22.4 C
Pereira
lunes, diciembre 5, 2022

Lectura del Santo Evangelio según San Lucas (17,5-10)

En aquel tiempo, los apóstoles le dijeron al Señor:
«Auméntanos la fe».
El Señor dijo:
«Si tuvierais fe como un granito de mostaza, diríais a esa morera:
“Arráncate de raíz y plántate en el mar», y os obedecería.
¿Quién de vosotros, si tiene un criado labrando o pastoreando, le dice cuando vuelve del campo: “Enseguida, ven y ponte a la mesa”?
¿No le diréis más bien: “Prepárame de cenar, cíñete y sírveme mientras como y bebo, y después comerás y beberás tú”?
¿Acaso tenéis que estar agradecidos al criado porque ha hecho lo mandado? Lo mismo vosotros: cuando hayáis hecho todo lo que se os ha mandado, decid:
“Somos siervos inútiles, hemos hecho lo que teníamos que hacer”».
Palabra del Señor

Reflexionemos juntos

El evangelio de Lucas nos invita a hacer el camino con Jesús hacia Jerusalén. El texto que leemos hoy marca el término de la segunda etapa de ese camino. Tiempo oportuno para hacer balance y retomar fuerzas para seguir caminando.
Para el creyente caminar no es solo un desplazamiento físico sino sobre todo una experiencia de vida. Caminar implica tener una meta, pero una vez puestos en marcha es necesario tomar una dirección. Ha diversas formas de alcanzar esa meta. Contamos con diversos sistemas de navegación que nos ofrecer la ruta a seguir. Teóricamente nos proporcionará aquella que es más corta. Llegamos más rápido pero no siempre esta opción nos permite disfrutar el camino. Hoy las prisas y la inmediatez que tiene el ritmo de nuestra vida nos hacen vivir acelerados. Buscamos la eficiencia y practicidad. El camino de la fe tiene otros parámetros, es necesario adquirir otras dinámicas, buscar otras formas.
Jesús, profundo conocer de la naturaleza humana, nos propone recorrer el camino de la vida saboreando los encuentros, profundizando las motivaciones y nos abre al crecimiento. Para el Señor la fe no es cuestión de cantidad sino de calidad. Se trata de ser conscientes y abrirnos a una nueva sabiduría de las personas y las realidades. Vivir la vida desde la óptica de la fe es tener la certeza de que nunca hacemos este camino solos, sino que Dios camina a nuestro lado; Es renovar la esperanza asumiendo la vulnerabilidad y la fragilidad; Es descubrir la oportunidad que nos ofrece el momento que vivimos; Es afrontar las circunstancias actuales desde la confianza y el discernimiento; Es redescubrir la fuerza de la fe que nos mueve a la acción y el servicio en el compromiso de transformar la realidad.
El recorrido hecho con Jesús hace tomar conciencia a los discípulos de las exigencias y dificultades que hay que enfrentar en la vida. Por eso le piden al Maestro: “auméntanos la fe”. Jesús, que por medio de imágenes significativas nos permite captar la complejidad de la realidad, invita a mirar la semilla de mostaza. Si alguna vez tenemos la posibilidad de tener una de esas semillas en nuestras manos nos sorprenderá lo pequeña que es. A través de esta imagen, el Señor, nos ayuda a percibir la potencialidad y el valor que encierra lo pequeño. La fe no es algo mágico como un hechizo de Harry Potter, sino que es la confianza radical en Aquel que nos ha convocado y nos envía. Por eso la segunda parte del evangelio de hoy, Jesús propone desplegar nuestros dones y cualidades al servicio del Reino. Las personas que nos han marcado en la vida, son aquellas que han aceptado esta invitación y han salido de sí mismas, muchas veces de situaciones dolorosas y complicadas, para canalizar a través de la entrega generosa el amor que Dios ha puesto en sus corazones. La fe vivida y compartida transforma la realidad y nos hace abrir caminos de vida y esperanza. Jesús vivió esa confianza con el Padre dando su vida, compartiendo, alentando y ayudando a que nuestra mirada siempre tenga un horizonte más amplio. Por eso como los discípulos también nosotros le pedimos: «Señor, Auméntanos la fe.»

Para estar informado

- Advertisement -
- Advertisement -

Te puede interesar

- Advertisement -