Omar de Jesús Jiménez Osorno, guardián de la heredad en Belén de Umbría

“No le tengo ni cinco de miedo a la muerte porque cada día muero más. Si voy al cielo le pido a Dios tres cosas: que aprenda todos los idiomas de los muertos, que sea capaz de ejecutar todos los instrumentos del mundo y que pueda viajar por toda su creación, para conocerla”. Tres poemas suyos.

Alberto Rivera

“Nací en Belén de Umbría en 1955, el 4 de mayo en la vereda El Abejero. Hice primero y segundo de primaria en la escuela de la vereda y me quedé allí hasta que tenía 10 años porque no había más estudio. Luego vine a la escuela General Santander donde hice tercero, cuarto y quinto, luego ingresé al colegio Juan Hurtado donde hice bachillerato hasta tercer año, luego me fui a la Apostólica en Santa Rosa de Cabal donde hice cuarto y quinto de bachillerato y regresé al colegio Juan Hurtado a hacer el último grado de bachillerato. De ahí me fui al Seminario Menor y soy licenciado en Filosofía y Ciencias Religiosas; pasé luego al María Auxiliadora donde fui profesor durante 13 años y vine a Belén de Umbría a la vereda Columbia, pasé a la nocturna como coordinador, hice maestría en desarrollo educativo y social con el Cinde Manizales y me graduó la Universidad Pedagógica Nacional e hice una especialidad en educación ambiental. Tengo formación en inglés, francés, latín y cursé diplomados en Colombia y La Habana (Cuba). Estuve 22 años en el colegio de Belén de Umbría…”

… Son las 10:00 de la mañana en este pueblo de Risaralda rodeado del paisaje verde de sus cafetales. Nos sentamos alrededor de la mesa en una cafetería de la plaza central, a tomar tinto y a suspirar por los pandebonos recién hechos.
Omar de Jesús Jiménez Osorno, como si fuera un amigo de toda la vida, empieza a hablar, a contar, a relatar y el mundo se le va en medio de las palabras que transmiten sus anécdotas.
Es uno de los símbolos de la cultura en Belén de Umbría a través de sus canciones, poemas, idiomas, música y acciones sociales.
En el pueblo todos lo conocen y entre saludo y saludo nos aprestamos a realizar este diálogo, aunque sea la primera vez que nos vemos frente a frente, referenciados por amigos comunes que propusieron esta entrevista.

¿En qué momento el tema cultural comienza a hacer parte de su vida?
De niño en la finca me acabé los dedos haciendo guitarritas, y mi mamá me metió más de una carrera porque cuando estaba rezando el rosario me escondía con la guitarrita y no dejaba rezar. Y el Niño Dios alguna vez me trajo una dulzaina con la que me pelé los labios tocándola, pero me echaban de la casa porque no aguantaban ese pito todo el día (risas).
Siempre he tenido tendencia musical, empecé a tocar guitarra muy niño pero vine a aprender en el colegio Juan Hurtado en 1973 con un señor Aldemar Hurtado.
En el Seminario Menor un cura me dio las bases de piano y la parte gramatical de la guitarra.
Pero hay más, mi madre era una gran lectora y me dio ese ejemplo y empecé a escribir poemitas y todavía lo hago y estudio mucho francés porque es una lengua muy bonita…

¿Escribe canciones y compone poemas, en qué momento?
Uno para escribir tiene como momentos y el sitio que más me inspira para escribir está ubicado en el centro comercial Bolívar Plaza, en Pereira, un tintiadero ubicado en la entrada. Como siempre cargo papel y lapicero, ahí escribo lo que me inspira. Tengo canciones, poemas, frases y he estado pensando en proponer una cívica de la paisanidad, un escrito sobre la civilidad desde la paisanidad. El paisa es ordenado, respetuoso, amante de la mujer y nos sembraron otras ideas del paisa muy diferentes; hay que sacar lo bueno, lo religioso, la comida, el ser negociantes y constructores y demás.

¿Recuerda esa primera canción? ¿Qué lo inspira?
La primera que escribí tenía que ver con el respeto a la lengua castellana, después hice poemas muy tímidos.
Me inspiran la belleza, el sufrimiento y tengo una canción sin letra, se llama Al final, la toco en el piano, no tiene letra pero es una linda canción porque sale del alma. Mi esposa Gloria Helena Bermúdez quien es licenciada en lenguas modernas, me corrige la ortografía. Además toco tiple, bandola y cuatro, entre otros instrumentos.

