Óscar Salazar

Germán A. Ossa E.

Hace muchos años conozco a Óscar Salazar. Hasta en algunas oportunidades me reclamó airoso que por qué no le visitaba en su estudio-taller-apartamento, para que le viera trabajar y conocerle su copiosa obra, para que le emitiera algún concepto. Muchos años pasaron hasta cuando por fin le cumplí y hasta con varias sorpresas en mi mochila salí de allí ese hermoso día.

El artista Óscar Salazar es arquitecto de profesión y pintor por goma, por placer, por entretenimiento. Su capacidad para pintar nace de su habilidad para imaginar edificios y después hacerlos realidad y nace de su capacidad para dibujar con precisión, ambientes, paisajes, figuras, objetos, cosas, personas y fotografías, de donde saca algunas veces sus bellos paisajes y sus perfectos retratos.

A la arquitectura le debe la meticulosidad para el trabajo que realiza, pues le interesa la precisión y por eso cuida mucho el detalle y en lo posible, la perfección. A pesar de ser un artista que hace todo tipo de obra artística, desde los bodegones, los paisajes, desnudos, caballos, escenas callejeras, aves y demás objetos y modelos de escenas que se pongan frente a sus ojos, es un obsesionado por el retrato, ese que sus admiradores, seguidores, coleccionistas, compradores y curiosos, no dudan en confundir con fotografías procesadas en sofisticados laboratorios Kodak.

Alterna su trabajo de elaboración de edificaciones de todo tipo con la práctica y el oficio de la pintura al óleo y al acrílico, con lo que se relaja y divierte y pone a pensar y a reflexionar a sus colegas y compañeros de oficio.

Es reconocido a nivel nacional e internacional como uno de los mejores dibujantes de perspectiva, trabajos que ha coleccionado, conservado y elaborado durante más de treinta años, poseyendo una de las más completas colecciones que arquitecto alguno haya hecho en nuestro país y que buscan una inminente publicación para su preservación, toda vez que son valiosas obras de arte.

Una gama muy amplia de obras llena su taller, ese que parece una inmensa Galería de Arte, la que permanentemente mantiene visitada por su copiosa población de admiradores y seguidores.
Siendo muy preciso con sus trazos, no admite que se diga que su obra pertenece a la escuela de los hiperrealistas.