Juan Carlos Javierre, nuestro artista

Germán Ossa

Desde mucho antes de entregarle a Pereira una enorme obra que rinde homenaje a la fundación de nuestra ciudad y que muestra en su contenido a los personajes que dieron nacimiento a nuestra civilidad en esta villa de Cañarte, cuando Pereirita cumplía 150 años, el escultor y artista Juan Carlos Javierre, ya nos había sorprendido con otras bellezas.

Un buen día, cuando este servidor fungía como director ejecutivo del teatro Municipal Santiago Londoño, apareció Juan Carlos con un bellísimo Cristo elaborado en lámina de hierro oxidada, con la intención socarrona de participar de una muestra colectiva que duró mas de un mes, asombrando positivamente a todos los usuarios de ese bello templo para nuestra cultura que ponía ese patio de entrada al mismo como una sencilla sala de exposiciones, destacándose como uno de los más atractivos artistas participantes, irrumpiendo en el medio como un escultor al que se le debía prestar atención.Días después, Javierre (apellido que se fue volviendo importante en el mundo artístico de la región) siguió haciéndose ver, en la ciudad, con una y otra obra que pasó a convertirse en objetos importantes de colección entre los amantes del arte y la cultura de la capital risaraldense y de la amplia geografía nacional.

Aparecieron después otras llamativas, bellas, significativas, interesantes, raras, exóticas, míticas, sencillas, sugestivas, claras, simples e impresionantes figuras, que empiezan a llamar poderosamente la atención de muchos de nosotros que vemos en el arte, la mejor manera de atender, asimilar, comprender y querer este mundo.

Bodegones, últimas cenas, mujeres desnudas, parejas que se aparean, quijotes, bailarinas mujeres y hombres llenos de música, aves, aviones, figuras religiosas varias y sobretodo Cristos de mil formas y aspectos, que asombran a la curia pereirana y a muchas personalidades que manejan el poder en nuestra comarca, salen a borbotones de su taller.

En ese entonces, el personaje en mención decide regalarle a Pereira y a la Iglesia Católica, de la mano del sacerdote Nelson Giraldo Mejía, intelectual e historiador reconocido en la región por sus innumerables aportes al intelecto, sociales y cristianos, un puñado de preciosos Cristos de gran tamaño que se ubicarían con la bendición de algunos y la negación de pocos, en las principales paredes exteriores del más importante templo religioso construido en el corazón de Risaralda.

Luego, y gracias a que su nombre empieza a brillar en el panorama nacional, es invitado a participar en publicaciones y libros de arte importantísimos en el mercado de la interculturalidad colombiana y obvio, en salones nacionales y convocatorias de competición extraordinarias que lo ponen a figurar como uno de los mejores de esta parte de la tierra americana.

Es por ello que Javierre ya hoy es clave en la geografía artística nacional. Y es por ello, que el Maestro se prepara para sorprendernos con ese bello libro que sobre su obra circula en las bibliotecas y librerías del territorio patrio y se apresta a alegrarnos con una nueva exposición que embellecerá las paredes de una importante sala de nuestra ciudad. Ya lo verán.