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lunes, febrero 6, 2023

Minería y sociedad, Análisis de caso en Risaralda

La minería tradicional del Municipio de QuinchÍa ha sido una de las principales actividades económicas de su población. La riqueza mineral está presente en el 60 % de su territorio.

 

En Quinchía, municipio de Risaralda la explotación de tipo aluvial y tipo veta o filón son dos formas tradicionales de extraer el oro con técnicas ancestrales que se han modificado a través del tiempo. Los docentes investigadores Juan Carlos Mejía Restrepo Y Néstor Javier Velásquez Bonilla quienes pertenecen a la Corporación Universitaria Minuto de Dios, Colombia plantean que la llegada de un modelo de desarrollo extractivista que responde a la lógica del mercado globalizado, viene problematizando la situación de este territorio.

Surge entonces la primera inquietud ¿Es posible realizar minería que no dañe el medio ambiente? Los docentes investigadores indican que:  El modelo de desarrollo actual prima la mega-explotación o de gran escala sobre la racionalidad de suplir las necesidades de la sociedad. Al respecto, se conocen de propuestas como la de “minería responsable” o la de “minería sostenible” impulsada para los proyectos de explotación en el país. Sin embargo, la explotación minera industrial implica la extracción masiva y en poco tiempo de la mayor cantidad posible de recursos minerales. Mejía y Velázquez sostienen que “la premisa de la minería «responsable» que se basa sobre la premisa de que la técnica moderna y la ciencia actual son capaces de diagnosticar, prever y controlar todos los impactos que la minería a gran escala puede provocar, pero esto no es suficiente ni adecuada como lo demuestra la historia de la megaminería en el mundo con las grandes y arrasadoras huellas que ha dejado”.

Mercurio en la minería

La minería ancestral en el continente americano no usaba mercurio para la extracción de oro de los ecosistemas, los docentes aclaran que “La llegada de los españoles no solo arrasó con los conocimientos de las culturas mesoamericanas, sino que introdujo practicas desconocidas y dañinas con la vida. Uno de esos ejemplos en contravía es el mercurio.  El mercurio se usa para separar y extraer el oro que se encuentra en áreas rocosas o en los lechos de los afluentes. Sus propiedades fisicoquímicas le permiten adherirse al oro formando una amalgama que facilita su separación de la roca y arena”

 

 

 

 

 

Este tipo de situaciones se convierten en problemáticas, ya que como explican Mejía y Velásquez para que la mega-minería sea rentable económica y financieramente ésta debe extraer grandes cantidades de material del suelo y subsuelo. Para ello debe procesar y usar masivamente químicos, consumir elevados niveles de agua, generar grandes cantidades de desechos que producen un alto impacto sobre el territorio y sus ecosistemas y generan un masivo desplazamiento de sus habitantes “Si consideramos una minería realmente responsable ésta debería reconocer una explotación de recursos naturales de manera racional y concertada que no se debe realizar en las zonas de bosques y páramos que protegen las cuencas hidrográficas, en zonas de producción agropecuaria, de riqueza arqueológica y de patrimonio cultural, en zonas de protección de la biodiversidad, en zonas geológicamente inestables, es decir, en zonas donde no se produzca un impacto socio-ambiental y sus productor mineros sean estrictamente necesarios para la sociedad”.

Minería en Quinchía

Una de las primeras preguntas es si esta minería es legal o ilegal, esta caracterización procede de aspectos definidos por la normatividad colombiana. Se considera que la minería legal implica un concepto técnico, una extracción racional, técnica, económica, ambientalmente sostenible y amparada por la ley, convirtiéndose en un título minero que es lo que establece el código de minería “Sin embargo, el fin último de estas definiciones es la de favorecer a las grandes empresas de minería que están llegando al país. Por tanto, desconocen las minería ancestral, artesanal o informal que realizan las comunidades que habitan y protegen los territorios” explican los investigadores, lo cual se convierte en un problema que más allá de licencias de actividad pone sobre la mesa una discusión acerca del medio ambiente.

Finalmente, en cuanto a los efectos de la minería a corto, mediano y largo plazo en el medio ambiente, los docentes de la Uniminuto que han desarrollado esta investigación durante años indican que “La evidencia de los múltiples impactos sociales, ambientales, económicos y políticos que provocan las grandes explotaciones o megaminería se produce sobre las aguas, el suelo y el aire, así como de la destrucción irreversible del paisaje. Además, produce graves afectaciones a la salud pública, a la pérdida de soberanía alimentaria, la destrucción de economías basadas en actividades productivas sustentables, el despojo de territorios, entre otros”.

El llamado de preservación va más allá de una normativa legal, es una necesidad imperiosa para la subsistencia humana.

 

¿Para qué sirve la minería, por qué es importante para el desarrollo?

Juan Carlos Mejía Restrepo Y Néstor Javier Velásquez explican que la minería y sus productos: los minerales, están presentes en nuestra cotidianidad. Desde la sal hasta los minerales necesarios para fabricar computadores son productos de la explotación minera. Sin embargo, la extracción de recursos minerales genera efectos sociales, económicos y ecológicos que suponen transformaciones, positivas y/o negativas, en el territorio y sus pobladores.


“Para nosotros, Colombia, por sus condiciones geológicas, posee gran potencial para la extracción de minerales. Sin embargo, su desarrollo ha dejado más que regalías económicas grandes impactos negativos. Las cifras de desnutrición y pobreza se concentran en la mayoría de los departamentos mineros como Chocó, Meta, Guaviare, La Guajira y Córdoba, en donde el modelo extractivista ha afectado a las comunidades en su acceso de los recursos naturales, en su impacto a las culturas ancestrales y ha destruido el patrimonio territorial. Por ello, debemos pensar un mundo que racionalice la explotación minera con la protección de la biodiversidad y la sociedad humana. Ello significa repensar el modelo actual de desarrollo y modificar la relación sociedad-naturaleza” concluyen los docentes.

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