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lunes, febrero 6, 2023

La Aventura de los Libros, Notas de lectura sobre la edición en Colombia

Mauricio Ramírez Gómez

Hasta hace poco, era casi nulo el interés de los investigadores colombianos por la historia de la edición en Colombia. Ha sido gracias a la labor emprendida, entre otros, por la Maestría en Estudios Editoriales del Instituto Caro y Cuervo, que hemos comenzado a conocer mejor la historia alrededor de los procesos editoriales en el país.

Entre los estudios publicados, destacamos “Un momento en la historia de la edición y de la lectura en Colombia (1925-1954). Germán Arciniegas y Arturo Zapata: dos editores y sus proyectos”, publicado en 2017 por la Universidad del Rosario. Su autora, Paula Andrea Marín Colorado, ha venido llamando la atención sobre los procesos editoriales en las regiones como una manera de comprender las dinámicas que hacen que todavía la ‘industria editorial’ se concentre en Bogotá. Sus aportes apuntan también a generar una reflexión sobre los procesos de legitimación de los autores y la formación de los lectores.

 

 

 

 

 

 

 

Del libro en mención, nos interesa sobre todo el aparte dedicado a la Editorial Zapata, de Manizales, la única empresa editorial con éxito de esta región y de la que hemos comenzado a conocer detalles sobre su funcionamiento gracias al trabajo de Paula Andrea y al de Pedro Felipe Hoyos Korbel. Arturo Zapata forjó el prestigio de la capital caldense como ‘ciudad culta’, gracias a su amplia red de circulación, que incluía agentes comerciales en las estaciones del ferrocarril, en todo el territorio nacional. Su lema era, en tiempos de nacionalismos exacerbados: “Consumir lo que producimos y producir lo que consumimos es, sin lugar a duda, la primera necesidad, el más urgente reclamo de la Colombia actual”.

Como una invitación a los lectores y a los investigadores, para acercarse a este tema que arroja muchas luces sobre el proceso literario regional, compartimos unas breves notas de su lectura:

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“Hay en Zapata dos características que lo convierten en un ejemplo de editor colombiano de ese momento de emergencia del campo editorial: el reconocimiento de los derechos de autor y el esmero en construir un circuito de distribución eficiente para sus libros y, por ende, de difusión exitosa para las obras de sus autores. Ya fuera porque los autores pagaran, cofinanciaran sus ediciones -apoyándose en el trabajo de distribución y venta realizado por Zapata- o porque Zapata asumiera el control económico absoluto de la publicación, todo parece indicar que Zapata fue muy enfático en la necesidad de salvaguardar los derechos de propiedad intelectual de los autores de sus libros”.

 

 

 

 

 

 

 

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“Zapata entendió que no valía invertir en la calidad material de los impresos si no se aseguraba su circulación y la conformación de un público lector que se habituara a su consumo-lectura. La efectividad de esta tarea estuvo cimentada en cuatro aspectos de la editorial Zapata: 1) El precio de los libros, 2) la presentación de los libros 3) La publicidad de los libros 4) los agentes y las agencias vendedoras de los libros”.

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“…hacer del libro un objeto cotidiano entre las ‘masas populares’”.

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“Los intelectuales de la República Liberal, por un lado, y la iglesia católica, por otro, se mostraron siempre preocupados por las preferencias lectoras de este nuevo público, que se adecuaban más a las necesidades de autoinstruirse y de entretenerse que de responder a las exigencias del ‘buen gusto’ de los círculos letrados; igualmente, pese a las prohibiciones de la Iglesia Católica y de ciertos círculos conservadores sobre algunos temas, títulos y autores, no fue posible mantener un control estricto sobre las lecturas de esos nuevos y antiguos lectores”

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“La historia de la edición no puede desligarse de la historia de la lectura”.

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“La empatía tradicional del público lector colombiano con la autoinstrucción y la educación, el predominio del humanismo clásico de corte hispánico en el país y la familiaridad con las publicaciones periódicas influyeron en la caracterización de las preferencias lectoras de los colombianos de la primera mitad del siglo XX”.

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“En Zapata, además, es visible la existencia de circuitos regionales de impresos que él supo aprovechar y que revelan la necesidad de seguir indagando en ellos para construir una versión más completa de la historia de la edición, de la circulación de impresos y de la lectura en Colombia”.

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