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martes, junio 25, 2024

LA OBRA DE MANUEL ZAPATA OLIVELLA; TODA UNA LECCION EJEMPLAR EN TIEMPOS DE AFROCOLOMBIANIDAD

Por Alberto Antonio Berón Ospina

Escritor. Profesor Universidad Tecnológica de Pereira

Evocar la figura de Manuel Zapata Olivella conduce a sentir que su obra literaria contribuye sustancialmente a la constitución de una memoria afrodescendiente en Colombia. Si los escritos de Quintín Lame insuflaron un pensar próximo a los diversos pueblos indígenas colombianos, fue a Zapata Olivella quien le correspondió este papel en las comunidades negras de Colombia, gracias al legado de una obra ficcional cuyo logro más emblemático es Changó el gran putas

En este sentido, a propósito de los 100 años del nacimiento del escritor cartagenero, el Ministerio de cultura, la Universidad del Valle, la Universidad de Cartagena, la Universidad Tecnológica de Pereira y la Universidad de Córdoba publicaron su obra completa en el año 2020. El aporte y participación de nuestra universidad pública regional en el homenaje a Zapata Olivella nos permite entender que los mitos, narraciones, posturas reivindicativas de la afrocolombianidad presentes en su literatura hacen camino entre las nuevas generaciones de jóvenes estudiantes afro risaraldenses. 

A partir de    esta  edición,  liderada por el profesor Darío Henao de la Universidad del Valle y que cuenta con la presencia de  otros  expertos en la obra de Zapata como son Ricardo Sánchez Ángel, Cesar Valencia Solanilla, José Luís Garcés González, Fabio Martínez, Guillermo Tedio, Orlando Deávila Pertuz, Alejandro González Puche, Carlos Satizábal, Carolina Virguëz, Luz Adriana Ossa Valencia, Germán Espinosa,  quienes encabezan los estudios preliminares a las  obras editadas, los lectores de Zapata Olivella  podrán navegar en ese viaje que de Cartagena llega hasta las orillas de la isla gore en Senegal  África, de la cual salieron los primeros barcos con su carga de seres humanos destinados a la esclavitud.

Contrastar  los aportes del lenguaje de Zapata Olivella al mundo de  las comunidades negras en Risaralda, en el contexto de la II Convención afrocolombiana en mayo de 2024, liderada por la vice-rectoría de Responsabilidad Social, la Decanatura de la Facultad de Educación, así como los grupos de afrodescendientes al interior de la universidad, significa un verdadero reto, al menos en mi caso como profesor de ciencias sociales en la Universidad Tecnológica de Pereira. Empezando por la monumental “Changó el gran putas”, al igual que cada una de sus obras teatrales, narrativas, crónicas, libros de viaje como son En Chimá nace un santo, Tierra mojada, Pasión vagabunda, He visto la noche, Hotel de vagabundos, Los pasos del indio, Caronte liberado, Chambacú corral de negros, Cuentos de muerte y libertad, Quien dio el fusil a Oswald, en fin, el corpus integral de su obra cuenta con un potencial de interpelación en estos tiempos caracterizados por pujas, tensiones y luchas  por el reconocimiento de la diversidad.

 ¿En qué radica el aporte de estas obras prácticamente completas de Zapata Olivella al pueblo afro risaraldense? Con el apoyo de las tesis de Gramsci acerca de lo popular, me atrevo a decir que nuestros jóvenes estudiantes universitarios afrocolombianos, cuentan hoy con un vocabulario, una cosmovisión, una historia impregnada por el lenguaje de Zapata Olivella, lenguaje de gran belleza, atravesado por la historia de la esclavitud, pero también capaz de alejarse de posturas exaltadas que niegan la cultura occidental de la que hizo parte en tanto médico, escritor o gestor cultural 

Una nota a pie de página por parte del profesor Darío Henao en su estudio preliminar acerca de Changó evidencia el protagonismo que en los años sesenta tuvo Zapata Olivella, quien generó vínculos de proximidad con toda una pléyade de intelectuales afrocaribeños, intelectuales que son hoy referentes para enunciar el universo intelectual del caribe. Los nombres de Langston Hughes, Aime Cesaire, Nicolás Guillen, Alejo Carpentier, Frantz Fanon, Édouard Glissant, Arnoldo Palacios, Natanael Díaz, Jorge Artel, Aquiles Bustamante, el mismo Zapata Olivella, integran una especie de internacionalismo intelectual negro, sociabilidad intelectual que le sigue otorgando a varias promociones de jóvenes afrocolombianos unos marcos sociales de memoria cultural que surcan matrices africanas, yorubas, que resultan bien distintas a las helénicas o cristianas, las cuales requieren ser conocidas y disfrutadas  más por disfrute estético que por obligación ideológica, reconociendo en la obra de este intelectual no solo su parte reivindicativa sino también su  cosmopolitismo, un humanismo que supo aprovechar lo mejor de  esos dos mundos que surtieron su pensamiento: Occidente y Oriente, Europa y África, binarismo que explota con efervescencia en el mundo americano recreado por Zapata Olivella en este fragmento del estremecedor poema que compone la primera parte de Changó el gran putas: He visto la tierra que parió Odumare. ¡América¡ La olvidada tierra donde Olofi dejó su huella piel leopardo.   

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