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martes, julio 16, 2024

La escultura como camino y vida… Entrevista a Juan Carlos García Ramírez (Escultor)

Germán Ossa

-Juan Carlos, hace una par de décadas, tal vez más, vi una serie de tus obras; ERASE UNA VEZ EL HOMBRE…Tecnología y arte conceptual, ¿Qué ha quedado, qué ha pasado con aquella obra futurista (para aquel entonces), hoy ya una confirmación, con todos sus efectos?…

-Mira Germán, Yo comencé muy joven haciendo arte de inspiración tecnológica, casi ciberpunk. Había hecho estudios de ingeniería eléctrica y esto me permitió crear una serie de esculturas ciborg, con mecanismos que incluían movimientos, luces, electricidad; esa serie fue casi que el inicio de mis investigaciones entre la tecnología y su comunicación, sus puentes, los hipervínculos con el arte. Era también una arqueología ya que se hacía con restos de computadores, máquinas eléctricas dañadas, motores de autos del desguace…Sigue siendo una de mis preocupaciones y mis creaciones. Pero comprenderás, son obras que requieren tiempo de maduración y son muchos años para poder hacer una muestra. Son obras de trabajo lento. Espero en el futuro inmediato poder hacer una exposición con parte de aquella obra y piezas nuevas, dentro de esa línea. Más ahora, que todas esas pesadillas distópicas a las que me refería, se han convertido en una realidad, como bien lo afirmas.

-Luego de tu estadía una temporada en Estados Unidos, tu obra ha pasado por una serie de etapas desde aquella visión futurista a una obra más dentro de las estéticas tradicionales, el arte público y también, las obras de grandes formatos para parques temáticos

-Sí me fui una temporada a la Florida, allí, como escultor no podía vivir de una obra conceptual; entonces estuve mucho tiempo dedicado a una obra decorativa, para centros comerciales, parques temáticos y decoraciones residenciales, esto me permitió entrar en un gran taller especializado de artistas, en donde se producía este tipo de escultura. Por la naturaleza del trabajo, estuve conociendo todos los rudimentos de la escultura en fibra de vidrio, látex, moldes, vaciados a la cera perdida, yesos, y bronces. Fue una escuela intensiva de aprendizaje. Conociendo las tecnologías de reproducción más avanzadas del momento y los materiales más costosos que se podían conseguir en el mercado. Esto me permitió, años después, comprometerme con esculturas de gran formato. Naturalmente que este tipo de producción es más rápida, está enfocada a lo puramente económico y se pierde un poco de lo que podría ser, una búsqueda de algo más artístico pero como practica de taller funciona.

-Luego estuviste una temporada en España y Suecia… ¿Qué experiencias culturales, en tu campo recibiste?
-Sí, he estado un par de veces, mi hijo mayor vive en España y tengo familiares en Suecia. Y esas visitas, naturalmente me han servido para conocer las vertientes clásicas y tradicionales de la escultura, al mismo tiempo que otras más modernas. Como sabes bien, hay todo un patrimonio histórico, no solo español sino de todo el mundo en museos y galerías. Desde los estupendos bronces de Gargallo, hasta la obra más moderna y de escultura performática de Marcel-lí Antúnez, por ejemplo, que está más en la onda de lo androide, de lo tecnológico con elementos de dramaturgia crítica; los conjuntos escultóricos del fallecido Juan Muñoz, con sus series de ciudadanos grises… Es el peso de una cultura, en donde ves mucho de su pasado, que está relacionado con nuestra historia y claro, el arte está presente de manera muy visible, en lo público y en las colecciones, muestras y exposiciones que son muy dinámicas, y que se pueden ver de manera permanente. Todo eso, le da conocimiento a la mirada. La impregna de ideas y de posibilidades futuras. Para cualquier artista, es un viaje que alimenta la experiencia estética.

-A propósito de esa mirada y experiencia histórica… ¿Qué opinas de los derribos de esculturas de conquistadores, aquí en Colombia y otros monumentos, en otras partes del mundo…?
Bueno, solo te puedo decir mi opinión como escultor, como artista; es algo polémico, y las razones no faltan, para que en medio de la ira reivindicativa se destruya; pero, llamaría a la sensatez; si partimos de ese accionar; Habría que derribar ciudades enteras; iglesias y monumentos en todos los países del mundo desde el antiguo Egipto hasta Roma. Desde Bogotá hasta Pereira; ya que esa arquitectura y esa escultórica pública, en una buena parte del mundo fue hecha en tiempo de tiranos y dictadores. Bolívar fue considerado por muchos un tirano, comparable a Napoleón; así que, por ese camino no llegaríamos a ninguna parte. Prefiero la iconoclastía de las ideas que trasforma la mentalidad de la gente y de la sociedad; a la que derrumba los monumentos de la humanidad, que al fin y al cabo, fueron hechos por esclavos, obreros y artistas.

