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domingo, octubre 2, 2022

Libros: ¿electrónicos o de papel?

La confianza que hoy tienen los consumidores frente al comercio electrónico no siempre contó con tantos seguidores; la transición de la compra tradicional a la mediada por tecnología generaba temor y desconfianza en el consumidor.

Amazon fue la plataforma que enseñó a muchos consumidores que había negocios de altísimo valor en las plataformas digitales donde el diseño centrado en el usuario era su prioridad, lo que llevó a que la plataforma fuera adquiriendo seguidores en el mundo que daban el paso al comercio electrónico.

El libro en su paso a la digitalización ha generado una desconfianza mayor, no solo por el proceso de compra, sino frente a la adaptabilidad de consumir contenidos escritos a través de las pantallas.

Según Ricardo Garzón Bello, director del programa de Comunicación Social de Areandina sede Valledupar, el comercio de libros tanto análogos como digitales, tendría su furor en las plataformas online, las cuales ofrecían la posibilidad de acceder a contenidos en cualquier lugar o momento.

“Amazon vendía más libros en línea que cualquier tienda física del primer mundo, le apostaría al diseño de tecnologías exclusivamente concebidas para la lectura y compresión de nuevos formatos de archivos digitales, más versátiles, más livianos y con la capacidad de generar mayor capacidad de interacción con los lectores. Los libros electrónicos aparentemente de menor costo en el mercado empezaban a tener demanda y fieles seguidores”, explica el director Garzón.

Para el experto Garzón, los e-books o libros electrónicos, suelen ser confundidos con libros en formato pdf, sin embargo, hay diferencias entre las que se destaca la versatilidad a la hora de tener la posibilidad de interactuar con el formato.

“Los libros electrónicos son textos que tienen como base la interacción entre el lector y el documento, es un archivo vivo que necesita de un Ereader o dispositivo para ser ejecutado, su arquitectura e interfaz permite interactuar con herramientas que nos permiten revisar en tiempo real palabras desconocidas en diccionarios que pueden ser descargados, vincular comentarios, ir a hipervínculos que complementen la información y de ser necesario, comparar fuentes bibliográficas; es decir, la capacidad de apropiar el texto conforme a las necesidades de cada lector”, puntualiza el director.

Además, el experto destaca que sus propiedades permiten generar bibliotecas virtuales sin tener los inconvenientes tradicionales del desgaste de papel, el mantenimiento de la colección y claro está, el espacio físico necesario para almacenar las colecciones. 

Si bien son muchas las ventajas de los e-books, existen también ciertas desventajas frente a los textos análogos o de papel, entre las que el director Garzón destaca:

No todas las personas pueden contar con un dispositivo exclusivamente para la lectura de los libros digitales.

Leer un libro entero en un dispositivo móvil no siempre es la mejor experiencia.

Depender de una batería puede en algunos casos ser algo engorroso y nos limita a estar constantemente cargando los dispositivos para su uso.

El gasto energético y el costo de la producción industrial para los formatos digitales de los lectores y libros electrónicos está todavía en mora de ser considerablemente más amigable con el medio ambiente.

Según el último informe de la Asociación Española de Pasta, Papel y Cartón, la huella de carbono que genera la impresión de un libro de papel a cuatro tintas de 300 páginas, durante todo su ciclo de vida es de 1.2 kilogramos de CO2 y estos valores son los equivalentes a 115 búsquedas en internet de menos de un minuto o el total de dos horas de búsqueda en internet. Así las cosas, los libros electrónicos tienen ventajas como desventajas, pero su huella ecológica es todavía bastante superior a la del libro tradicional. 

“Hoy en día la recuperación después del ciclo de vida de los libros impresos es del 90% y del 100% si las carátulas no contienen polímeros y las tintas son orgánicas; las maderas para su producción hoy son reguladas y se realizan de manera responsable, se avanzó considerablemente en la normatividad y el control de las materias primas y la conservación de los bosques; sin embargo, seguimos con grandes problemas de control y normatividad en América del sur”, señala el director Garzón.

Finalmente, el experto afirma que sea cual sea la elección en cuanto a formato de lectura, lo importante está en continuar con la consigna de leer, dado que afirma que el promedio de lectura por habitantes en países del primer mundo como Francia o Canadá es de 17 libros al año y apenas 1.9 en Colombia.   

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