23.4 C
Pereira
miércoles, diciembre 7, 2022

Pilar Vélez, de Santa Rosa de Cabal para el mundo

Su obra nos demuestra con convincente realismo, cómo una profunda lucha interior puede dar paso al resurgimiento personal, al florecimiento de los sueños y al coraje para tomar distancia y contar la historia con perspectiva, valor y dignidad.

 

Alberto Rivera

Viaje en el Expreso del Sol ofrece una narrativa sensible a la cruel realidad que han vivido por décadas los desplazados en Colombia y que tristemente comparten millones de personas en todo el mundo a raíz del exilio forzado y la violación de los derechos fundamentales. Inspirada en hechos reales y jalonada por la pluma poética de la autora, esta novela ofrece una travesía que va ilustrando, estación por estación, los paisajes que enmarcaron la vida de Corintia y de tres generaciones de su familia.

Pilar Vélez nació en Santa Rosa de Cabal. Maestra normalista, economista (Universidad Autónoma de Occidente, Colombia), Máster en Administración de Negocios (Nova Southeastern University, EE. UU.), Máster en Escritura creativa (Universidad de Salamanca, España). Fundó y preside la institución cultural Hispanic Heritage Literature Organization/Milibrohispano. Presidenta de Escritoras EIDE y del XII Encuentro Internacional de Escritoras Marjory Stoneman Douglas, Miami, Estados Unidos (2016). Escribe en los géneros de novela, poesía, literatura infantil y juvenil. Sus obras han sido incluidas en el currículo de escuelas de educación primaria y secundaria y premiadas en diferentes concursos, entre ellos el International Latino Book Awards, el Purple Dragonfly, el Reader’s Favorite, Moonbeam Children Book Awards y el Instituto de Cultura Peruana.

Algunos reconocimientos que ha recibido por su labor cultural son: Orden Mérito a la Democracia en el Grado de Comendador, condecoración otorgada por el Senado de la República de Colombia. El Premio Nacional de la Comunicación y el Periodismo Alfonso López Michelsen (Colombia, 2017), y en Isabela, Islas Galápagos, Ecuador, le fue dedicada la primera biblioteca ecológica. Trabaja en múltiples proyectos en pro de la difusión de la cultura hispana y la preservación del medio ambiente.

Obras publicadas en inglés y español: El Expreso del Sol, Soles Manchados, Carta a mis sueños para el planeta Tierra, Carta a mis sueños para los niños del mundo, Laura y el mago del cielo, Un regalo para Laura, Caído del cielo, Anita and el dulce de leche de la abuela, ¡Eso está raro! y Canguro the Postman y Gallina Ramona.

¿Por qué nace el título de la obra titulada Viaje en El Expreso del Sol?

El Expreso del Sol significa mucho para mí. Recuerdo vívidamente la experiencia de viajar en el icónico tren que partió en dos la historia de muchas poblaciones en Colombia y unió al país con alegría y esperanza. Tuve la oportunidad de viajar en el tren y, sin duda, es uno de los recuerdos más bellos de mi infancia. La simbología esta presente en mi obra para aportar significancia y unir a esos elementos en un mapa literario que trasciende, el tren es el viaje de vida con sus vagones de experiencias, aprendizajes y recuerdos. Mi viaje en esta cadena de desplazamientos impulsados por las diferentes manifestaciones de la violencia y la búsqueda de ese sol al que todos tenemos derecho. La primera edición de esta novela autobiográfica se tituló El Expreso del Sol y fue publicado por la editorial estadounidense Snow Fountain Press, la nueva edición circulará en Colombia bajo el sello Bronce de Planeta bajo el título Viaje en El Expreso del Sol y fue lanzado en la Feria Internacional del Libro de Cali.

¿Cómo logra que ese drama personal se supere y se pueda contar una historia como esta?

Me tomó diez años escribir la novela y no fue nada fácil. Tuve que enfrentarme a mi propia historia y a la de mi familia para poder entender quién soy, investigar e interiorizar sobre las causas y las consecuencias que han dejado el desplazamiento y las mutaciones de la violencia en el seno de las familias, incluyendo la mía. Recorrí pasajes oscuros y tristes compartidos por parientes, amigos y otras personas que conocí durante el proceso de escritura, quienes en un desafío se permitieron por primera vez narrar sus experiencias, pues habían sepultado una parte de sus vidas, en un intento por olvidar el dolor, sin importar que nunca lo superaron ni lo entendieron. Las páginas de la novela vencieron el silencio y me brindaron la oportunidad de reencontrarme con los rostros e historias de vida de las personas con las que crecí y reconocer el impacto del flagelo en el entorno familiar, local y nacional, todo ello para entender el drama, reflexionar y dar paso al perdón y a la evolución personal.

