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lunes, julio 22, 2024

Monos, el viaje incómodo

Precedida de 12 premios internacionales llega a las salas de cine este 15 de agosto MONOS, la cinta del director colombiano Alejandro Landes Echavarría, que fue descrita por Guillermo del Toro como “hipnótica” y por A.O. Scott, crítico del New York Times, como una película que “convierte el mundo natural en una alucinación”.

 

Públicos de trece festivales internacionales y dos nacionales ya tuvieron la oportunidad de apreciar el segundo largometraje del director colombiano, festivales de los cuales la película se llevó doce premios, dos de ellos a Mejor Director para este joven talento graduado de la Universidad de Brown con un título en Economía Política.

 

Landes comenzó su carrera en periodismo escribiendo para The Miami Herald y produciendo el programa semanal de entrevistas políticas Oppenheimer Presents.

 

Su debut como director fue Cocalero, un documental sobre la coca boliviana y la improbable campaña del agricultor Evo Morales de convertirse en el primer presidente indígena del país, que se estrenó en el Festival de Cine de Sundance en 2007 y en salas de más de 20 países.

 

En 2010 fue seleccionado para el Laboratorio de directores y guionistas de Sundance Institute con una beca y una residencia en la Cinéfondation de Cannes, donde desarrolló su primer largometraje de ficción Porfirio, estrenado en La Quincena de Directores de Cannes en 2011 y que ganó los principales premios en muchos festivales internacionales.

 

¿Alejandro, cómo describe MONOS?

Es una película de aventura. Por un lado, de descubrimiento, de adolescencia, de hermandad, de pertenecer, y es una película que apela a las preguntas que nos hacemos todos: quiénes somos, quiénes queremos ser, hacia dónde queremos ir y qué estamos dispuestos a hacer para alcanzarlo.

 

¿De dónde nace?

Entre otras cosas, por el interés de contar “Mi” visión de la guerra en Colombia. No es que eso me dé un derecho particular sobre la historia, pero yo me crié por fuera del país, entre otras cosas, escapando de la violencia que padecieron miembros de mi familia que fueron secuestrados y quería contar la historia desde el punto de vista nuestro.

 

Un tema muy a lugar en Colombia…

Nunca me ha interesado generar un debate político. Siento que se necesita otro punto de vista, algo que parta de una especie de vacío, sin ese contexto de quién está peleando contra quien, para que la gente no la vea desde el prejuicio. La idea entonces es llevar al espectador a una especie de vacío para no permitir que entre desde lo ideológico y tratar de que pueda botar esos prejuicios para verla. MONOS hace una gran pregunta, no denuncia, es un grito fuerte que llega en una coyuntura del país, en un momento en el que todos nos estamos haciendo una pregunta.

 

La prensa internacional ha relacionado MONOS con títulos importantes de la historia de la cinematografía. ¿Qué opina usted al respecto?

MONOS es un poco El señor de las moscas, que sucede en el trasfondo de la novela inglesa de la Primera Guerra Mundial; también es un poco El corazón de las tinieblas que sucede en el Congo y que luego sirve de fuente de inspiración para la película Apocalypse Now de Coppola.

 

Por lo que se percibe en pantalla, el rodaje no debió ser nada fácil. ¿Hay alguna escena en particular que recuerde por su grado de dificultad?

Realmente todas, pero si algo recuerdo en especial es que me sacaron en camilla de la selva. El médico me dijo que tenía apendicitis y que en dos horas mi apéndice estallaría, así que un grupo de mineros me llevó hasta un hospital de la zona. De solo ver las condiciones del hospital me puse bien.

 

También me aterraba pensar que nunca más lograríamos tener a toda esa gente en ese cañón selvático, donde habíamos construido un campamento militar y a donde llegamos haciendo rafting y llevando los equipos y los alimentos a lomo de mula.  Todos los que estuvimos allí conocimos tanto nuestros límites físicos como intelectuales.

 

¿Cuáles son sus límites en términos de cine?

No me gustan los límites, a mí me emociona mucho este idioma, este lenguaje que venimos hablando desde que nos inventamos el cine. Me interesa hacer películas que rompen barreras. MONOS en sí, no respeta las reglas cinematográficas comunes y más bien intenta innovar, intenta buscar, intenta provocar emociones en el espectador, no solo por la temática, sino por la manera en que se cuenta.

 

En esta película vemos que la violencia es escalofriante, que hasta el mismo ejecutor de la violencia se ve afectado. Es un espejo que nos hace preguntarnos quiénes somos y que rompe los límites con razón, con preguntas.  Yo no tengo la respuesta para temas tan complejos como este, pero me parece que como artista es mi deber formar parte de la conversación que se está dando en el mundo sobre la violencia, es mi grano de arena a esta conversación de una forma más alegórica.

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