20 C
Pereira
miércoles, junio 19, 2024

Tulio Bayer Jaramillo y las guerrillas

Una noche desertaron poniendo término a los sueños revolucionarios de Tulio que al fin terminó sus días  como traductor en la capital francesa al lado de Amira  Pérez, la venezolana que estuvo a su lado hasta los últimos instantes.

Alfredo Cardona Tobón

Lo tildaron de extremista, farsante, loco, resentido social, prepotente, intransigente, contestatario, otros lo llamaron rebelde, inconforme, revolucionario y defensor de las causas perdidas.

Este médico riosuceño cargó lanza en ristre contra las estructuras oligárquicas que manejan este país con ladrones que agregan agua a la leche, se apropian  de los recursos de los viejos y los niños, se llevan los materiales en  las obras públicas y amparados por apellidos y banderas políticas desconocen  los derechos  de los más débiles, abusan de los desvalidos, corrompen, compran conciencias, asesinan y extorsionan.

Tulio Bayer denunció a los mercaderes del templo, a los fabricantes de drogas inocuas, a los explotadores, a  los falsos revolucionarios  y abrió  los ojos a las falsas realidades, a los espejismos y denunció a los bandidos que invocando a Gaitán  y a los falsos profetas hundieron en la violencia al pueblo colombiano.

Tulio Bayer fue un personaje ingenuo que sirvió de mascarón de proa a los antisociales que aprovecharon su nombre para darle respetabilidad a bandas de forajidos. Respetuoso de la vida no disparó un tiro en su actividad guerrillera, no empleó la emboscada matrera, respetó al enemigo y protegió al vencido

Médico rural

Como médico rural vivió la violencia partidista en el Urabá antioqueño, donde no solo atendió a las fuerzas del gobierno sino a los alzados en armas enfermos o víctimas de las balas oficiales.  Bayer  atendió en los barrios marginales, compartió el pan con los hambrientos, sufrió privaciones, aguantó frío en las prisiones, supo que era el desempleo pues lo privaron de los medios de vida y perseguido por cacaos, por los políticos, por los empresarios y  los militares  lo obligaron a exilarse en Venezuela, en México, en Cuba, en Checoslovaquia y en París donde en un modesto apartamento vivió 18 años como refugiado político.

Tulio fue un socialista que no se deslumbró con la revolución castrista. “Yo  venía de pelear en Colombia -dijo en una entrevista-  yo venía de luchar contra un ejército de  80.000 hombres con tradición y mística y descubrí en la isla que la guerra de Fidel Castro había sido contra un grupo de pistoleros obesos, que no eran valientes sino para aporrear putas y mozos de bar en La Habana. En Cuba no existía servicio militar obligatorio hasta la llegada de Fidel, tampoco orgullo nacional ni tradición militar. Castro no inició una gesta sino una lucha contra una oligarquía solidaria con los gringos, con un sargento dictador, jefe de una banda de mercenarios al estilo de  Al Capone”.

El  socialismo que Tulio Bayer no encontró en Cuba tampoco lo vio en Vichada donde se unió a la guerrilla de Rosendo Colmenares, alias “Minuto”, que comandaba una montonera liberal envenenada por el odio partidista que se dedicaba a la extorsión y a explotar a los campesinos y a los indios.

El nombre del médico rebelde, defensor de las causas de los pobres, le dio prestancia a la guerrilla de “Minuto” que sin derramar  una gota de sangre capturó  un destacamento militar que envió a Bogotá en un avión del gobierno después de ocupar incruentamente a Puerto López.

Teniente Cendales

El 3 de octubre de 1961, a las tres de la mañana, 155 soldados de la Escuela de Armas Blindadas bajo el mando del subteniente Enrique Escobar y la compañía  del teniente Alberto Cendales, quien estaba allí detenido, se dirigieron al Vichada con la intención de unirse a la guerrilla donde operaba Tulio Bayer con “Minuto”.