¿Qué puede llegar a ocurrirles a las familias que son víctimas del desplazamiento forzado?

Como lo he mencionado en algunas ocasiones y, aunque pareciera redundante, el desplazamiento forzado es violencia. Es negarte el derecho a continuar tu vida en el lugar que deseas y al que perteneces. Es arrancarte de la tierra y quedar con las raíces al aire, muriendo poco a poco en la desolación, la tristeza, el dolor y la indiferencia. Me han preguntado por los sentimientos de rabia y odio que pueden experimentar las personas desplazadas, yo creo que ante todo es una profunda tristeza y desilusión con la vida y el futuro, es la ausencia del amparo y la seguridad de un sistema que imponga el respeto por la dignidad de los ciudadanos y de los derechos humanos. El impacto del desplazamiento forzado a nivel emocional es crítico y en muchos casos se exterioriza a través de más violencia.

¿Cómo es que a veces la historia personal y familiar se convierte en una cruz tan pesada que ciega por generaciones la esperanza?

Arrastramos la memoria de las experiencias que han vivido nuestros antecesores. En la novela, Rosario, la abuela de Corintia, es un vivo retrato de una persona que no ha hecho una catarsis sobre su historia personal y la exterioriza a través de la apatía, la amargura, la inseguridad, el rechazo, la falta de esperanza y el miedo. Su cruz -que es su dolor-, no lo carga ella solamente, sino su descendencia y las personas de su entorno. Si pensamos en los niños que se crían bajo la tutela de personas que han experimentado grandes sufrimientos como el que impone y desencadena el desplazamiento forzado, la situación es preocupante. Y no me refiero a la falta de amor y cuidados por parte de los padres o familiares inmediatos, sino a la salud emocional y al modelo que representan y emulan los niños.

Usted es la presidenta y fundadora de Hispanic Heritage Literature Organization ~ Milibrohispano. ¿Cuál es su papel en todo esto?

Llevo aproximadamente veinte años promoviendo la literatura y la cultura hispana en los Estados Unidos. Fundé a Milibrohispano para ofrecerle a la comunidad la oportunidad de disfrutar y avanzar a partir del contacto con los escritores y sus obras, y las diferentes manifestaciones artísticas que favorecen la identidad, la inclusión, la diversidad. En la actualidad, agremiamos a por lo menos doscientos miembros inscritos y a través de nuestros programas tenemos un impacto nacional e internacional. No solo promovemos la literatura y las artes, sino que también realizamos labor social en la que cabe destacar la fundación de bibliotecas comunitarias y las ferias hispanas que motivan la lectura, la escritura y la preservación del idioma español.

 

Nació en Santa Rosa de Cabal, ¿qué contactos tiene allí?

Tengo familiares en Pereira y a lo mejor quedan algunos parientes. Lo que si tengo es muchos recuerdos… “Llega hasta mí el dulce olor del café tostándose bajo el sol de la mañana y el gorjeo de los pájaros que rompen la niebla de las verdes montañas de Santa Rosa de Cabal, Risaralda; la cuna en que nací y a la que recuerdo como un tibio edén de aguas termales sobre la inmensa piel de mi amada Colombia. Tanta belleza se plasmó en alguna de mis huidizas neuronas, y quizás, con suerte, sigue presente alumbrando el sendero de mi aventurada escritura. De la casa en donde se escuchó mi primer llanto y di mis primeros pasos, solo guardo el ensueño y las ganas de volver para asegurarme de que sus blancas paredes de adobe han crecido tanto que, podría escalarlas y llegar al árbol de mango que amparó mi infancia; y que bastaría con asomarme de nuevo en su ventana para ver que aún soy la niña inocente que juega con palitos y hormigas, mientras espera a que le crezcan las alas”.

Para estar informado

- Advertisement -
- Advertisement -

Te puede interesar

- Advertisement -