13.9 C
Pereira
jueves, febrero 2, 2023

La aventura de los libros, Apuntes sobre “La revolución invisible”

Mauricio Ramírez Gómez

En una entrevista televisiva, el poeta mexicano Octavio Paz señaló como una característica del poeta moderno su capacidad crítica y autocrítica, tanto en la poesía como en la prosa. En Colombia, uno de los ejemplos de ello fue Jorge Gaitán Durán (Pamplona, 1924 – Point-a-Pitre, 1962), autor, entre otros, de libros de poesía como “Amantes” (1959) y “Si mañana despierto” (1961), así como de los ensayos “La revolución invisible” (1959) y “Sade. El Libertino y la Revolución” (1961).

En 1958, Gaitán Durán fue invitado a colaborar como columnista en el periódico La Calle, del Movimiento Revolucionario Liberal que lideraba Alfonso López Michelsen, que por entonces hacía oposición al Frente Nacional. Esos “apuntes sobre la crisis y el desarrollo de Colombia” se convirtieron un año después en el libro “La revolución invisible”, en el que además de hacer un juicioso análisis de la realidad nacional de ese momento, concluía en la necesidad de emprender una gran Alianza de Conciencias dispuestas a “obrar dentro o desde sus respectivos partidos o sus respectivas actividades –cátedra, libro, periódico, periódico, sindicato, guerrillas, parlamento, laboratorio, oficina de planeación, etc.- con un criterio por encima de los partidos, con una lucidez y un desinterés y una disciplina en el trabajo superiores a las mezquinas consideraciones de partido”. A juicio de Gaitán Durán, esa Alianza debía tener un fin preciso: impulsar el capitalismo moderno en Colombia, para derrotar las estructuras feudales, que aún hoy persisten. Y para lograr ese cometido era necesario hacerlo sobre dos bases: la industrialización y la reforma agraria.

Este libro, que sin duda ha envejecido por las cifras, algunos conceptos y el contexto histórico, ofrece sin embargo reflexiones que siguen siendo actuales. Compartimos con ustedes algunas, con el propósito de invitar a los lectores a acercarse a la obra de este autor colombiano a quien no le correspondió presenciar el surgimiento de las guerrillas ni el narcotráfico ni la caída del ‘Bloque soviético’ ni el ‘terrorismo’. Aun así su pensamiento sigue vigente, al menos entre los colombianos.

*********

“Los dirigentes colombianos aún hoy en día piensan que una política es el resultado de combinaciones entre algunos personajes y grupos y no el resultado –o el rechazo- de estructuras económicas, sociales e ideológicas”.

*********

“una revolución invisible está en trance de transformar radicalmente a Colombia y creará en un futuro, que yo creo próximo, formas políticas acordes con su propia dinámica, fueren cuales fueren los compromisos o los sentimientos o las concepciones constitucionales del primer magistrado”.

*********

“Si verdaderamente estamos en un proceso de recuperación democrática, los colombianos necesitamos acostumbrarnos a la idea de que nuestros dirigentes, aún los más meritorios y respetables, pueden y deben ser discutidos, criticados, interpelados”.

*********

“En los próximos años estaremos obligados a convivir, a comprender y cambiar juntos el país. No es empeño fácil en esta patria nuestra donde la mentira, el conformismo, el desprecio por el pensamiento han sido elevados al rango de instituciones nacionales”.

*********

“Hay que ir más allá , más hondo, y preguntarse qué terreno de predisposición lleva al hombre colombiano a recurrir colectivamente al asesinato, al robo, a lo ilícito y lo monstruoso, en su búsqueda de poder y de riqueza; hay que preguntarse por qué la violencia se instala con tanta facilidad y por tan largo periodo en el carácter social del colombiano, por qué un campesino mata sin tener que forzarse a hacerlo, por qué un miembro de la gran burguesía o de la clase media le parece natural enriquecerse por medio del contrabando, del soborno o de la coacción sangrienta. Rozamos así una dimensión abismal: las causas sociológicas y psicológicas de nuestra tragedia”.

*********

“la nostalgia no es nunca un instrumento de gobierno”.

*********

“Se trata hoy en día de crear instituciones acordes con la realidad nacional que, a costa de tanta sangre y derroche hemos ido descubriendo a través de indicios, de fragmentos de vida, de reflexiones, en estos últimos años. Es que los dirigentes del país no comprenden bien qué son las Instituciones. No comprenden que son apenas la forma jurídica de determinada formación socioeconómica y las consideran encarnaciones sempiternas de la Idea o la Razón o la Moral o de la Autoridad Divina. Porque las Instituciones permanecen estáticas mientras las estructuras sociales y económicas se desenvuelven y transforman, llega el instante en que su retraso histórico, no obstante las reformas, concluye en desacuerdo: no son ya una garantía, sino un lastre para el progreso; su mantenimiento implica una situación crítica, que en ciertas condiciones desemboca en una solución revolucionaria”.

*********

“Establecer un sistema de privilegios para treinta o cuarenta grandes empresas no es impulsar la industrialización, sino comprometerla gravemente, aceptar una suerte de maltusianismo económico que a todos perjudicará. Para serlo verdaderamente la industria tendrá que desempeñar hasta las últimas consecuencias una función nacional: el aumento de la producción, la producción de bienes de producción”.

*********

“Para obligar a la burguesía a comprometerse a fondo en la industrialización e impedirle que ahogue en un mar de privilegios el proyecto de los colombianos, el proletariado tiene armas poderosas: huelgas, movimientos de masas, etc. Pero deberá usarlas sin demagogia, con conciencia y con prudencia. Su presión tiene que encaminarse hacia la reducción de las utilidades y hacia la aceleración de la acumulación de capital. Tiene que distinguir constructivamente en cada conflicto social el interés particular y el interés nacional”.

Para estar informado

- Advertisement -
- Advertisement -

Te puede interesar

- Advertisement -