… A esta hora el sol arrecia en el pueblo y el movimiento comercial y de personas es frugal. Vamos por un tinto más mientras ordenamos la agenda de preguntas que se nos ocurren, porque no hay nada preparado, solo una conversación llena de recuerdos, de risas, de anécdotas que nos animan y que crecen la admiración por el protagonista.

¿Cuántos años como docente en el Juan Hurtado?
Empecé como maestro de bachillerato, estuve 22 años enseñando música, francés, inglés, aritmética básica, dibujo técnico y cuando hice filosofía me dediqué a ser profesor de esa materia en los colegios. Pero a mí lo que más me gusta es la historia, y en especial la historia patria.

¿En qué momento decidió formar familia?
Me casé en Santuario en los años 80 y de esa primera unión tengo dos hijos, ambos en Europa. Desde hace 31 años comparto mi vida con Gloria Helena Bermúdez y frente a Dios lo que vale es el amor. Ella escribe muy bien, es buena lectora y es una mujer llena de bondad. Con ella no tengo hijos.

¿Cómo nació esa famosa Fiesta de la Paisanidad, cuáles son los antecedentes?
En el colegio Juan Hurtado se realizaba el homenaje a los símbolos patrios y se hacía una vez al año un evento sobre la colombianidad dentro de la institución. Y me puse a analizar que en nuestro pueblo quienes tenían la raigambre de la colonización y llegaron en las condiciones más difíciles fueron los antioqueños, y ellos se vinieron no porque fueran verracos sino porque tenían la esperanza de que había mucho oro en Jericó, Fredonia, Andes, Jardín y Medellín, pero cuando llegaron se dieron cuenta que eso era mentira, así que tuvieron que migrar masivamente buscando sitios dónde asentarse y construir familia. Ellos vinieron por las trochas y con familias de 20 hijos. Mi abuelo Francisco Jiménez tuvo 24 hijos con Laurentina Hernández, 12 hombres y 12 mujeres, así eran las familias antioqueñas porque había que poblar la tierra y recibir los hijos que Dios les mandara. Entonces empezaron a tumbar monte y a fundar estos pueblos…
el asentamiento en Belén de Umbría fue de colonos de Jericó, Fredonia, Andes y Jardín. La línea mía es de Fredonia y mi papá fue arriero. Nosotros fuimos 9 porque todos -mamá, papá y hermanos, menos yo- nacieron en Fredonia, así que mi cultura básicamente está sembrada de esa cultura paisa. Finalmente se asentaron en El Abejero, donde nací, una vereda de Belén de Umbría muy cercana a Apía.

La idea entonces era rendirle homenaje a esos paisas que abrieron caminos y fundaron pueblos…
Por qué no rendirle un homenaje a estos hombres y mujeres que fueron tesonudos, que vinieron a aguantar hambre y a tumbar monte. Así que arranqué con la idea de hacer el Día de la Paisanidad. Empezamos dentro de la institución y les dije a los alumnos que fueran vestidos de antioqueños, con sombrero, carriel y ruana y las muchachas fueran vestidas de chapoleras. La idea también era que cada uno llevara fiambre para que nos sentáramos en el patio a comernos ese fiambre y eso fue una maravilla porque todo se compartió.

Ahí se sembró la semilla para lo que viniera en el futuro…
Al año siguiente le propuse al municipio que lo hiciera -eso fue como en 2004- y la gente copió la idea y quien me acompañó en todo ese proceso de difusión y apoyo fue el hoy alcalde Jesús Antonio Bermúdez. Me fui para las emisoras a invitar a los belumbrenses. Fueron unas 1500 personas.

