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lunes, enero 30, 2023

MOMENTOS

El pasado viernes 13 de mayo en el marco de Corto Circuito se dio la inauguración de las exposiciones de las 5 salas abiertas simultáneamente donde se apreciaron distintos matices, técnicas, estilos, conceptos y propuestas muy consolidadas y de posturas pedagógicas e investigativas, que mostraron al público visitante. En la sala de exposición Carlos Drews Castro se vivió una particular obra colaborativa y colectiva entre la artista en mención en conversación entre los niños, jóvenes y adultos, pintando en una tela sobre el piso con alegría y encuentro. 

Es de anotar que cada obra del artista individual o colectivo es una apuesta por el planteamiento de la técnica, del pensamiento o solamente el estado virtuoso que cada uno muestra, para contrastar en las distintas manifestaciones, donde, lo diverso y distinto que es el arte a la hora de exhibirlo simultáneamente.

Para el caso de la maestra María Eugenia Mantilla, en más de 35 dibujos casi del mismo tamaño y con la misma técnica -tinta sobre cartulina- muestra un recorrido desde adentro, sus emociones, sentimientos y la relación o interrelación que manifiesta los seres humanos, por medio de las formas unidas, entrelazadas o fundidas la una con la otra como si fuera una sola; asimismo maneja una cantidad de símbolos que son la metáfora del amor, la maternidad, la reflexión y la naturaleza, figuras que se comportan como seres árbol, ser flor, ser tierra y ser dolor o felicidad pero que al final, son figuras en fondos reducidos como manifestación de la soledad que padece el mundo contemporáneo, en relación con los seres humanos y la naturaleza. 

Leamos como el escritor y poeta Miguel describe en su texto la interpretación de esta artista, madre, hija, amiga y pedagoga. 

MOMENTOS DE MARÍA EUGENIA MANTILLA

Es fácil ver el movimiento en la obra de la maestra María Eugenia Mantilla. Digo es fácil, puesto que advertir movimiento en las obras de arte pictórico no es común. Para Mantilla, para su mano, para su trazo, es como si este movimiento de la ropa, del cuerpo, del viento viniese incorporado a priori. Esto quizá por su experiencia como restauradora y animadora en Estados Unidos al servicio del cine de animación.

  Su obra Momentos acerca el ojo del espectador a un mundo mágico y a la vez surrealista, propio de los dibujos animados de los primeros tiempos, donde se advierten formas desproporcionadas, movimientos grandes de pies y manos, extremidades superiores serpenteantes, bailarinas, gestos exagerados, que hacen énfasis en la emoción.

Un ser cuya cabeza evoca una tuerca, parece que busca encajar en un mundo que no se le ajusta y que sólo cuaja en su interior, ese ser ama y abraza, duerme en las calles, tiene alas a su espalda. Ángel Caído que intenta aprehender el mundo y sólo su en su interior puede entenderse, sólo en su corazón puede cantar, sólo en la voz silente de su profundidad puede ser. 

El ojo del espectador advierte unas manos y unos pies grandes, voluminosos, que evocan también la figura humana retratada por el gran Guayasamín.  

María Eugenia mantilla, nos muestra en su mundo interior una contención que crea fantasías y en su mundo exterior unas extremidades que intentan abarcar el mundo con las manos de dedos largototes, de pies grandilocuentes de pisada dura, es en su esencia una bailarina del aire y es el viento el instrumentista de su obra. 

Ambas obras, las de Angela María Rojo y María Eugenia Mantilla, dialogan en torno a lo interno, a ese mundo intimo contenido en los meandros de los sesos, en la silenciosa meditación que todo ser humano hace en silencio y va en su camino. 

MIGUEL ÁNGEL RUBIO OSPINA. 

LICENCIADO EN ESPAÑOL Y LITERATURA. 

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