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miércoles, junio 19, 2024

Las tertulias literarias y el ambiente intelectual

Albeiro Valencia Llano

Es bueno recordar la importancia de las tertulias literarias y la creación del clima intelectual en la antigua región caldense. Casi todos los jóvenes de la élite, en pueblos y ciudades, se iniciaron en las tertulias. La más famosa era la Sociedad Literaria organizada en Manizales, en 1885. Se dice que aquí se formó el semillero de escritores del protagonismo intelectual de Manizales de principios del siglo XX, bajo la dirección del educador José María Restrepo Maya. 

La tertulia sesionó durante muchos años en la casa de don Pablo Jaramillo, el hombre más rico de la ciudad; se reunían en horas de la noche, leían poemas, ensayos y discutían sobre el material expuesto; todo giraba alrededor de literatura, historia y cultura. Funcionaba sin problemas económicos, tenían buena biblioteca y al año empezaron a editar el periódico La Primavera, en un formato de cuatro páginas, bajo la dirección de Silverio A. Arango. 

La importancia de la tertulia se puede medir por los resultados: varios de sus miembros se convirtieron en escritores, como Victoriano Vélez, Aquilino y Alfonso Villegas; otros fueron gobernadores del departamento: José Ignacio Villegas y Pompilio Gutiérrez. De aquí salieron las ideas y los dirigentes que fundaron otras instituciones, centros de estudios y revistas como los Juegos Florales, la Revista Nueva, el Centro de Estudios Históricos de Manizales, la Sociedad de Mejoras Públicas y la Cámara de Comercio de Manizales.

Mientras tanto en Pereira había surgido una generación de jóvenes intelectuales influenciados por el pensamiento de Rafael Uribe Uribe e interesados en conformar una región o departamento independiente del Valle del Cauca; también se reunían a tertuliar y planteaban temas de historia, de literatura y de política. 

Sobre esta base surgió la prensa escrita, en 1903, gracias, además, a la introducción de la imprenta por don Emiliano Botero. Los primeros periódicos fueron El Pijao, dirigido por Mariano Montoya y Carlos Echeverri Uribe y El Esfuerzo, de don Emiliano Botero, este era un semanario de cuatro páginas, donde publicaron los primeros artículos los escritores Julio Cano, Manuel Felipe Calle, Abel Marín, Ricardo Rodríguez Mira y Luis Cuartas.

Como en los pueblos la gente se moría de aburrimiento, especialmente después de las 7:00 de la noche, aparecieron tertulias en Aguadas, Salamina, Neira, Pensilvania, Manzanares, Riosucio, Pereira y Armenia. Los contertulios eran algunos educadores, el médico, el juez, el cura párroco, unos cuantos concejales y el alcalde, para que no rajaran de él; la charla giraba sobre problemas de historia local y de la región, se hablaba de los fundadores del pueblo, de próceres de la patria, se leían poemas y algún ensayo de historia o literatura. Quien había comprado un libro nuevo en Medellín o en Manizales analizaba la obra. Después de una hora de trabajo intelectual el anfitrión invitaba a unos aguardientes, o a unos vinillos y la señora de la casa ponía una bandeja con empanadas y abundante encurtido con ají. Así funcionaban las tertulias.

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