En el Municipio de Gachetá  la columna  en armas se vio rodeada por unidades del Ejército y el subteniente Enrique Escobar fue asesinado por su compañero Agustín Suarez Afanador, estando desarmado y  acabado de salir de una reunión donde se adelantaba un diálogo donde se buscaba el sometimiento de los rebeldes que se dirigían al Vichada a reunirse con Tulio Bayer y “Minuto”.

Fue un hecho que conoció el mundo entero pues fue un crimen vil que manchó la presidencia de Lleras Camargo. Antes del crimen el teniente Escobar arengó a sus soldados ofreciendo el  único camino que tenían los humildes: el combate por el pan, el techo y la educación, por eso lucharían y esa fue la breve y elocuente irrupción del joven oficial en la historia de Colombia, pues su gesta anónima apenas figura en los anales patrios.

El gobierno de este país decía Bayer, es la defensa de las empresas particulares, A  los presidentes los eligen los clubes, al fin es un socio que llevan a la presidencia.

Captura de Bayer

“Minuto” que dejó atrás al médico Bayer en una retirada, el rebelde contra todas las injusticias cayó en manos de la fuerza pública enfermo, hambriento y solo. De los Llanos  pasó  a la  cárcel Modelo de Bogotá donde estuvo preso en 1962 acusado de rebelión y otros delitos. Sin  argumentos para retenerlo, el presidente Valencia lo dejó en libertad diciendo que era simplemente un rebelde.

Poco se sabe de esta etapa en la vida de Bayer. Viajó  a Riosucio, donde se reunió con Roberto González, alias “Pedro Brincos” y con Graciela Quintero, alias “La Aviadora”, quienes en ese entonces trataban de organizar células guerrilleras en la región de Moreta y Quinchía. Tulio trató de establecerse en  Maicao  y acosado por las autoridades se asiló en la embajada de  México y luego se dirigió a Cuba  donde al contrario de Pedro Brincos y La Aviadora, no fue recibido triunfalmente por sus reparos a la revolución de la isla antillana.

En la Sierra Nevada

En otro intento para consolidar un frente de lucha durante la época del Frente Nacional, que tampoco satisfizo a Tulio Bayer, pues dejaba a un lado al pueblo y nada proponía para combatir la pobreza y la desigualdad social, Tulio se dirigió  a la Sierra Nevada de Santa Marta con Abelardo Joya, William Ramírez y el vasco Pedro Bargarri que se aventuran por las estribaciones montañosas con un fusil, tres hamacas y una máquina de escribir. Eran  los años setenta del pasado siglo y ante la indiferencia de los nativos, el médico Bayer y sus compañeros dejaron pasar los días hasta que  sus acompañantes se hastiaron  y se cansaron de aguantar trabajos y una noche desertaron poniendo término a los sueños revolucionarios de Tulio que al fin terminó sus días  como traductor en la capital francesa al lado de Amira  Pérez, la venezolana que estuvo a su lado hasta los últimos instantes y lo  amó como ninguna de las tantas mujeres que cruzaron por la vida de Tulio Bayer.

El pensamiento de  Bayer está condensado en cuatro libros: “Carretera al mar” que muestra la lucha de un pueblo palúdico y olvidado contra las fuerzas oligárquicas colombianas, “Carta abierta a un analfabeta político”, “San Bar, vestal y contratista” y “Gancho Ciego”. En esos libros está la esencia de un soñador que creyó que con una revolución incruenta podía sacar al pueblo de la pobreza mental, espiritual y material que nos tiene sumidos en  la desesperanza.

Historiayregion.blogspot.com/alcartob@gmail.com.

SUSCRÍBETE A NUESTRO BOLETÍN INFORMATIVO

Para estar bien informado, recibe en tu correo noticias e información relevante.

 
- Publicidad -

Para estar informado

- Advertisement -
- Publicidad -
- publicidad -