Poesía pereirana en el Bicentenario de la Independencia del Perú

El escritor pereirano Alexánder Granada  Restrepo participó en la Feria del Virtual del Libro del Perú en el marco de la celebración del Bicentenario de la Independencia del Perú. Nuestro escritor fue invitado por la Casa de Escritores y Artístas Mundiales que preside la artista visual y poeta Ada Noemí Zagaglia, participando con su poema Adoración americana, en homenaje al poeta peruano Carlos Oquendo de Amat.

Alexánder nos anticipa algunas líneas de su participación en este evento literario:

“Carlos Oquendo de Amat, fue un poeta peruano que murió en España en 1930, a la edad de treinta años. Fue uno de los mayores exponentes de la poesía contemporánea peruana, con un nivel de expresión poética cercano al de César Vallejo; no solo por la altura estética de su voz poética, sino, por la búsqueda temprana de una diferenciación expresiva que lo alejó del modernismo decadentista, y lo vinculó de inmediato con la expresión vanguardista, izando el tono de su poética personal con los remolinos de viento que lograba formar con su lenguaje y la exposición de sus caligramas.  Su obra poética fundamental se puede conocer en la publicación de su particular libro:  “5 metros de poemas”.

En su memoria, su amigo el poeta peruano Enrique Peña Barrenechea, escribiría algunos versos que aún hoy se pueden leer en la lápida de su tumba, pues fueron agregados:

“Oquendo, tan pálido, tan triste,

Tan débil, que hasta el peso

De una flor te rendía”.

Y el mismo Mario Vargas Llosa en el año 1967 en el discurso cuando recibió el Premio Rómulo Gallegos, dijo sobre la vida y obra del poeta Carlos Oquendo de Amat:

“…Luego de muerto, su infortunio pertinaz, en lugar de cesar, alcanzaría una apoteosis:

Los cañones de la guerra civil española borraron su tumba de la tierra, y en todos estos años, el tiempo ha ido borrando su recuerdo en la memoria de las gentes que tuvieron la suerte de conocerlo y de leerlo”.

 

 

 

 

 

ADORACIÓN   AMERICANA

Cuando  en  América

adorábamos el gran Sol,

cada uno tenía

su mismo y radiante

poder.

Aplastábamos y cocinábamos

la corteza de los jonotes,

para hacer el papel amate

y escribir nuestra

propia historia.

Vivíamos tranquilos

esperando a nadie.

Luego,

llegaron los navegantes

-con armas duras y puntiagudas-,

deseando tener todo

de lo que es ajeno.

También se llevaron

la adoración.

Fueron días largos, oscuros

y difíciles…

Nuestros muertos

se perdieron en el tiempo.

Por cada masacre de los hermanos

nos entregaban un consuelo;

un consuelo que produjo mucho llanto.

Desde entonces,

América no ha cesado de llorar.

La lucha más fraticida

ocurrió por el rapto

del gran Sol

en la noche oscura;

nos cambiaron su luz

por la luz de Jesucristo;

decían:

Él trae la paz y el amor.

Para conocerlo,

tuvimos que quemar

El Libro de los años y

El Libro de los cantos divinos.

Nos adelantaron el tiempo,

nos prohibieron escribir

con tinta roja.

En aquel obligado intercambio

trajeron el Poema

y se llevaron las Palabras Mayores.

Fue vencido nuestro saber

sin el consentimiento

de la Madre.

¡Qué gratitud tan grande

la llegada del Dios Hijo!

¿Qué será ahora del gran Sol

y de las viejas palabras?

Se fue el olor fresco

de las finas hierbas

que quemábamos en la mañana.

En los días de la Gran Fiesta

los aromas subían por la montaña.

Conocimos el olor del incienso

-sagrado aceite sublime-,

salido de la bolsa del sacerdote,

el nuevo gran adorador;

Hombre mayor que los Teopixque,

y mucho mayor que los Shamas.

¡Trae a esta tierra la mirra!

trae la mirra a esta tierra,

te suplicamos Señor.

¡Oh, América desnuda!

con el sagrado oro

compraste todo el incienso.

¡Museo de los consuelos!

Sufriste en tu juventud

la ablación de tu memoria,

dejando tus despojos

en aquel olvido nuevo.

¡Oh, América amada!

no dejes ver tus dignas lágrimas.

No invoques tus opresores,

que sabes, están  muertos.

¡Congratúlate!

con el verde frescor

de tu riqueza infinita

¡deléitate!

en la poesía

de tu bello destino,

y ríe;

que el mañana es bueno.

POESÍA  TEÓRICA

Alexánder  Granada  Restrepo

(lascaravanasdematusalem@hotmail.com)

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