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lunes, febrero 6, 2023

Más allá de la locura, novela de Jelitza Balcázar

“Necesito de mis manos resbalando como locas con un lápiz o sobre un teclado para acallar las dudas que me invitan a la dualidad”.

 

Alberto Rivera

Antonio y Paloma son primos de sangre y amores de toda una vida. Se ven por primera vez cuando ambos son adolescentes, obedeciendo a un llamado del universo de asistir al punto lateral exacto y matemático donde se debían de encontrar. Recorrieron el mundo juntos persiguiendo el sueño de alcanzar riqueza, cultivaron un amor de total dependencia del uno al otro y construyeron un mundo que solo los incluía a los dos, olvidándose incluso de los hijos. Paloma desarrolla una enfermedad inexplicable que interrumpe el ritmo aventurero de la vida, siembra dudas contra Dios y crea una obsesión en Antonio por contener a Paloma, como quien busca retener un pozo de agua en las manos, intentando apretar los dedos bien juntos, pero el agua termina derramándose por entre las ranuras.

Violeta es una joven recién llegada a la ciudad quien se intriga por la vida ajena que se cuela por su ventana. Violeta observa a Antonio y Paloma rindiéndole un rito al sol todos los días y decide inmiscuirse en sus vidas. En su absoluta soledad y a consecuencia de una honda decepción de amor, se obsesiona con Antonio y se propone retenerlo con la misma locura frenética con la que Antonio ama a su mujer.

Escribir es su fuente de vida. ¿Cómo la disfruta? 

La disfruto como se disfruta el olor a café o un buen manjar. Lo disfruto a veces con calma y a veces con el desespero de querer derramar sobre el papel, la torrente de pensamientos que invaden la mente. Saboreo cada palabra, incluso las que sé que he de borrar luego por la estética de la escritura, pero que en el momento de escribir hicieron parte de la catarsis. Lo disfruto en cualquier momento, sobre todo en los momentos de silencio cuando la única compañía es la voz interna, porque es en esos momentos en los que más logro entrar en las conversaciones conmigo misma, que son las que se han de convertir en las conversaciones de diferentes personajes cuando forman una historia o un libro. 

Antonio y Paloma son sus protagonistas. ¿Dónde los ubica en su vida?

Los conocí en la vida real y disfruté de su compañía. Los personajes de la vida real fueron una pareja muy alegres, y se robaron mi corazón cuando la vida los puso a enfrentar algo tan doloroso como es la de ver a tu pareja en un estado vegetativo, y querer pelear con una enfermedad que lo va quitando todo. Sin embargo, debido a la esperanza, tener las fuerzas de, en ocasiones, ignorar la enfermedad y concentrarse en la poca vida que aún corre por dentro. Enfocarse en los buenos así sea cosa de locos. Son ellos los que inspiran las primeras páginas de esta historia, sin embargo, a medida que transcurrían las páginas, otras personas y sus historias, incluyendo mis padres, se robaron mi corazón por días, y la historia se fue distorsionando con la ficción, la magia, y la realidad. 

Recorren el mundo juntos y sueñan con encontrar riqueza. ¿En su quehacer personal o en sus bolsillos?

En ambos, proponiendo con esto una polémica espiritual, donde son los anhelos del alma, los que otorgan vida y ofrece una cura a la enfermedad, cuando, es debido a la codicia y a la persecución de lo material, lo que conlleva a la enfermedad y la pérdida de las ganas de vivir.  

¿Cómo enfrentan ambos la situación de enfermedad de Paloma?

A todos los personajes del libro les falta evolucionar espiritualmente, y eso hace que vean la enfermedad con desespero, rechazo y la pérdida de la noción de la realidad. No es si no hasta más tarde, en el umbral de la muerte, cuando logran conversar y despedirse, agradeciendo a la enfermedad el haber propuesto la transformación de la materia y resumir, ante ellos, los errores y los aprendizajes de sus vidas.  

