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miércoles, junio 29, 2022

Nuevos ?ngulos para el conocimiento

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Paul Brito

En el siglo XVI hubo dos hechos culturales que marcaron todo el edificio cultural de Occidente: uno en el mundo anglosaj?n y el otro en el latino. Ambos tuvieron un detonante individual. Los dos fueron transformaciones importantes en las que a trav?s de un tipo de traducci?n a un nuevo c?digo se dio la relectura de una tradici?n can?nica y se forj? un nuevo recipiente literario, una nueva sensibilidad para reinterpretar el mundo y su historia. Hablo de dos traductores a su manera: Lutero y Cervantes.

 

El primero, al traducir la Biblia al alem?n y al trasladar a una misma base los dialectos diversos que se hablaban popularmente en las calles. La traducci?n germana de la Biblia se convirti? en la primera gran obra de la literatura alemana que, apoyada en la reci?n nacida imprenta, permitir?a la apropiaci?n de las Escrituras por la gente com?n y de ese modo la gente comenzar?a a interesarse por la escritura de su propia historia.

 

Cervantes, en una transacci?n similar, convertir?a la sagrada ?pica que heredaron los libros de caballer?a y los santos versos que monopolizaban el saber literario a la prosa de la vida cotidiana. Encontr? un sentir más prosaico y realista que le dio al ciudadano com?n el protagonismo de su propia historia, y que conten?a entre l?neas la verdadera l?rica y el verdadero hero?smo de lo humano.

 

Ambos, Cervantes y Lutero, estaban reivindicando al pueblo con un gesto profundamente cultural y democr?tico. Y estaban facilitando un nuevo esquema para percibir y expresar otros ?ngulos de la realidad que hab?an sido descuidados. De hecho, Cervantes estaba fundando un nuevo y popular g?nero, la novela moderna, que a?n no ha dejado de cosechar frutos, mientras que Lutero pon?a la primera piedra de una nueva religi?n y desencadenaba una nueva formulaci?n de la iglesia cristiana y de sus poderes.

 

Pero no solo desde la configuraci?n de una lengua y de un g?nero literario, sino desde cualquier forma nueva de entender y expresar la realidad, desde cualquier corriente ajena a la can?nica o a la tradicional, se pueden abrir nuevos caminos para el pensamiento, nuevas v?as de sensibilidad, que traen consigo nuevas herramientas y formas para encajar y desarrollar ideas que van quedando por fuera de los enfoques convencionales; esas herramientas o estrategias configuradas desde concepciones del mundo distintas nos permiten captar ocultos matices del mundo.

 

Al igual que cada lengua ofrece giros y expresiones propias, singularidades para aprehender referentes que otras no, cada esquema o sistema de expresi?n nuevo abre renovadas posibilidades de articulaci?n del pensamiento. El conocimiento es como una ciudad. Cada edificio corresponde a una tradici?n diferente y cada piso a un momento distinto. Un arquitecto aprende de esa historia diseminada por la ciudad y asimila los estilos y las ?pocas desde sus propias claves y bajo sus propios planos para proyectar la forma y el estilo de su propia edificaci?n. Un jefe de obra y una plantilla de obreros lo siguen y elevan el dise?o hasta el ?ltimo piso, allí donde alguien por fin pueda ver la ciudad con ojos nuevos.

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