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Pereira
miércoles, octubre 5, 2022

Monumento al Estudiante

n Ángela María Arias Toro.

Clevalleangel@gmail.com

“Nos dirigíamos en el bus del colegio hacia nuestras casas, habían dado la orden de salir más temprano de lo acostumbrado debido a graves revueltas que se habían iniciado tempranamente ese día 8 de mayo de 1957. El bus del colegio -yo estudiaba en el colegio la Enseñanza y otras compañeras en el Gimnasio Pereira- iba pasando por la Plaza de Bolívar, alcancé a observar por la ventana cómo se estaban aglomerando las marchas, el ambiente estaba caldeado, identifique a mi hermanito encabezando un grupo de muchachos quienes gritaban arengas en contra del régimen, él portaba una bandera… sentí horror, mi hermanito… lo tenía que sacar de semejante baraonda solo era cuestión de tiempo antes que la policía llegara a disolver las manifestaciones…

Me despedí rápidamente de mis compañeras: Lyda Botero Uribe, María Cristina Botero Mejía y Susana Álvarez Giraldo, previamente cuando nos enteraron en el colegio de los disturbios, como jóvenes comprometidas con la política y enteradas como jóvenes militantes del partido, conocíamos el punto de encuentro para hacer parte y apoyar las manifestaciones en contra del dictador, ya todas sabíamos a donde ir si nos separábamos.

Me bajé del bus, corrí tomé de la mano a mi hermanito (Guillermo Vallejo Ángel), lo arrastre hasta la casa de mis abuelos quedaba ubicada en el marco de la plaza de Bolívar, apenas abrieron lo metí y salí rápidamente, ya casi llegando al punto de encuentro un chorro de la manguera del carro de bomberos empezó a dispersarnos. Caí, fui arrastrada por la fuerza del agua, tuve una herida en mi brazo, la sangre mancho buena parte de mi blusa blanca del uniforme de colegio, un motivo más que enardeció a la muchedumbre.

Rápidamente me recompuse pero oh sorpresa cuando unas grandes y pesadas manos sobre mis hombros me sujetaron. Era la policía, me llevaron en una patrulla y terminé en el Batallón San Mateo, el oficial que me recibió se identificó como el capitán Santamaría, explicándome como no estaba detenida, cumplían con cuidarme de la violencia desatada y claramente me dijo no me dejaban salir porque reconocían el ímpetu juvenil por participar en las revueltas.

Mi tío en ese momento era el Alcalde de Pereira, don Emilio Vallejo Restrepo, le informaron de mi retención y lugar de estadía, el preocupado por la situación de su sobrina inmediatamente llamó a mi madre, debía estar atenta de mi retorno a casa, ocurrió lo contrario con férrea determinación ella le prohibió a mi tío mi liberación, no permitía mi salida en pro de conservar mi seguridad. Mi tío a pesar del llamado a la comprensión no logro vencer la decisión ya tomada de mi madre.

El capitán recibió la orden de dejarme allí, era más seguro me dijo, lo cuestioné y le pregunté quién me cuidaría pues todos los militares estaban afuera controlando la turba, el hizo uso de la inteligencia militar, trajo a Morgan el León que por tantos años acompaño al Batallón, yo en una celda y Morgan sujeto a mis barrotes fuera de ella, era un militar más del ejército, cumplió muy bien su labor echándose en la puerta de mi celda.

Estuve dos días en el Batallón, tiempo suficiente para lograr que todo un país restableciera el régimen Democrático. Al abrir la puerta de mi celda el capitán me dijo: la dejo salir porque ustedes lograron derrocar al dictador.”

Tiempo después Lucy Tejada plasmo esta historia de quienes participamos en las revueltas en su mural: Monumento al Estudiante, hoy ubicado en el parque de la Libertad, en Pereira Risaralda.

Narración realizada por Clemencia Vallejo Ángel de los hechos sucedidos en la ciudad de Pereira el 8 de Mayo de 1957.

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