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viernes, julio 19, 2024

La llamada del fantasma, una narración fantástica, misteriosa y emocionante

Libro de Ana María Díaz Collazos, emocionante narración. Editorial Panamericana.

Ernesto Zarza González*

Ilustraciones de Óscar Soacha 

¿Quién no ha escuchado decir que lo más difícil dentro del ámbito de la literatura es escribir obras infantiles? Como escritor que soy, y dado que también me he internado en ese proceloso mundo de las letras para los infantes, puedo dar fe de que es así. Aunque los niños a veces demuestran cierto tipo de conducta mesmerizante ante los consejos que les leen sus progenitores, no es lo mismo hacerlo con uno de los cuentos de Andersen o una fábula de Rafael Pombo que con una novela de J.R.R. Tolkien o una narración de Borges, por más fantástico que sea el tema de la lectura. Naturalmente, se requiere que dicho tema sea acorde a sus intelectos, lo cual no significa que esté minimizando las enormes capacidades que se encuentran en sus cerebros; al contrario, creo que en ellos existen elementos que los adultos han desechado, olvidado o perdido involuntariamente, como son los del asombro, la sorpresa, la alegría, la expectación… 

Pero también certifico que es sumamente complicado llevar a cabo una obra histórica, teniendo en cuenta los problemas que conlleva el hecho de tratar de ser fiel con el espíritu de la época que se está retratando mientras se desea plasmar en el papel algunas situaciones de esos tiempos anteriores, lo que exige una exhaustiva investigación previa y el sumergirse, no sólo en los personajes, sino en el siglo que se está proyectando. Por ello, la mayoría de los textos y novelas que se han escrito en este formato tienen como público objetivo a los adultos, quizás para personas mayores de los veinte años; no resulta sencillo llamar la atención de los niños, y mucho menos los de hoy, que pueden pasar los momentos de ocio en los que no están jugando, con variados dispositivos electrónicos, y mucho menos invitarlos a leer textos de literatura histórica, generalmente escritos para los mayores.

Igualmente, dentro del cúmulo de tipos difíciles dentro de la literatura me atrevo a incluir el del misterio; no es cualquier persona la que está en capacidad de empezar una obra literaria e introducirle el elemento del suspenso, la intriga y las acciones subterfugias que terminan desempolvándose al final de la trama; dicho ejercicio exige variados elementos de concentración, deducción y análisis que hacen de estos textos arcanos un verdadero reto para quienes se dedican a las letras, principalmente por el hecho de tener que darle un final inesperado a la narración.

Escribir novela o cuento

Por lo general admiramos a quienes tienen la capacidad de escribir un cuento o una novela e introducen alguna de las características anteriormente comentadas; y con mucha razón reciben tales muestras de encomio, puesto que demuestran unas facultades que se encuentran alejadas del común de la gente. Mas si se dice que existen personas con la capacidad de mezclar dos de estas particularidades retóricas, el pasmo es mayúsculo, dado el grado de dificultad que hay en hacerlo. Por ejemplo, darle un final inesperado, en el que previamente hubo un arduo clima de suspenso, a una narración de tipo histórico puede resultar algo tan problemático de plantear, que no queda más que aplaudir el resultado. 

Sin embargo, existen obras que llegan a mezclar los tres tipos de dificultad de los que he estado hablando, puesto que a los ya mencionados en el párrafo anterior le suman el mayor de los obstáculos, el cual es hacerlo en una obra dirigida al público infantil.

Y eso es justamente lo que ha logrado hacer Ana María Díaz Collazos en su novela corta La llamada del fantasma: una emocionante narración en la que realiza una especie de conjunción interdimensional en la que el tiempo y el espacio se mezclan para unir el presente de la niña protagonista del relato con los sucesos de la época de la independencia en la antigua Santa Fe de Bogotá. 

La obra, a la que encasillo dentro del género de la literatura fantástica -la cual tampoco resulta muy sencilla de hacer-, relata las aventuras de Emma (con doble “m”, como ella siempre tiene que explicarle a quien le pregunta por su nombre), una pequeña algo tímida e introvertida que, debido a unos sucesos que solamente podrían ser explicados empleando los conceptos de la física cuántica, termina sacando adelante un dilema histórico, y liberando a unos seres que pertenecen a otras esferas de la existencia, con la ayuda de algunas amistades que inesperadamente terminó haciendo en el camino.

Realidad o magia

Ana María Díaz Collazos hábilmente va sumergiéndonos en un mundo en el que la realidad y la magia se mezclan para formar un relato armonioso e íntegro, con caracteres bien definidos por una personalidad y una sicología impecablemente determinadas; y es que parece sencillo lograr marcar a cada niño, niña y adultos de la manera en la que la autora lo hizo, como si formar personajes creíbles fuera para ella como chasquear los dedos. 

La trama empieza con la cotidianeidad de la vida de la protagonista, y en ese sentido cualquiera creería que se trataría de un libro dramático, en el que se narraría la vida y los pensamientos de la menor.  Sin embargo, la fantasía prontamente llama a la puerta, puesto que un acontecimiento tan nimio y habitual en la moderna Bogotá como lo es el famoso “trancón” (léase embotellamiento vehicular) motivó a la niña a tener que bajarse del auto de su padre e ir caminando al colegio las últimas cuadras, al final de las cuales, justo cuando estaba ad portas de entrar al claustro, un encuentro inesperado le cambiaría por completo la monotonía de su existencia y, así, también le daría un giro a la que creíamos podría ser la temática del relato, tornándolo fantástico, misterioso y emocionante.

Y es que en la obra se conjugan los andares de unas almas en pena, las vidas de las personas que habitan esta realidad que vivimos, los problemas habituales que se presentan en un colegio o en una familia, los viajes en el tiempo y en el espacio, los choques interdimensionales y los enigmas de seres a los que el lector tiene que saber reconocer por medio del inteligente juego de palabras con el que la autora lo va guiando, para formar un texto llamativo y sugestivo, en el que además se aprenden algunos conceptos de la historia patria.

Lectura amena

La verdad es que no me atrevo a añadir más cosas a lo dicho, puesto que posiblemente terminaría adelantando mucho sobre la novela, lo cual no sería provechoso hacer; en vez de ello, invito a toda aquella persona que ha tenido el tiempo de leer esta breve reseña, sin importar su edad, a que busque el libro, bellamente editado en septiembre de 2022 por Panamericana Editorial en tapa dura, en el que también brillan por su originalidad y ocurrencia las ilustraciones de Óscar Soacha, y disfruten de una lectura amena, ágil, divertida y misteriosa en ocasiones. 

La llamada del fantasma constituye un claro ejemplo de que la genialidad de una autora le es compartida a los lectores, de manera que pareciera hacernos partícipes del ejercicio de la escritura. Los invito a seguir las aventuras de Emma y a colaborar en el proceso de creación junto a Ana María Díaz Collazos.

 *Autor de una novela llamada Moxa: El hijo del sol

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