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miércoles, julio 6, 2022

Poesía completa de César Vallejo

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César Vallejo es, sin lugar a dudas, uno de los poetas en español más importantes de todos los tiempos. Su obra, de gran influencia en la literatura posterior, hizo saltar en pedazos la lírica occidental y sigue siendo “rabiosamente contemporánea”.

Aunque partió del modernismo, pronto avanzó hacia la búsqueda de nuevas posibilidades expresivas. Con Trilce -”el más radical de los libros en lengua española” (Julio Ortega)- alcanzó a crear un nuevo lenguaje poético que lo situó como una de las cumbres de la poesía de vanguardia a nivel mundial.

Su poesía escrita en Europa, casi toda póstuma -los llamados Poemas humanos y España, aparta de mí este cáliz-, no abandona la necesidad de explorar las máximas posibilidades de la palabra, que se impregna más abiertamente de referencias políticas e históricas, y se constituye, según muchos críticos, como lo mejor de su producción.

Retomamos su poesía gracias a este libro (Lumen) con edición y estudio introductorio de Luis Fernando Chueca.

Medialuz

He soñado una fuga. Y he soñado

tus encajes perfectos en la alcoba.

A lo largo de un muelle, alguna madre;

y sus quince años dando el seno a una hora.

He soñado una fuga. Un “para siempre”

suspirado en la escala de una proa;

he soñado una madre;

unas frescas matitas de verdura,

y el ajuar constelado de una aurora.

A lo largo de un muelle…

Y a lo largo de un cuello que se ahoga!

Babel

Dulce hogar sin estilo, fabricado

de un solo golpe y de una sola pieza

de cera tornasol. Y en el hogar

ella daña y arregla; a veces dice:

“El hospicio es bonito; aquí no más!”

¡Y otras veces se pone a llorar!

Impía

Señor! Estabas tras los cristales

humano y triste de atardecer;

y cuál lloraba tus funerales

esa mujer!

Sus ojos eran el jueves santo,

dos negros granos de marga luz!

Con duras gotas de sangre y llanto

clavó tu cruz!

Impía! Desde que tú partiste,

Señor, no ha ido nunca al Jordán,

en rojas aguas su piel desviste,

y al vil judío le vende pan!

VIII

Mañana es otro día, alguna

vez hallaría para el hifalto poder,

entrada eternal.

Mañana algún día,

sería la tienda chapada

con un par de pericardios, pareja

de carnívoros en celo.

Bien puede afincar todo eso.

Pero un mañana sin mañana,

entre los aros de que enviudemos,

margen de espejo habrá

donde traspasaré mi propio frente

hasta perder el eco

y quedar con el frente hacia la espalda.

XXIX

Zumba el tedio enfrascado

bajo el monumento improducido y caña.

Pasa una paralela a

ingrata línea quebrada de felicidad.

Me extraña cada firmeza, junto a esa agua

que se aleja, que ríe acero, caña.

Hilo retemplado, hilo, hilo binómico

¿por dónde romperás, nudo de guerra?

Acoraza este ecuador, Luna.

Para estar informado

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