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lunes, agosto 15, 2022

Ojo con el Cine, “Patines de plata”

Germán A. Ossa E.

NETFLIX definitivamente sí es una cosa muy grande. Hasta puso a los rusos (ya no comunistas, pero rusos, al fin y al cabo), a producir cine para ellos. Y ya eso es bastante exótico. Como muchas de las extravagancias que se hacen de lado y lado.

Los capitalistas, unos, que invierten gruesas sumas de dinero para producir cosas ostentosas y los otros, esos que ceñidos a una ideología que no se sabe si de verdad piensa en la sociedad en general o es una pose esnobista que sirve para consolar intelectuales y no más.

Pero bueno, aparecen productos atractivos y simpáticos como esta película, que casi resulta extraordinaria, pero que se va, se pierde, se encuentra, se sube a veces, se cae y patina como su título, por no tener un equipo sólido de cineastas que se preocupen por contar una historia sólida, pues la misma, se pierde, se encuentra, sube y baja y se diluye torpemente, pese a esa increíble inversión económica que pudo haber servido para lograr una extraordinaria película que resolvió coquetearle a cosas TITÁNICas y melodramáticas desprendidas de ese bello poema de amor llamado Romeo y Julieta.

‘Patines de plata’ es una historia de amor sobre hielo. Es la primera película rusa difundida por Netflix que se encuentra actualmente entre las más vistas de la plataforma. Una cinta que fue un fracaso taquillero en su país.

El director Michael Lockshin dirige esta película inspirada en la época del Imperio ruso. El estreno original fue en octubre del año pasado en el Festival Internacional de Cine de Moscú. Después se estrenaría en todos los cines de Rusia y sólo recaudó 490 millones de rublos, con un presupuesto de 500 millones.

La pérdida de la película ‘Patines de plata’ fue de casi 10 millones de rublos y es una verdadera lástima. Es en la pantalla grande donde se escucharían y apreciarían mejor los bullicios de las plazas o apreciaríamos mucho más la grandiosa arquitectura mostrada allí desde esas tomas aéreas que en su mayoría son perfectas. Incluso nos sorprenderían, aún más, los ríos y canales congelados que, de verdad, son parte importante de esas espectaculares persecuciones y coreografías. 

‘Patines de plata’ recrea una bella postal de ese San Petersburgo invernal de finales del siglo XIX, con la nobleza envuelta en exuberantes abrigos de piel. Ahí conocemos a Matvey (Fedor Fedotov), un repartidor de una panadería, que se convierte en el Romeo de la historia.

El joven es de bajos recursos y su gran tesoro son un par de patines que le regaló su papá. La temporada le favorece, ya que es un gran patinador sobre hielo y puede desplazarse a gran velocidad por toda la ciudad.

‘PATINES DE PLATA’ ABORDA VARIAS TEMÁTICAS

Después de que lo despiden injustamente, Matvey comienza a trabajar para una banda de carteristas. Alex (Yuriy Borisov) es el líder “marxista” del grupo de maleantes, una persona revolucionaria. Está fascinado por las ideas de la lucha de clases, considera que la riqueza de la nobleza pertenece al pueblo.

Los malhechores creen que los ricos explotan a los pobres y viven de ellos. Por lo tanto, ellos roban a los ricos, a los usurpadores, y se quedan con las riquezas.

Alisa (Sonya Priss), por su parte, es la hija de un importante funcionario (Aleksey Guskov) y vive “prisionera” en su enorme mansión. La protagonista de la película debe enfrentarse a su papá. Él cree fervientemente que la educación superior no es parte de las necesidades de las mujeres.

Aunque la primera parte de ‘Patines de plata’ es lenta, la película es efectiva al hablar sobre la liberación de las mujeres y los conflictos de clases. A través de personajes sutiles y bien matizados, a veces, la cinta deja uno que otro mensaje valioso.

Su historia es una historia de amor, pero también sobre la relación entre padres e hijos, la amistad, matizada incluso con temas políticos y sociales. En la película, ópera prima de Lockshin, cada uno de los temas, intenta con mucha dificultad complementarse uno con el otro.

‘Patines de plata’ tiene un guion muy dificultado que se enfrenta a una fascinante dirección de arte, que, por demás, es lo que más nos impactó de esta larga historia.

Afortunadamente la cinta tiene espectaculares escenas de acción sobre hielo, que fueron capturadas con mucha elegancia y precisión (donde el dinero puede decirse, estuvo bien invertido).

Hay que tener un poco de paciencia para aguantarse esas más de dos horas de proyección.

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