrupción y el saqueo de los recursos económicos y naturales que se empotró hace décadas y que ha dejado una estela de muerte y desolación. Llegó la hora de conformarnos y unirnos a los héroes como coequiperos, para trabajarle a la transformación de país, con un equipo humano de pactos, que la historia lo registre como el punto de quiebre y por fin ver luz al final del túnel.

Rememos en el mismo sentido al mismo ritmo y con la misma fuerza, si uno de nosotros se detiene, se pierde la competencia, el objetivo. No le dejemos esta tarea sólo a los de arriba, así sean de fiar, debemos ser la base para ganar, y asimismo, la base para juzgar.  Si a futuro o a corto plazo la decisión fue en vano.

Los animales nos han enseñado y esto es una constante, que ellos son tan respetuosos con la vida, que cuando tienen las mismas características de fuerza para luchar por un territorio, lo hacen uno a uno, pero cuando la causa es más difícil, lo hacen en equipo, en manada, si es de territorio, para salvar la vida o para la caza si es para preservar la especie.

Somos animales pensantes por evolución, por ello debemos actuar en consecuencia, guardando las proporciones de la metáfora, para vencer al que nos viene venciendo, llegó la hora. La riqueza de los hombres no es para enriquecerse, sino para desmantelarlos en su naturaleza y conocer su ferocidad.

Para estar informado

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