Marcela Salcedo Jiménez
Especial para El Diario del Otún
Praga, Viena y Budapest integran la llamada ruta de las capitales imperiales, un circuito marcado por la herencia del Imperio austrohúngaro. El recorrido permite observar, además, las distintas huellas que la Segunda Guerra Mundial dejó en estas tres ciudades.
El viaje comienza en Praga, una ciudad que encanta por su belleza, por la facilidad con la que se recorre a pie y por la sensación de calma que transmiten sus calles, incluso cuando están llenas de turistas, lo que ocurre en cualquier época del año. Apenas salimos del hotel aparece ante nosotros una torre de origen medieval: la Torre de la Pólvora, una de las antiguas puertas de entrada a la Ciudad Vieja cuya construcción comenzó en 1475. Destruida en 1757 y reconstruida entre los años 1875 y 1886, debe su nombre, según se cuenta, a que en alguna época fue utilizada para almacenar pólvora. Hoy es un símbolo de Praga y un punto de referencia para realizar recorridos históricos por la zona.
La Plaza de la Ciudad Vieja es una visita imprescindible y uno de los lugares más concurridos de Praga. Allí se encuentran la Iglesia de Tyn con sus dos torres punteadas, la Columna Mariana, monumento barroco con la estatua de la Virgen María en la parte Superior, el monumento a Jan Hus, reformador religioso checo precursor de la Reforma Protestante, la Iglesia de San Nicolás de estilo barroco con su cúpula verde. También se levanta la Torre del Antiguo Ayuntamiento que alberga el Reloj Astronómico de Praga, un reloj de origen medieval de los más antiguos del mundo. Cada hora numerosos visitantes se congregan frente a él para ver el espectáculo que ofrece. Este se compone de un cuadrante astronómico, figuras animadas de los 12 apóstoles, un esqueleto, un avaro y un turco se mueven al dar la hora. En el siglo XIX se añadió un calendario circular.
La iglesia de San Cirilo y San Metodio conserva uno de los episodios menos conocido sobre la ocupación nazi en Praga: la Operación Antropoide, cuyo objetivo era acabar con Reinhard Heydrich, uno de los jefes más temidos de las SS durante la segunda guerra mundial. Heydrich fue enviado a Praga en 1941 para frenar la resistencia checa; a su llegada decretó la ley marcial y las ejecuciones llegaron a 550, lo que le valió el apodo de “El Carnicero de Praga”. La operación fue planificada desde el Reino Unido y ejecutada por comandos checos y británicos lanzados en paracaídas desde un bombardero. El atentado ocurrió cuando el automóvil en el que viajaba Heydrich junto a su chofer redujo la velocidad en una curva. El primer intento fue fallido debido a que el arma se atascó, pero otro comando lanzó una granada que impactó la puerta derecha trasera del vehículo. Heydrich resulto herido de gravedad y falleció días después debido a la infección de las heridas. Entonces comenzó la persecución de los responsables: hubo numerosas detenciones y fusilamientos, y se ofreció una recompensa de 100.000 coronas checas a quien revelara donde se ocultaban.
Uno de los participantes en el atentado traicionó a sus compañeros e informó a las SS que estos se ocultaban en la iglesia de San Cirilo y San Metodio, en la cripta del templo. El lugar fue rodeado por la SS y siete de los implicados murieron allí en junio de 1942. Hoy se pide a los visitantes que ingresen a la cripta en absoluto silencio como señal de respeto. En el exterior aún se pueden observar las marcas de los proyectiles, una huella visible de lo ocurrido.
El Puente de Carlos es un puente gótico sobre el río Moldava que une la Ciudad Vieja con Malá Strana que significa Ciudad Pequeña en checo. Es el puente más antiguo de Praga y se empezó a construir en 1357 por orden del emperador Carlos IV. Su longitud es de 516 metros y se encuentra apoyado en 16 arcos.
El puente cuenta además con tres torres y 30 esculturas instaladas en distintas épocas. Entre ellas destaca La Piedad del escultor Emanuel Max, instalada en 1859. La escultura también atrae a admiradores de Depeche Mode que hacen fila para recrear la foto tomada allí por los integrantes del grupo durante una sesión fotográfica en Praga en 1988.
Hablar de Praga es también hablar de cerveza: la ciudad es una de las capitales cerveceras más famosas del mundo. Entre las actividades turísticas disponibles se encuentra un Tour de la Cerveza que se realiza a partir de las seis de la tarde. Ese consiste en una visita guiada por algunas de las cervecerías más famosas. La experiencia permite observar el fervor de los checos por la cerveza y degustar distintos tipos para distinguir sus características que varía dependiendo de su forma de elaboración. En cuanto a la gastronomía, el goulash es un plato muy popular, aunque en realidad es originario de Hungría es preparado en distintos países del centro de Europa. La preparación varía un poco en cada país, pero la base es la misma, carne de vacuno, cebolla, pimentón, materia grasa cocinado en estofado de forma lenta. La versión checa que probamos en esta ocasión no es la tradicional sino una más moderna servida dentro de un pan de corteza dura; esto hace que la miga del pan vaya absorbiendo el líquido del goulash mientras se va degustando. Acompañado por una cerveza es una combinación perfecta para recargar baterías después de una mañana recorriendo la ciudad.
Praga también es la ciudad natal del famoso escritor Franz Kafka y en la Plaza del centro comercial Quadrio se encuentra instalada una obra de arte contemporáneo que le rinde homenaje. Se trata de la Cabeza de Franz Kafka cuyo autor es David Černý, escultor checo que es conocido por obras urbanas algunas veces provocadoras. La escultura cinética está hecha de 42 capas de acero inoxidable que se van armando y desarmando, formando la cabeza de Kafka. Este espectáculo no es constante, sino que ocurre en ciertos horarios, es muy llamativo y a lo largo del día se puede ver a los turistas esperando el momento para grabar un video de recuerdo.
En la ciudad se pueden apreciar otras obras del escultor David Černý, por ejemplo, Los Hombres Meando ubicada al lado del museo Franz Kafka. Está formada por dos figuras de hombres orinando sobre un mapa de la República Checa y su significado podría ser una crítica a la política y burocracia checa.



