Los colores del amor

?ngel Gómez Giraldo

Cuando la cantante de rancheras y esc?ndalos en cantinas mexicanas, declar? p?blicamente que amaba las mujeres, sus admiradores se ruborizaron. ?Pena ajena?

Fue como si hubiera encendido todos los bombillos rojos.

Quiz?s por esto mismo en una entrevista concedida a la revista Bocas del diario El Tiempo en noviembre del 2011, manifest? como si se hubiera acabado de enjuagar la boca con astringente:? ?He vivido al rev?s?.

 

M?s adelante a?adi?: ?Viv? las noches y dorm? los d?as?. Seguramente en las noches emborrachaba amores, tri?ngulo amoroso que hizo y vivi? con Frida Kahlo y Diego Rivera.

Fue como si no pudiera acostarse en las noches y levantarse en las mañanas sin ellos.

?Ay Dios! ?Qui?n dijo que uno no puede amar a dos o tres personas a la vez?

 

?Recuerdo a Frida y a Diego. Y los quer?a mucho a ellos y ellos me quer?an a m?. Me divert? mucho en esa casa donde se hablaban tantos idiomas. Era lind?simo. Recuerdo que toc? a la puerta un hombre peludo y yo le dije a Frida, te busca un chivo. Ella me contest?: c?llate muchacha que es Trotski?.

 

Cont? durante dicha entrevista con voz transparente como el cristal y con la valent?a propia de las hero?nas reflejada en su preferencia por vestir de yines con camisa a cuadros y la afici?n por las pistolas, que a los 17 años sinti? una piqui?a en todo el cuerpo ?y abandon? mi patria Costa Rica y a San Joaqu?n de Flores, ese pueblo ingrato?. Qui?n sabe que le hab?an dicho los curas al verla caminar por las calles como cualquier hombre.

 

M?xico y Espa?a

Y se fue a M?xico para cantar rancheras y consumir tequila en las cantinas.

Sin embargo Espa?a fue como su segunda casa.

Siempre afirm? con seguridad que ?también he sido feliz allí?. Casas hermosas y muchos amores.

Cuando se le dijo que a pesar de su gran edad muchas personas j?venes la segu?an, se anim? como ayudada por los tequilas: ?Si, poco a poco se acercan a m?. Primero con miedo, de manera t?mida, pero al final vienen a m? en busca de amor. Recuerdo una noche, despu?s de un recital, que vi a una muchachita que lloraba, el pap? intent? llevarla consigo pero ella le dijo: ?Yo no me voy de aqu? hasta que no vea a Chavela Vargas. Me acerqu? a ella y me salud? como si nos conoci?ramos de d?as. Esa noche hablamos de Dios y hasta le pedimos permiso para hablar mal de ?l?.

 

Se escond?an

Y no es falso que le gustaba la cantina y el tequila: ?En el Temapa me beb? todas las botellas con Jos? Alfredo Jim?nez. Fueron tantas las que nos tomamos que cuando yo llegaba, las botellas se escond?an de m??.

Pero luego ven?a otra vez Jos? Alfredo y me dec?a: ?Mira chavelita, que botella más bonita, y ah? empez?bamos otra vez?.

Hombres y mujeres que aman intensamente, alguna vez tienen que visitar la cantina para emborrachar despechos.

Se embriagan hasta las l?grimas sin sentir verg?enza.

 

Sensibilidad

El arte y el amor sensibilizan el alma,? o si no cr?anle a la Chavela quien precis?: ?A la gente? le gusta mis canciones porque son capaces de sentir.?

Contaba con más de 93 años de vida cuando enfatiz? que no le ten?a miedo a la muerte: ?No, que voy a tener miedo. Yo me r?o con la muerte. Anoche pens? que era mucho tiempo de vivir en estas tierras. Ya es hora de partirá. Falleci? un año despu?s.

Puede ser que al llegar la persona a tan avanzada edad la vida va perdiendo el buen sabor. Sab?a que para la gente joven? los besos de las de la tercera edad saben a cucaracha.

 

La promesa

Seguramente al morir Chavela Vargas, quien hab?a nacido en Costa Rica en el año de 1919 cumpli? su promesa de ir a contar las estrellas y regalarlas a los que caminaron a su lado.

?En ese lugar hermoso abrir? una puerta y dejar? entrar a Pablo Neruda, a Garc?a Lorca, y a lo más bello de este mundo?, hab?a dicho.

Sinceramente yo creo que lo hizo porque usaba pantalones largos de vaquero y era como era y no como la gente quiso que fuese.

 

En todas partes

Los colores del amor se ven hasta en la calle. En el? rojo de una flor que llevaban dos muchachos, colegiales, el D?a de los Enamorados o de San Valent?n del año 2016. Iban caminando por la 25 con carrera 7a. sector de El Lago. Al pasar cerca a m? me sorprendieron con un abrazo y el obsequio de la rosa que uno de ellos sosten?a delicadamente entre sus manos.

 

Yo me puse rojo como la rosa, me ruboric?, ante tal expresi?n de afecto civilizado.

 

Y v?yanse hasta la psicolog?a y la sexolog?a que encuentran también el? color del amor:

Rubor sexual ?que es el cambio temporal de coloraci?n en forma de manchas rojizas, como erupciones, desigualmente distribuidas, que sobrevienen a veces durante la excitaci?n sexual. Por lo regular aparecen en el abdomen y las manos, aunque puede extenderse a otras zonas del cuerpo?. ?Jodido que es el amor!

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