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Pereira
lunes, abril 22, 2024

Teatro Municipal Santiago Londoño Londoño

Gabriel Posada.

En noviembre del año 1989 después de repartir la publicidad del cine club universitario llegué a casa de Margarita Martínez, que era novia de Germán Ossa, a una reunión rutinaria, los tres nos ocupábamos del cine club universitario, la casa de Margarita y su familia, quedaba en la calle 25 con 7ª., encima del “Tranvía”. Tan pronto entré me comunicaron que el Alcalde Jairo Arango Gaviria, le había dado un regalo a Germán, la dirección del teatro Municipal “Santiago Londoño Londoño”, el cual estaba en obra negra. He charlado con Germán Ossa contrastando recuerdos respecto a este episodio tan importante en la ciudad y su vida cultural:

GP: ¿cómo empezó todo con el Teatro Santiago Londoño”?
GO: Fue el doctor Alberto Ilián, el que me dijo que se estaba construyendo el teatro. Porque nosotros no sabíamos. Una vez me lo encontré en la Plaza de Bolívar y me dijo: “Germán ¿Usted tiene idea (por lo del cineclub) de acústica? Es que estamos en el problema de la acústica para el Santiago Londoño. Y yo que iba a saber de eso. Ni idea, pero por eso fue que me di cuenta que estaban haciendo el Santiago Londoño. En la esquina del tranvía bajando una cuadra, por ahí volteaba la buseta que venía de Dosquebradas y que pasaba por la quinta o cuarta y subía por esa calle y cogía la séptima y bajaba derecho a San Fernando – Cuba o a Gama o a Corales. Ahí en esa esquina estaba yo esperando buseta, un día como a las siete de la noche y pasó Jairo en el carro de la alcaldía, que era un automóvil y él venía ahí al lado del conductor y paró, y yo sacándole el cuerpo, pues porque me daba pena que me arrastrara hasta la universidad, porque yo iba a dar una clase. Entonces le dije: –siga. –Y me dijo–: –Venga, venga que es que lo necesito. Y me subí al carro y –me dijo–: –¿Usted para dónde va?
–Voy para la universidad a dictar una clase. –Y me dijo–: –Ah! Es que le tengo un regalo.
–Le dije yo–: –Ah! Qué bueno.
–Me dijo–: –Porque es que ya casi está listo el Teatro Municipal, y yo quiero que usted lo maneje.
–Listo, listo. Y eso fue…Yo en esos días me casaba. Entonces yo –le dije–:
–Vea que bonito regalo de boda. Y ese fue el regalo de boda de Jairo Arango.
Ya faltaba poquitico para abrir las puertas. Obviamente faltaban detalles, pero ya lo que es la estructura y las sillas, todo ya estaba listo.

GP: ¿El teatro fue un homenaje al médico Santiago Londoño? ¿Desde siempre se supo que el teatro se iba a llamar Santiago Londoño? ¿Verdad?
GO: Eso lo decidieron sencillamente porque él hizo un aporte (creo que cuarenta millones), dio eso en plata para que se comprara el terreno y para empezar con las tareas de construcción del Teatro. Pero el teatro no se sabía que se le iba a poner ese nombre, según me lo contó Juan Guillermo Ángel, porque parece ser que Juan Guillermo Ángel fue el que vendió el lote para que Pereira hiciera ese centro comercial ahí, y adentro se hiciera el Teatro Santiago Londoño finalmente, y que lo habían proyectado como para mil doscientas sillas, pero como ellos pensaron que el Centro Comercial iba a ser un éxito le quitaron espacio al teatro (cuatrocientas sillas), por eso fue que quedó de ochocientas. Le quitaron un pedazo en la parte de arriba por donde están las cabinas, eso se lo quitó el centro comercial, porque ellos pensaron que Fiducentro iba a ser todo un éxito como centro comercial.

GP: Que fue todo lo contrario.
GO: Claro, al revés, y sacrificaron el tamaño del Teatro.

GP: Es más, ya inaugurado el Teatro, el teatro le dio vida a Fiducentro.
GO: Obvio. Por eso empezó a ir la gente a ese sitio y a utilizar el parqueadero. El parqueadero no lo utilizaba nadie, la gente que trabaja ahí en el Teatro y en Fiducentro no más.

GP: Me acuerdo que hubo un concurso para hacer un mural en el lobby del Teatro, el concurso se hizo, los artistas participaron; creo inclusive que hubo un ganador… ¿Por qué no se hizo la obra? ¿Qué paso en ese momento?
GO: Todo es muy extraño, el dinero estaba. La idea era hacer un mural en esa pared curva, que hay en el lobby entrando al Santiago Londoño para la parte del Teatro, (no por la parte de las oficinas) que lo utilizamos muchas veces para hacer exposiciones ahí en el lobby del Santiago Londoño. Participaron como veintitrés propuestas, unas muy interesantes. Pero ganó aposta la que le adicionaba a la pintura, escultura, la del negro Jaime Mejía. Entonces eso desbordaba los costos de construcción, de elaboración. Porque la plata que había para el premio era suficiente para pintar el mural. Sí. Esa es la razón. Entonces cuando le pedimos al alcalde, porque el negro Jaime Mejía cuando ganó. –Dijo–: –Imposible pues que no haya algo más para hacer del mural una realidad. Y resulta que, nunca hubo esa posibilidad. Nunca se dio la posibilidad porque había el dinero para pintar el mural y había el dinero para el pago del premio. El pago del premio se hizo, pero no hubo dinero para la construcción porque era un diseño que incorporaba escultura y eso aumentaba los costos.

