Sus títulos son una queja, son la expresión del ruido en que vive, del tiempo que atraviesa en la Ciudad Milagro que ocupa y sus caos. Ella es una extensión de su ciudad.
Juan Carlos Acevedo
Shara Bueno nació en 1999, cuenta con 27 años. Nació en Armenia y ha autopublicado cuatro fanzines: Secretos bajo la cama, Juro que intenté abandonar la poesía, Urgentes declaraciones de amor y Eres un Mishi sombra. Ahora presenta su libro Pañitos de agua tibia en la colección de la Biblioteca de Autores Quindianos, inscribiendo sus búsquedas dentro de las poéticas urbanas del siglo XXI. Esto no es un suceso menor porque ellas (las poéticas) han cambiado en esta época o por lo menos sus autores creen que han cambiado.
Las poetas del siglo XXI hacen una ruptura desde sus poemas en las estructuras que han acompañado la poesía durante siglos. En Colombia Barba Jacob y Luis Vidales fueron pioneros, luego llegarían los Nadaístas y así avanzamos, por ejemplo, con Gómez Jattín, quien también aportó para que lo tradicional entre generaciones fuera quemado.
Fiel representante de su generación el libro de poemas de Shara va contra cualquier dogma y quienes lleguen al final encontrarán esa manera hibrida de las nuevas poéticas de integrar códigos QR que permitirán escuchar la voz de la poeta leer sus poemas o realizar un taller de comprensión poética diseñado para el libro o descargar el libro en PDF, además de disfrutar en su libro de las imágenes que la misma autora ha dibujado a manera de ilustraciones internas como también de interactuar con video y lecturas parar subir y compartir en las redes sociales de la poeta Bueno y su texto Pañitos de agua tibia.
Conocemos como lectores que, en los viejos libros de caballería, como El cantar del Mío Cid o El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Macha, los títulos de los libros y de sus capítulos eran largos. Muy largos porque buscaban ser un resumen que atrapará a los lectores y el uso y abuso extenso de los títulos de Shara Bueno en cada uno de sus poemas ya no son una idea del libro o el poema en su caso, son una queja, son la expresión del ruido en que vive, del tiempo que atraviesa en la ciudad Milagro que ocupa y sus caos. Ella es una extensión de su ciudad.
De todas estas nuevas maneras de abordar las poéticas del siglo XXI en la poesía de Shara Bueno quiero detenerme en sus poemas. Cada verso y cada palabra, ya no como instalaciones o escenas poéticas trasmedia, sino en las palabras, que es lo que conozco o trato de conocer, para decirle a los lectores que es la ciudad como un organismo vivo y sujeto poético central del libro quien mejor define las búsquedas de la autora colombiana.
La poeta se acerca a las calles, bares, esquinas, avenidas o parque de la ciudad para explorarla como un espacio de pérdidas, sueños rotos, pasajes y por supuesto de memoria y de resistencia individual o colectiva.
Y es en el cuerpo donde precisamente Shara Bueno encuentra ya no sino un territorio de resistencia, de fe en lo posible a través de las palabras y crea desde allí la manera de entender su cuerpo como un texto orgánico capaza de nombrar la enfermedad y el dolor y el deseo dejando atrás la manera que la poesía se relacionaba con el cuerpo en otras poéticas. El cuerpo aquí es vulnerable.
Pañitos de agua tibia, es la metáfora para compensar y apoyar, pero no alcanzan para éstos días. Este libro es la forma en que su joven autora nos lo hace saber. Los invito a leerla.
*Bueno, Shara. Pañitos de agua tibia. Biblioteca de Autores Quindianos. Armenia, 2025. Páginas 107.
PAISAJE SE VOLVIERON LOS ELEFANTES BLANCOS EN MI CIUDAD
Especies comunes en las selvas de cemento, engendradas por la corrupción, alimentadas y vestidas por el olvido y el tiempo. Se pueden observar camino al trabajo, en las salidas familiares de domingo, en las noticias locales y en las nacionales. La verdad es que son famosas.
Dicen que quienes las fecundan tienen asegurado generaciones enteras de dinero, desfachatez e impunidad sin condena. —El dinero lo puede todo— pienso, mientras cuento las monedas que resolverán el hambre de esta noche. Luzpi pensó en el mañana porque heredó la fortuna en genes, activos y puestos políticos. Mientras tanto mis amigos y yo, heredamos la falta de oportunidades, el cansancio de sobrevivir, y los sueños sin cumplir. Procuro no pensar en el mañana (mamá me lo enseñó), pero es imposible.
MIS AMIGOS JUEGAN A SER DIOS VIGILANDO MI UBICACIÓN EN TIEMPO REAL POR GOOGLE MAPS
}Mis amigos, niños rotos rellenan los agujeros de mis alas con pelusas que encuentran en sus bolsillos y con un credo de hijueputazos pulen las agonías cotidianas entre humo y risas donde ocultan el malestar de su existencia Mis amigos, luciérnagas de luz naranja, labios secos y pensamientos corrosivos, visitan el jardín nocturno de mi tristeza y escriben en el aire una canción de cuna para adultos tristes Mis amigos, los de corazón frágil, que me regalan en la oscuridad de sus ojeras el brillo más sincero de sus ojos y la aprobación de que también entienden los dolores antiguos y encriptados que se revelan en medio del desayuno, del trabajo, de la vida. Mis amigos, luciérnagas de luz naranja, que a veces se convierten en polillas y en medio del silencio, rondan y se chocan con la última esperanza
Mis amigos, que siguen mi ubicación en tiempo real por Google Maps y no entienden mi ruta y aun así confían en que llegaré con el vino o cualquier cosa que sirva de pasante para la amargura de los días.


