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lunes, julio 15, 2024

Silvio Girón Gaviria y su viaje a Puerto Whisky

Silvio fue periodista, musicólogo, experto en historia de la música y por sobre todo un extraordinario cronista y escritor. Recuerdo.

José Adelnide Giraldo Herrera*
Nace en marzo de 1929 y muere el 30 de noviembre de 2008. Hijo de Plinio Girón y Evangelina Gaviria. Su abuelo, gaitanista, hijo de un liberal fusilado en 1899. Plinio fue un artesano culto y de una situación económica que le permitía ubicarse dentro de la clase media comercial, y Evangelina Gaviria, fue una campesina originaria de la vereda “El chocho”. Ambos fijaron su residencia en el Parque La Libertad, donde creció Silvio con sus 9 hermanos.
Realizó sus estudios de bachillerato en el colegio Deogracias Cardona, mientras alternaba sus estudios, con las abundantes lecturas en la biblioteca de su padre, donde podía ampliar sus conocimientos tomados de los enciclopedistas franceses, Víctor Hugo, Balzac, la historia de la revolución francesa de Lamartine y un buen acopio de escritores del realismo literario francés y europeo, como Stendhal, Flaubert, Zolá, al igual que las obras de León Tolstoi, Dostoievski y otros, que le enseñaron a observar y describir los problemas sociales de la época, hasta llevarle a tomar partido en especial por la clase marginada y trabajadora.
Su temperamento rebelde y obstinado le indujo a optar por la libertad y el tramontismo, compartiendo una juventud briosa con sus amigos de barrio, entre los que sobresalen Pedro Cano y Uriel Londoño, jóvenes que a la postre se destacan dentro del incipiente periodismo regional y con los que acomete peligrosas travesuras, pegados del Ferrocarril, robando los mangos de la plaza de bolívar hasta caer varias veces encarcelado y nadando en las aguas cristalinas de los ríos Otún y Consta, como él mismo lo cuenta en su libro “Rastros y rostros del periodismo pereirano”.

Pereirano
Silvio Girón es tan pereirano como los mangos de la plaza de Bolívar y carga dentro de sí toda esa sabia nutriente que heredó de sus antepasados, incluyendo dentro de ella la vitalidad, el grito y la libertad rabiosa que bebe a cada paso por las ruidosas calles de su Pereira incipiente, por los ríos tutelares de la hermosa ciudad y por los meandros que frecuenta con su círculo juvenil, ansioso de aventuras.
El periodismo es su opción y son sus amigos Pedro Cano y Uriel Londoño quienes le inyectan ese amor que le acompañará por siempre; y es muy probable que él mismo nos describa sus inicios en el trayecto de uno de sus cuentos que lleva por título “El pequeño datero” y que aparece en la colección titulada “Seis Cuentos Pereiranos” de 1992.
Yo me lo puedo imaginar en su oficio de aprendiz y hasta lo puedo ver en uno de sus párrafos que dice que “Se movía como un rayo entre los vericuetos oficinescos de la burocracia o los organismos policiales para pillar noticias espectaculares”, noticias que a renglón seguido dice: “Dieron la vuelta al país y lograron que los periódicos nacionales destacaran sus crónicas más importantes para que cubrieran un acontecimiento que logró titulares en primera página, como cuando divulgó el secuestro de un exportador cafetero y la caída a un pozo de más de veinte metros del hijo de un millonario, quien no le hizo caso cuando se ofreció a bajar en cuerda para rescatarlo” pág. 44
En ese “Pequeño Datero” está prácticamente descrito el inicio de su larga y meritoria carrera, desempeñado con éxito en los periódicos “El Imparcial”, “El Diario del Otún”, “La Tarde”, “El Diario de Pereira”, “El Crisol de Cali”; en las revistas Ciper, Mefisto, Rotaria, etc; en las emisoras La Voz Amiga, Todelar, RCN, El Noticiero Todelar del que fue su director.

Cronista y escritor
Silvio fue periodista, musicólogo, experto en historia de la música y por sobre todo un extraordinario cronista y escritor. En sus novelas prevaleció su hondo contenido social, y como lo describió Otoniel Parra Arias en un artículo titulado “Silvio Girón Gaviria, un escritor que vivió y escribió en un tiempo equivocado”, dice: “Era rebelde, con un sentido negro del humor demasiado ácido que dejaba sin respuesta a los mediocres encasillados en puestos burocráticos de la cultura pereirana. Ante todo, un hombre y un estilo como un Barba Jacob criollo que jamás enfundó su espada literaria” y al igual que Parra Arias, puedo decir que su novela y su cuentística, se encasillan en el rango de la Novela Negra, donde sus protagonistas son individuos derrotados y en decadencia en busca de la verdad. Dice Wikipedia que “la novela negra presenta una atmósfera asfixiante de miedo, violencia, injusticia, inseguridad y corrupción del poder político que refleja las primeras décadas del siglo XX “
Ese espíritu derrotista que calca de los bajos fondos de la ciudad parece ser un retrato de su mismo pensamiento que se para frente a una sociedad exclusivista, en la que se marcan las diferencias abismales entre aquellos que ostentan el poder en todas sus formas y los oprimidos, habitantes del suburbio, del tugurio y del lumpen mismo. Así que Silvio se identifica con ellos en la mayoría de sus cuentos y en sus narraciones noveladas, donde aparecen párrafos similares a éste que transcribo a continuación:
“No sé cómo vine a parar a este mundo tétrico, a esta angustia de calles sucias erizadas de peligro, gentes raras; prostitutas y cafetines de mala muerte, atracos, crímenes, pequeños robos y horribles mendigos alcohólicos, desvergonzados, cínicos, que comercian sus úlceras por la caridad temerosa de gentes espantadas ante la exhibición descarada de las llagas”.
La Venganza – Cuento. “Ninguna otra parte – 1978”
De sus obras seguramente otros hablarán en su momento; pero quiero destacar que, en cada una de ellas, tanto en sus cuentos, como en sus novelas y crónicas, aparece involucrada su vida de hombre íntegro y rebelde, su denuncia y protesta, su papel de profeta de su tierra y el compromiso de sangre con el hombre desarraigado, con el habitante de las cloacas, con el miserable y desposeído.
Su voz es grito y es denuncia, su voz es presencia de la ciudad palpitante, maldita y doliente, de aquellos que son mal llamados Lumpen.
Es por eso que muchos le odian y muchos también como yo, lo llevamos en el corazón.
*Dosquebradas, octubre 18 de 2019. Artículo escrito para el primer Foro de Escritores de Dosquebradas, en la biblioteca del CAM.

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