GP: ¿Quién construyó el Teatro?
GO: Tengo entendido que era Carlos Trujillo que era el pereirano. Pero él trabajó con dos arquitectos que venían de Manizales.

GP: La agencia publicitaria que publicitó lo del Teatro, que hizo esa instalación afuera con unas telas naranjas y azules ¿fue una compañía de Manizales? ¿Verdad?
GO: Sí, correcto. Efraín Góngora (ellos los de Manizales) porque tengo entendido que Efraín Góngora era muy amigo de Amparo Aguirre la señora que manejaba la Empresa de Desarrollo Urbano, la EDUP que hicieron el Edificio del Lago, ellos manejaron el dinero con el que se pagó todo lo relacionado con la construcción del teatro. Entonces, ella se hizo amiga, se conoció, se relacionó con la gente que construyó el teatro (que era una cuota alta de manizalitas). Obviamente, ellos le propusieron los publicistas que se encargarían de hacer la publicidad para la inauguración del teatro.

GP: El logo del Teatro lo hicieron los manizalitas, ese logo era muy bonito. Que luego lo cambiaron. Otra administración le dio por unificar la imagen de la Alcaldía con unos símbolos Quimbayas, ¿verdad?
GO: Precolombinos sí, lo más de raro y también los acabaron después, en otra administración. El logo del Teatro era muy lindo.

GP: Y hablando de la inauguración, recuerdo que la idea era que las artes estuvieran escenificadas y representadas en una sola semana.
GO: Esa fue idea mía. Porque la idea que tenía la alcaldía era un concierto con una orquesta y ellos querían la Orquesta Sinfónica Nacional, y ahí fue cuando nos dimos cuenta que eso valía mucha plata. La orquesta no cobra, ellos no cobran, pero traer la orquesta vale mucho dinero. Porque los instrumentos, que son más de cincuenta, hay que traerlos en furgones especiales y hay que pagar un seguro muy alto y el de los músicos también. Hay algunos músicos que son muy cotizados y muy pesados y esa gente vale mucho dinero transportarla y el seguro de vida también es muy costoso. “Eso salía más caro el caldo que los huevos”.

Entonces yo me puse a pensar en qué podíamos a cambio de la Orquesta Sinfónica de Colombia poder traer y pensé en Manizales, en la orquesta de Caldas y alguien se atravesó y me dijo: –Y usted porque no piensa en la Universidad del Valle, ellos tienen una orquesta sinfónica muy buena y muy famosa. Y me dieron el dato del director y lo llamé y lo contacté y me dijo: –“Listo va pa´ esa”. Nosotros hacemos el concierto de inauguración.

Y empezamos a organizar, le trabajamos a eso como dos meses y cuando ya teníamos todo definido hubo un paro universitario a nivel nacional, pararon todas las universidades. Y como los integrantes de la Orquesta Filarmónica del Valle eran estudiantes y profesores, entraron en paro también. Entonces, el director me llamó un día y me dijo que: “la orquesta no podía viajar”. Ya teníamos fecha, es más, teníamos programa, teníamos el programa establecido, yo le dije: –No. ¿Y entonces ahora qué vamos a hacer? Yo le tengo una solución: “Llevemos un ensamble”.

Ahí fue cuando yo aprendí qué significaba esa palabra. Que, eran ocho, entre cinco y diez músicos, pero muy importantes y que hacían las veces de intérpretes de las piezas que teníamos planeadas traer en el concierto con la orquesta entera. ¡Y eso fue divino, eso fue espectacular! Es más, nosotros no hicimos bulla, no hicimos escama, no le dijimos a nadie, a duras penas a la gente que sabía mucho de música que preguntaban que, por qué no vino una orquesta; a ellos le contábamos la historia. Pero de resto se hizo común y corriente.

La inauguración fue el día planeado y se trajo el ensamble de la Orquesta Filarmónica de la Universidad Valle. Ya los otros días fue teatro, fue danza; trajimos cine y ahí se mostraron las distintas actividades. Vino un grupo de teatro de Cali, también el Ballet de Ana María lo trajimos para lo de danza. La película, creo que fue El Maestro de Música.

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1 COMENTARIO

  1. Excelente crónica Gabriel y magnífico recuento de Germán el entevistado.
    El teatro es más que un edificio, es el testigo estrella del transcurrir cultural de Pereira por espacio de tres décadas. Pero ni el alcalde sabe quién fue Santiago Londoño y su secretaria de cultura menos. El 30 aniversario del teatro y los 100 años del nacimiento de Santiago llegaron y pasaron de largo sin ser mencionados en esos despachos.
    El homenaje nos tocó con mucho orgullo hacerlo a los ciudadanos.

Los comentarios están cerrados.

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