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miércoles, julio 24, 2024

Sa?l Gómez Mantilla, una vida de viajes, libros y autores

Juan Carlos Acevedo Ramos

El nombre del poeta cucute?o Sa?l Gómez Mantilla est? ligado a su labor de difusor de los nuevos autores de Norte de Santander, a trav?s de ediciones de autor con peque?os tirajes cada tanto entera al pa?s literario del trabajo de los poetas y narradores que heredan la tradici?n que les viene de grandes referentes como Eduardo Cote Lamus y Jorge Gait?n Dur?n, sin dejar atr?s las voces de Jorge Cadavid y Ram?n Cote Baraibar.

 

Su trabajo como poeta lo inicia muy joven cuando da a conocer en 2003 su libro Ideas de viaje, siendo los viajes uno de los t?picos que registra su obra,? años antes (2001) en el renombrado Festival Internacional de Poes?a de Medell?n? hab?a obtenido el primer lugar en el II Concurso Nacional de Poes?a para J?venes y desde inicio de este siglo Sa?l Gómez Mantilla no ha parado de producir, realizar, alentar y divulgar la literatura colombiana.

 

Sus poemas llevan al lector por un recorrido hacia otros autores, otros textos permiti?ndole disfrutar de miradas, de im?genes, de apreciaciones que deja en cada l?nea como una invitaci?n para continuar enredado en el amplio

 

Tambi?n se logra llevar su b?squeda hacia la creaci?n de po?ticas donde reflexiona sobre le oficio que realiza; las palabras, la poes?a misma y la escritura son importantes para ?l y cada tanto sus poemas enfrentan al hombre solo, el mismo que nos leg? el siglo XX y? a quienes Sa?l va descubriendo en su caminar en sus viajes por ciudades y pa?ses y esto le permite mirarlo en sus escritos desde el observador que es.

 

Y todo esto lo lleva a su combate con el lenguaje, parece que cada libro de Sa?l es una b?squeda constante de hallar en el lenguaje una manera de expresarse diferente a la anterior. El poeta nos dice que ?Le interesa la exploraci?n tem?tica y formal. EL libro no debe ser una acumulaci?n de poemas, sino un interrogante una exploraci?n en torno al lenguaje. Secuencia y unidad en el libro?.

 

Sa?l Humberto Gómez Mantilla (1978) pertenece a esa generaci?n de nuevos poetas colombianos que est?n enriqueciendo nuestra tradici?n y de los cuales ya hemos hablado en las p?ginas de El Diario, ?l sabe que ?es una generaci?n que arriesga y propone diversas est?ticas, formas y experimentaciones con el lenguaje. No buscan una voz sino que explorar diversas voces en cada libro?.

 

Cada poema cada libro es una propuesta en la obra de Gómez Mantilla, desde el verso hasta la prosa po?tica, desde el amor y las p?rdidas hasta la celebraci?n de la mistad, desde los autores referentes en su vida de lector hasta el rescate de los autores de provincia.

 

Su obra es amplia con libros como Lecci?n de olvido (2007), Rostro que no se encuentra (2009), El amor y la palabra (2012), ?ridos paisajes de la memoria (2017) y Otro intento de vac?o (2018). Y las antolog?as OPNI, J?venes Poetas de C?cuta (2002), La sombra y el rel?mpago, poes?a viva de Norte de Santander (2011), Palabras como cuerpos, poemas en memoria de Edwin L?pez, Gerson Gallardo y Tirso V?lez (2013). Además de los cuadernillos conmemorativos: No pudo la muerte vencerme, Jorge Gait?n Dur?n 50 años de ausencia (2013) y Sue?os Cotidianos, Eduardo Cote Lamus, 50 años (2014). Sus poemas han sido le?dos a trav?s de diferentes peri?dicos y revistas y p?ginas web en Venezuela, Ecuador, Argentina, Nicaragua, Espa?a y Cuba.

 

LA LECTORA DE RIMBAUD

De atuendo oscuro

con maquillaje opaco

y pesta?ina que resalta sus ojos negros.

La lectora de Rimbaud,

con el libro abierto sobre sus piernas y la mirada distante,

imagina al joven poeta en su traves?a de Charleville a Paris,

en su aventura por Abisinia.

Piensa en aquellos ojos azules

cavila en las palabras que parecen indescifrables,

raras im?genes que se pierden en el af?n del d?a a d?a.

Quisiera ella tener una peque?a temporada

abrigar al poeta en su seno,

ser su amanuense y atravesar sus poemas,

aquellas palabras de un ni?o que despert? al mundo

para incendiarlo e iluminarlo con su poes?a.

 

CORTEZA

(Al ?rbol del Cuj?)

Tal vez por la agresiva textura de su tronco

las formas caprichosas de sus ramas

y sus peque?as hojas

es que este ?rbol

ha ido creciendo en mis recuerdos.

Se impone en ?ridos paisajes

donde el agua solo lo cubre como lluvia.

Parece haberse sembrado a s? mismo.

como rebel?ndose a la naturaleza y al hombre

sin fruto alguno

ni sombra que lo atesore.

Este ?rbol, extraño y deforme

semeja un viejo sabio

un ermitaño

que con su presencia

nos impele a la terquedad

como afirmando

solo aquello que es esquivo

vale la pena ser perseguido.

 

VIII

Para hacer realidad mi obra, para acercarme al objeto de mi escritura, debo sumergirme en el alcohol, pasar los d?as en la taberna y las noches volcado sobre el papel.

La embriaguez permite dar v?a libre a macabros sucesos, fuera de toda moral y arrepentimiento, es el vino quien libera al poeta que vive en m?.

Ya no importan amigos y familia cuando se acerca el final de una novela, serán estos personajes los habitantes de mi hogar, compa?eros entre trago y trago, de este divagar entre las letras.

Con una mano escribo y con la otra bebo, una mano sostiene mi vida y la otra me la quita, entre el delirio y el sue?o, amanece, encuentro junto a m? a estos extraños seres que me piden dar cuenta de su existencia.

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