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jueves, mayo 23, 2024

Mezzo-Sopranos y el amor brujo, libro de Óscar Aguirre y Jaime León Aguirre

Óscar Aguirre Gómez

A Jaime y a mí nos distingue un amor apasionado por la música, especialmente de los grandes maestros, pero también nos une, por ejemplo, el gusto por el tango, por su ritmo noble, evocador e hipnótico. Ese gusto se remonta a nuestro hogar paterno, donde nuestra querida madre entonaba no pocas veces viejos tangos que aún resuenan en mi memoria…

 

Mezzo-sopranos y El amor brujo es la obra de dos aficionados que quieren compartir su experiencia personal dentro del amplio campo de la música. Está destinado no a un público en particular, sino a todos.

 

Mi participación es como un complemento a lo que ya muestra Jaime. Su obra gráfica es muy explícita y habla por sí sola. Su pasión por la música lo hace un melómano persistente. Es un verdiano con fuerza. En su discoteca reposan las óperas de Verdi en diferentes versiones, que escucha con fervor. Mozart, Beethoven, Brahms y Mahler, igualmente acaparan su atención, así como Chaikovski.  Me cabe el honor de haberlo iniciado en la audición de la música de los grandes maestros, desde hace muchos, pero muchos años, tiempo que se revive a cada instante… Pero no nos salgamos del tema.

 

Mezzo-sopranos y El amor brujo es una obra ilustrada, en fina impresión y a todo color, que trata de las diversas versiones discográficas del ballet El amor brujo, de Manuel de Falla, quizá el más importante compositor español del siglo XX, quien se codeó con figuras como Ravel, Debussy, Dukas, Albéniz, Picasso y Stravisnki.

 

La interesante vida de cada una de las extraordinarias cantantes de El amor brujo, sus luchas y sus triunfos, nos seducen tanto como su arte deslumbrante. Las encumbró su persistencia y su visión de llegar lejos. Ellas aportan su individualidad en una selección interpretativa de gran riqueza. Seguramente el lector encontrará en éste un instructivo libro y gustará de sus páginas —elaboradas con paciencia y esfuerzo— con verdadero interés.

 

EL AMOR BRUJO

El amor brujo es un ballet con cante jondo. Fue bastante criticado​ el día de su estreno, por lo que Manuel de Falla se vio obligado a realizar algunos cambios. La versión posterior es considerada una de las obras más grandes de la música clásica española. ​

 

El argumento cuenta la historia de una muchacha gitana, cuyo amor se ve atormentado por su antiguo amante. La obra es de carácter marcadamente andaluz, tanto en lo musical como en lo literario. Aunque durante mucho tiempo se creyó que el libreto había sido escrito por Gregorio Martínez Sierra, al igual que la mayoría de sus obras, fue su esposa, María de la O Lejárraga García, la autora.

 

La partitura de Falla pinta con colores sombríos y violentamente contrastados los diversos episodios de ese drama de la voluptuosidad y de la muerte.

 

Con El amor brujo comienza para Falla una carrera musical extraordinaria, acentuada por su estilo novedoso, mezcla de inspiración popular y trabajo personal empecinado.

 

“Sin duda es la Danza del fuego la página más apreciada de El amor brujo, y una de las más universales de la música española: se trata de una danza compuesta por tres motivos de carácter rítmico, casi obsesivos, acorde con la escena de conjuro y encantamiento que intenta evocar. El fragmento es una excelente muestra de la habilidad de Falla para tratar los diferentes instrumentos de la orquesta, por ejemplo el piano, usado de manera percusiva. La celebridad de la Danza del fuego no debe eclipsar otros momentos de tanta o más belleza, como la Introducción y escena, En la cueva, la Canción del fuego fatuo o la Danza del terror. Todos ellos prueban la capacidad de Falla para crear una música sumamente personal y, al mismo tiempo, universal, inspirándose en motivos o ritmos populares andaluces”, según palabras de un crítico.

 

La siguiente es la propia opinión de Falla sobre El amor brujo —según lo manifestó por escrito a unos críticos estadounidenses—, citado por Elena Torres Clemente: “La danza a la que ustedes se refieren forma parte del ballet El amor brujo reproduciendo un antiguo ritual gitano —ya hoy, al parecer, perdido— según el cual se bailaba a las doce de la noche, en torno a un brasero en el que se quemaba incienso, y con de ahuyentar los malos espíritus.

 

Fue a una genial artista gitana, la Pastora Imperio, y a su madre, la gran ‘bailaora’ de la época romántica, a la que debí el conocimiento, no sólo de estas tradiciones de su raza, sino también el canto y los ritmos con que se acompañaba la danza auténtica. Ahora bien: obedeciendo a propias convicciones, sólo me sirvo de estos elementos como base del carácter general de la composición, libremente desarrollada. En cuanto a la orquesta, he procurado evocar por medio de sus timbres aplicados a la escritura, que ‘fija’ determinadas resonancias harmónicas, los valores rítmicos y las voces e instrumentos domésticos de percusión que los producen”.

 

En 1915, Falla transformó la primera versión para pequeña orquesta  en una de sus obras más importantes, con tres canciones cortas para mezzo-soprano. Con este formato, El amor brujo se hizo célebre. Tras estrenarse en el Teatro Lara de Madrid el 15 de abril de ese año, en pocos años El amor brujo dio la vuelta al mundo, impulsada con enorme éxito por los Ballets Rusos de Diaghilev.

 

*Mezzosopranos y El amor brujo, 112 páginas, tamaño carta, ilustrado a color y en fino papel, fue impreso en agosto de 2019 por Lulu.com, U. S. A., libros en español.

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