-Tu obra para parques temáticos, acompañado de tu hermano Armando García es ya todo un referente en el Eje Cafetero…Hay varios trabajos. La última serie, fue diseñada y desarrollada para un parque temático; LOS MITOS Y LEYENDAS DEL EJE CAFETERO que se encuentra en el parque Consotá de Comfamiliar Risaralda. Hace también parte de un homenaje a nuestra tierra, el folclor, y nuestras raíces. Una obra que fue todo un reto, ya que se terminó en medio de esta pandemia y que significó meses de ardua tarea. No se puede perder de vista que la escultura conlleva un componente de trabajo físico bastante pesado; pero al final se logró el objetivo de plasmar esas leyendas de los viejos; ponerlas en un entorno natural muy bello y darlo a conocer a las futuras generaciones. Rescatar esa tradición, de las historias de los abuelos alrededor de las velas o las fogatas en los campos colombianos, en especial de nuestra región cafetera.

-Juan Carlos, tu casa-taller se llama “LA FOGATA DEL ARTISTA”…cuéntanos un poco acerca de ello.
Bueno sí, La fogata del artista es una pequeña finca taller ubicada en la vereda Combia; allí he desarrollado una buena parte de mi trabajo escultórico de los últimos 20 años. Tanto en lo más conceptual y ciberpunk, hasta las series de parque y monumento público, como algunas obras que se hicieron para las alcaldías de algunos municipios. Por allí han pasado decenas de artistas, poetas, diseñadores, pintores y bohemios de toda condición. Además cuando el tiempo me lo permite, atiendo un bar que está decorado y con obras mías. Es una exposición que siempre está rotando. Es de cierta forma mi galería de arte; pero también un sitio para atender a mis amigos y a todo el que quiera ir a tomarse un par de wiskis o una cerveza. De cierta manera el taller, en donde hay una chimenea, se convierte en parte de mi identidad y en medio de cierta soledad, creo y diseño buena parte de mis obras. Quien quiera visitar mi espacio, lo puede hacer sin ningún problema. Con mucho gusto los atenderé.

-De los escultores colombianos, a quiénes admiras más
–En Colombia hay grandes de la escultura, unos vivos y otros ya hacen parte de nuestra historia cultural: Arenas Betancourt, Botero; Vurkovistky de bronces aéreos, y Hugo Zapata más telúrico, de piedra y río. Todos estos dentro de un campo, que está más cercano a la tradición; en la vertiente más tecnológica Elías Heim me parece un artista importante, aunque no sigo los circuitos, ni estoy muy enterado de sus últimas producciones; Nadín Ospina, también me parece un escultor con una tendencia provocadora e irónica. Hay otros, pero no tengo muy presentes sus nombres ahora…

–Podría decirse que, una buena parte de tu obra, es de cierta manera desconocida…¿O me equivoco?
–Bueno, se conoce la línea comercial, lo público y lo destinado a ambientes temáticos y de parques, por decirlo de alguna manera. Pero lo personal, no tanto. A nivel de ciertos coleccionistas privados, si hay series de mis obras más conceptuales. Esas, la he comercializado por intermedio de mi hermano Armando, quien tiene una galería (CASA GARCIA GALLERY) y quien está más familiarizado con el merchandise de arte. Es natural que la obra comercial sea más conocida. La obra más personal, crítica o conceptual, es una obra que va más lento y no soy de prisas. Prefiero madurar las ideas y los conceptos.

–Mostrar escultura en el Eje Cafetero ahora… Apoyos gubernamentales… ¿cómo ves el panorama?
–Desafortunadamente no hemos tenido en el Eje Cafetero circuitos muy dinámicos, y son pocas las salas en donde un artista pueda exponer con algunas mínimas garantías. Los apoyos gubernamentales, son escasos. Menos ahora, en estos tiempos de pandemia. Hemos entrado en una virtualidad forzada. Para algunos artistas, esta virtualidad no remplaza la exposición personal. Pero, también aparecen oportunidades, por ejemplo: el poder enviar un diseño de una escultura a otro país, mediante un paquete de datos que un software especializado lo pueda decodificar y plasmar, mediante una impresora 3D. Son algunas prácticas que, de seguro, marcarán una tendencia. El reto de los escultores y de todos los artistas, no importa cuál sea su campo, es generar obras y al mismo tiempo canales de distribución simbólica, que nos puedan poner en contacto con el mundo y con esta sociedad, ahora precarizada, atemorizada y en crisis. Crear…contruir y resistir…es mi consigna.

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