Raimy, Jiruma y Caliche: tres vidas que nos enseñan

En el Bioparque Ukumarí viven tres dantas amazónicas. No son solo animales en exhibición: son embajadoras. Cada una llegó aquí por razones humanas —razones que les impiden regresar al bosque que merecen— y hoy cumplen una misión que va más allá de ellas mismas: enamorar a quienes las ven de una especie que necesita desesperadamente defensores.

El equipo de profesionales vela diariamente por su bienestar bajo los 5 dominios del bienestar animal: Nutrición, Entorno, Salud, Comportamiento y Estado Mental. Las dantas de Ukumarí reciben enriquecimiento sensorial con esencias cítricas, retos para buscar alimento, revisiones de piel, podología, oftalmología y chequeos de rutina. Aquí se cuida cada detalle porque cada detalle importa.

“Tener a las Dantas en el Bio nos permite educar, sensibilizar y enamorar a quienes nos visitan. Ellas ya no pueden retornar a su entorno natural, pero hoy nosotros, con nuestras acciones, podemos contribuir a que las de su especie sigan habitando sus territorios.”
— Andrea Chica, Líder de Educación Ambiental, Bioparque Ukamarí

La arquitecta invisible del bosque

La danta —o tapir— es el mamífero terrestre más grande de Sudamérica. Pero su importancia real no está en su tamaño: está en lo que hace cada vez que camina. La biología le ha dado un apodo preciso: “la arquitecta de los bosques”. Al desplazarse por grandes extensiones, consume semillas que luego deposita en el suelo junto con abono natural. Ese proceso regenera bosques, mantiene la diversidad genética y permite que árboles de maderas densas —los que más carbono capturan— vuelvan a existir.

Sin la danta, muchas especies de árboles simplemente dejarían de existir. Y sin esos árboles, el ciclo del agua se rompe. Proteger a la danta no es salvar un animal: es salvar el sistema que nos da agua, aire limpio y vida.

Un hogar que se está desmoronando

En Risaralda, a la altura del Parque Nacional Natural Los Nevados, la situación de la danta de montaña (Tapirus pinchaque) es crítica. La expansión agrícola, la ganadería extensiva y la construcción sin corredores de fauna han fragmentado su hábitat hasta aislar poblaciones enteras.

Pero hay amenazas menos visibles y igual de devastadoras: el ataque de perros domésticos o ferales y la mosca barrenadora, cuyas larvas invaden las heridas abiertas de los animales, han significado la muerte de individuos en zonas donde lo urbano y lo natural se mezclan peligrosamente.

La danta es una “especie paraguas”: protegerla significa proteger cientos de otras especies que comparten su ecosistema. Perderla desencadena una reacción en cadena que ningún territorio puede permitirse.

Una alianza y una invitación

Este domingo 26 de abril, el Bioparque Ukumarí abre sus puertas para una jornada educativa dedicada enteramente a la danta. La iniciativa es posible gracias a la articulación entre Ukumarí, la Corporación Autónoma Regional de Risaralda (CARDER) y Parques Nacionales Naturales: una alianza que demuestra que la conservación es, ante todo, un trabajo en equipo.

Los visitantes podrán participar en estaciones educativas para identificar huellas, conocer la anatomía de la danta y descubrir por qué la danta de montaña, la danta de tierras bajas y la danta centroamericana son tesoros que no podemos permitirnos perder. Es una oportunidad única para aprender, asombrarse y comprender que el futuro de estos animales también depende de decisiones que tomamos hoy.

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