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lunes, febrero 6, 2023

Un ídolo salvador de carne y hueso

Geross

Es Don Manuel Salvador Posada, el papá del doctor Rodrigo Posada Trujillo, sí, el otorrinolaringólogo que todos conocemos, quien se ha dedicado gran parte de su vida al tratamiento clínico y quirúrgico del oído y que, con sus esplendorosas manos y conocimientos científicos adquiridos con una pasión desenfrenada a lo largo de su vida de estudiante consagrado, se ha convertido en ese médico que todo paciente sueña con tener como su sanador.

A raíz de visitar con frecuencia el taller del artista James Llanos, porque le encomendaron varias tareas y me ha invitado para que le acompañe en sus propósitos con una que otra sugerencia, hace pocos días le vi en su nochero este espectacular libro que me llamó de golpe poderosamente la atención y sin su autorización me lo llevé a casa para leerlo sin que él se enterara. (Ya está de nuevo en su sitio, porque sé, lo está terminando).

Se trata de Manuel Salvador Posada (Imagen de un padre visionario), Memorias, o sea, del papá del médico, escritor, intelectual y excelente hombre de nuestra sociedad que calladamente está dejando una profunda huella de su existencia en nuestra región.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Un libro bellamente editado y diagramado, con tapa dura y cubierto con una nueva carátula que sirve para albergar el sudor que el lector produce mientras lo disfruta, aunque por su extensión, es muy probable que el “daño” que pueda producirse es mínimo, le aporta un valor diáfano agregado mayor. (Valga la pena anotar que este tipo de portadas, es casi que solo para libros de Arte).

Un libro que cuenta la historia de un personaje o una familia que no es famosa ni nacional ni internacionalmente, pareciera que no tuviera importancia, pero este en particular, el que ha escrito este médico, que también es traductor, lector, amante del arte en general y cultor, demuestra una vez más que hay valiosas excepciones a esas “reglas” que de vez en cuando se nos imponen, pues de verdad que me siento muy contento de haberlo leído con gran placer, y a espaldas de ellos. (Me refiero a Llanos, al Doctor Rodrigo Posada el autor y a su amabilísima esposa, la doctora Susana Zabala, otra mujer inteligente –ecuatoriana- y amante de todas las artes), pues encontré que, con su vida, su memoria, su respeto por los amigos, la educación, el amor a su padre, a su familia toda, a la ciencia, a la medicina, a su hermano en particular que le regala la formación universitaria así sea porque le nació o por darle gusto a su progenitor, a su distinguido profesor, el Dr.Ugo Fisch, quien fuera Jefe de ORL, en el Hospital Universitario de Zúrich y titular de esta cátedra en la Universidad de esa ciudad, el ejemplo que nos da, sirve profundamente para obligarnos a mirar el mundo de una mejor manera.

El libro es una especie de álbum familiar narrado, es una colección de anécdotas bien contadas, elaboradas con base en una mezcla de recuerdos y la visita nueva a los lugares que las provocan, donde se refrescan unas y aparecen otras nuevas, con testigos vivientes que dan nuevas energías al autor, quien dice en un aparte: “Escogí las palabras escritas para hacerlo, porque creo en ellas y en su perennidad. Son para mí, la mejor expresión de la memoria y la mejor forma de sellar una huella que nos identifica como seres terrenales, capaces de examinar, con prudente distancia, lo que implica crecer, hacerse a un lugar. Agradecer con las palabras. En eso radica mi apuesta”.

Por mi amor al cine, y nada más que por ello, me animo a destacar este pequeño texto que se me atravesó cuando llegué a la página 122, y es cuando el autor, el doctor Rodrigo Posada Trujillo escribe: “Las imágenes de mi padre se sucedieron una a una esa larga noche, como en una película lenta, en blanco y negro. Papá cobró una dimensión completa en mi existencia”.   

Por todo lo anterior, me atrevo a decir que esa mezcla de amor, gratitud, poesía, inteligencia, cultura (la gracia de haber leído mucho en la vida) y solidaridad con todos los que lo han rodeado a lo largo de su vida y las ganas de aportarle más valor a los valores que ha tenido y conocido en su desarrollo vital y que han aparecido en su trasegar y, además, por el deseo que lo anima a compartir y no guardarse para sí tantas emociones, es lo que le ha permitido elaborar este libro que tantas enseñanzas trae consigo.

Felicitaciones y gracias Dr. Posada.

Para estar informado

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