Cada vez que alguien sube a una bicicleta en lugar de encender un motor, el mundo respira mejor. En el Día Mundial de la Bicicleta, la ciencia, los datos y el ejemplo de ciudades como Pereira confirman que este sencillo invento de dos ruedas es, hoy más que nunca, una de las herramientas más poderosas para enfrentar la crisis climática.
Redacción Página Verde
Diario del Otún
Hay inventos que, con el paso de los siglos, no envejecen: se vuelven más relevantes. La bicicleta es uno de ellos. Con más de doscientos años de historia, este vehículo silencioso, elegante y democrático sigue siendo la respuesta más sensata a algunos de los problemas más urgentes del siglo XXI: la contaminación del aire, el sedentarismo, la congestión urbana y el cambio climático. Por eso, cada 3 de junio, el mundo celebra el Día Mundial de la Bicicleta, una fecha instaurada en 2018 por la Asamblea General de las Naciones Unidas mediante la Resolución A/RES/72/272, que destaca la singularidad, longevidad y versatilidad de este vehículo como un medio de transporte sencillo, asequible, limpio y ecológico que favorece la gestión ambiental y beneficia de manera directa la salud humana.
No es un elogio menor. Viene respaldado por décadas de investigación científica y por los números más contundentes que pueden presentarse en un debate sobre movilidad sostenible.
Diez veces más eficaz que un carro eléctrico
Cuando se habla de descarbonizar el transporte, la conversación pública suele girar en torno a los vehículos eléctricos. Son una buena noticia, sin duda, pero no son suficientes ni suficientemente rápidos. Las investigaciones del profesor Christian Brand, de la Universidad de Oxford, llegan a una conclusión: priorizar la movilidad activa es hasta diez veces más eficaz para alcanzar ciudades con emisiones netas cero.
¿Por qué? Porque un análisis serio del ciclo de vida completo de cada vehículo —desde su fabricación hasta su desecho— revela una diferencia abismal. Un automóvil eléctrico arrastra una huella ecológica considerable derivada de los procesos manufactureros de sus baterías de litio, la minería extractiva asociada y el origen mayoritariamente fósil de las matrices de generación eléctrica en gran parte del mundo. La bicicleta convencional, en cambio, genera apenas unos 19 gramos de CO₂ por kilómetro recorrido cuando se contabiliza todo, incluyendo la energía que necesita su usuario para pedalear. Un automóvil de combustión supera los 300 gramos por kilómetro. La diferencia es de más del 93 por ciento.
Traducido a la vida cotidiana, el impacto es más que elocuente. Un ciudadano que decida sustituir el automóvil por la bicicleta un solo día a la semana reduce su huella de carbono personal en una cantidad equivalente a las emisiones de conducir un coche de combustión durante un tiempo prolongado, consumir una porción de chocolate o carne de cordero, o enviar miles de correos electrónicos. Y si ese cambio se convierte en hábito diario, el ahorro anual equivale a neutralizar por completo las emisiones de un vuelo de ida entre Bogotá y Madrid.
Buena para el cuerpo
Montar en bicicleta no solo cuida el planeta: cuida a quien pedala. La evidencia clínica acumulada durante décadas vincula el uso diario de este vehículo con reducciones significativas en el riesgo de enfermedades coronarias, hipertensión, diabetes tipo 2, ciertos tipos de cáncer, depresión y deterioro cognitivo. Apenas treinta minutos diarios de actividad ciclista bastan para percibir adaptaciones positivas en la musculatura esquelética, las articulaciones y el riego sanguíneo periférico.
Y la transformación se siente también en el ambiente sonoro de las ciudades. El ruido constante generado por el tráfico motorizado es un contaminante ambiental que provoca alteraciones en los patrones de sueño, incrementa la prevalencia de trastornos de ansiedad y perturba gravemente los hábitats de la fauna urbana. El pedaleo silencioso amortigua la contaminación sonora, posibilitando espacios públicos más pacíficos y habitables.
MegaBici
Pereira ha decidido que la bicicleta tiene un lugar central en su modelo de movilidad. Y lo demuestra con hechos. El sistema de bicicletas públicas MegaBici, liderado por la Alcaldía de Pereira en alianza con el Instituto de Movilidad, alcanzó en 2025 nueve estaciones activas, 115 bicicletas disponibles y más de 12.600 préstamos realizados, reafirmando a la bicicleta como una alternativa real, segura y gratuita de transporte para los ciudadanos.
Desde su implementación en 2021, cuando arrancó con apenas 57 bicicletas y seis estaciones, MegaBici ha crecido de manera sostenida hasta contar hoy con 156 unidades distribuidas en la red de puntos activos. Y el sistema no solo crece en infraestructura: crece en visión. La novena estación, inaugurada en la Universidad Tecnológica de Pereira, cuenta con bicicletas violetas equipadas con GPS y articuladas con la aplicación Mujer Segura, una estrategia que permite a las usuarias compartir su ubicación en tiempo real con familiares o personas de confianza mientras hacen uso del sistema.
La red de estaciones conecta puntos estratégicos de la ciudad: Parque Arboleda, la Calle del Encuentro, Parque Olaya Herrera, y se articula con las estaciones de Megabús y Megacable, integrándose al sistema de ciclorrutas que recorre importantes troncales como la carrera 7 y 8 y la Avenida Circunvalar. El servicio es completamente gratuito y está disponible para cualquier ciudadano mayor de 18 años, con opción de acceso desde los 16 acompañado de un adulto. Opera de lunes a viernes entre las 7 de la mañana y las 5 de la tarde, y permite usar una bicicleta por una hora con opción de renovación en cualquier estación.
Lo más destacado: todos los costos de operación y mantenimiento están cubiertos por la administración municipal. Incluso en casos de daños menores como pinchazos, el usuario no debe asumir ningún gasto. Pedalear en Pereira, literalmente, no cuesta nada.
Legislación
En Colombia, el marco legal también avanza con fuerza. La Ley 1811 de 2016 introdujo incentivos laborales para quienes llegan al trabajo en bicicleta, y el Decreto 402 de 2025, firmado por el Presidente Gustavo Petro, reglamenta el Programa Nacional de Fomento al Uso de la Bicicleta con enfoques de género, sostenibilidad y seguridad ciudadana. Colombia cuenta actualmente con una red nacional de ciclovías que supera varios miles de kilómetros, donde la capital, Bogotá, lidera el territorio con más de 600 kilómetros de trazados exclusivos.
Cada kilómetro recorrido en bicicleta es un kilómetro menos de gases que calientan el planeta, un kilómetro más de salud personal, una bocanada de aire más limpio para los vecinos, y una señal de que otro tipo de ciudad es posible: más silenciosa, más verde, más humana.