En 2005 el alcalde de entonces, Edgar Vélez Taborda, tenía cierto temor de hacer la convocatoria pensando en si la asistencia iba a ser masiva o no, pero la gente le salió al evento. Salimos con traje típico, a disfrutar el fiambre en un líchigo para la familia y para más y después de terminado el desfile -como salimos con pañoletas amarillo, azul y rojo- dividí las escuelas para cada color, y batiendo las pañoletas imitamos el vuelo de la mariposa dándole gracias a Dios por estas tierras que tenemos. El cura bendijo a los presentes, a los ancestros y esa vez salieron unas tres mil personas. Fue apoteósico…

… Amén del himno al colegio Juan Hurtado, de las letras de varias canciones, de cientos de poemas y de hablar sin parar con sus amigos, la labor social lo ha caracterizado y ha aportado su trabajo en el Hogar del Anciano, “a una señora sordomuda se le quemó la casa y con unos amigos recogimos para construirle una nueva y lo logramos, el oratorio en la capilla del colegio Juan Hurtado, la devoción a Santa Marta y el himno a la paisanidad son obras mías…”

¿Que le quedó del paso por el seminario?
Siempre que voy de viaje me cuelgo una cruz de San Francisco de Asís que es el santo de mi devoción. Hay propuestas de varias iglesias para que me vincule, la anglicana, la copta, la católica antigua y la anglicana, pero no me fui con la que soy bautizado ahora menos me voy a ir con otra. Si enviudo me meto de sacerdote. Hablo con Dios todo el tiempo, suelo hacer el rosario y mis oraciones son en inglés, francés, latín y español.

Su actitud frente a la vida causa admiración…
No le tengo ni cinco de miedo a la muerte porque cada día muero más. Si voy al cielo le pido a Dios tres cosas: que aprenda todos los idiomas de los muertos, que sea capaz de ejecutar todos los instrumentos del mundo y que pueda viajar por toda su creación, para conocerla.

A las 6:00 de la mañana de cada día lo espera un grupo de amigos en el café La Bohemia, para tomar tinto, disfrutar el amanecer y hablar, solo hablar y divertirse con la nostalgia que cada uno aporta en la tertulia. Para Omar este encuentro humano es vital en su diario quehacer y más ahora que su salud anda de médico en médico con el mayor optimismo.
Quedan después de este encuentro la sonoridad de su guitarra y de su piano en un pentagrama imaginario que rodea estas palabras. Volveremos a ‘tintiar’ en Belén o en Pereira para darle gracias a la vida…

La Paisanidad
(Bambuco)
Viejo hidalgo de pueblos de Antioquia
Te levantas con gran dignidad
Respetado por hombres egregios
Do en ti se lograron forjar

El sombrero acuñó tus valores,
el carriel fue un archivo de paz,
El poncho abrigó tus albores
Y en alpargatas fue tu caminar

Si el Señor de los cielos volviera
A enseñarnos el modo de actuar,
Como a paisa a caballo vendría
A quedarse del todo,
a quedarse a labrar

Qué alegría se siente en el pueblo
Que respeta su historia ancestral
Qué contento se aspira en mi tierra
Cantando a los vientos la paisanidad

Loa al Colegio Juan Hurtado
(Son marcial)

Coro
Loa a ti ¡oh! Adorado colegio
Juan Hurtado bastión de unidad,
Donde todos llegamos unidos
Procurando en la vida triunfar

I
En las aulas existen
procesos de sapiedad,
Que los apoya el maestro,
La familia, la comunidad

II
Por sus filas han pasado
hombres de talla genial
Que nos han representado
En el mundo, en la sociedad

III
Tres principios son rectores
De nuestro segundo hogar;
Disciplina, sapiencia y trabajo
Que debemos siempre respetar

IV
Gracias recinto sagrado,
Por apoyar nuestro plan
De ser Hidalgos Señores,
Y poder en la vida triunfar

Tierra de Paz
(Bambuco)
Desde aquí de mis… montañas
Dame tu mano Señor
Para que reine en mi patria
Armonía, paz y amor

Que fluyan límpidos ríos
Y nazcan flores de amor
Que se unan como hermanos
Construyendo su nación (bis)

Que los surcos sean de risas
Donde cultivo mejor
La sangre de nuestros hijos
Es una tierra de amor

Guerrillero, soy… tu hermano
Vámonos a trabajar
Con herramientas el agro
En lugar de fusilar

Las esperanzas de gentes
Que ya quieren renovar
Los ideales hermosos
De armonía, amor y paz

Que los surcos sean de risas
Donde cultivo mejor
La sangre de nuestros hijos
Es una tierra de amor

Guerrillero, soy… tu hermano
Vámonos a trabajar
Con herramientas el agro
En lugar de fusilar

Las esperanzas de gentes
Que ya quieren renovar
Los ideales hermosos
De armonía, amor y paz