 

 

 

 

 

 

 

Hay una obsesión de ambos de retenerse, de seguir avanzando. ¿Cómo maneja esto en el libro?

El libro maneja la obsesión de pelear con la enfermedad de una manera conflictiva y ambigua. Juega con el intercambio de pensamientos de tal forma que, a veces, Antonio, dudo si es la voz de Paloma la que contesta sus inquietudes, o es la voz dentro de su cabeza la que le habla. Tal como el primer título lo proponía, son un montón de «conversaciones frenéticas de la mente».

Violeta aparece en sus vidas, con una honda decepción amorosa y se enamora de Antonio. ¿Qué pasa con ella?

Violeta se obsesiona con Antonio, pues ella también vive con la compañía de un amor que carece de la capacidad de contestar sus preguntas, y vive en el desespero de un amor imaginado, y envidia la manera que Antonio ama y cuida a su esposa.  

Es su segundo libro, qué experiencia le deja la primera incursión como novelista…

La primera aventura es aquella que alimenta de felicidad de ver que sí es posible. Sin embargo, cuando recién publicó, alguien me dijo: “Si amas escribir, déjala ir”. Era necesario seguir soltarla hasta casi olvidarme de ella, para darle la oportunidad de volar hacia los rumbos que la vida le deparará. Así mismo, era necesario seguir escribiendo para no dejar que la obsesión porque me conocieran como escritora, no marcará mi fin. «Misceláneas de Amor», me brindó vivencias hermosísimas como lo fue su lanzamiento en la Feria del Libro de Medellín, y como lo es la amistad como mucho colegas poetas y artistas. Me brindó sonrisas, abrazos y mensajes de admiración de gente que jamás imaginé haber conocido, mis lectores.  

¿Quién es Jelitza, a qué horas escribe?

Soy una soñadora y luchadora que cree que la vida corre rápido y hay que hacer un millón de cosas a la vez para no morir antes de haber descubierto todos los talentos con los que nacimos. Soy madre de una niña hermosa llamada Jade, a quien lo único que pretendo enseñar es la importancia de soñar, amar a todos los seres por nuestra igualdad, y a no tenerle miedo a nada. Soy estudiante de mística, yoga, escritura, arte y de la vida. Antes escribía en los momentos de mayor melancolía, cuando el alma ya estaba que explotaba, ahora escribo cuando tengo ganas de leer un buen libro, y decido crear para mi misma la clase de literatura que disfruto. Ahora escribía llorando, ahora, escribo hasta riendo, pero lloro cuando las imágenes en mi cabeza pintan un escenario que creo que tocarán muchas almas.  

 

La autora

Jelitza Balcázar, a los doce años se trasladó a los Estados Unidos y vivió en Nueva York la mayor parte de su vida. En el transcurso de los años, escribir fue su arma contra la soledad y fue también su forma de reír y llorar, pelear y hacer las paces con los demás y consigo misma.

Escribió su primera novela sin la intención de escribirla, simplemente por entretener sus propios pensamientos, pero a medida que el trabajo fue creciendo, se enamoró de la posibilidad de hacer de ello algo más grande, hasta alcanzar la forma de la novela que se publicó más tarde con el título de “Misceláneas de Amor”. Ahora lanza su segunda novela, “Amar más allá de la locura”, un trabajo de estilo psicológico donde los personajes luchan contra sus propios miedos, apegos y distorsiones de la realidad. Las conversaciones se dan con la fluidez de quien busca desahogarse y emprender una búsqueda espiritual, mientras también da rienda suelta a una melancolía distorsionada que afecta sus relaciones y sus recuerdos. La ideología de las conversaciones son una honra a

pequeñas frases que han llegado a sus oídos en conversaciones ajenas, creando la necesidad de cobrar vida. “De resto, tengo muy mala memoria, pero me acuerdo de cada uno de los amigos que habitan en mis cuentos y me enamoro de ellos”. Escribir es el compromiso que siente con la vida misma de manifestar y compartir el arte que Dios le dio.

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