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domingo, febrero 5, 2023

La aventura de los libros, A propósito de un libro de Stefan Zweig

Mauricio Ramírez Gómez

Afortunadamente para sus lectores, que hasta hace poco constituían secta, las obras del escritor Stefan Zweig (Viena, 1881-Petrópolis, Brasil-, 1942) han comenzado a reeditarse desde hace algunos años, con el mismo entusiasmo con que lo hicieron durante la primera mitad del siglo XX. Los libros de Zweig expresan una confianza contagiosa en la especie humana y en su capacidad para sobreponerse a los intentos por coartar las libertades individuales. Muy útil resultaría en estos tiempos de guerra, releer su autobiografía “El mundo de ayer”, para comprender lo que desencadena una guerra y cómo los derechos y las conciencias de las personas son los primeros sacrificados.

En “Una conciencia contra la tiranía” (1936), Stefan Zweig relata las vicisitudes del ascenso al poder de Juan Calvino en el territorio que es hoy Bélgica, motivado por el hecho de este haber escrito su famoso libro de la ‘Institución de la religión cristiana’, con el que culmina la reforma protestante iniciada por Martín Lutero. Calvino es en principio rechazado por sus doctrinas, pero después aceptado y amparado en esa aceptación instauró un régimen de terror que segó la vida de todo aquel que osara enfrentarlo.

Una de las víctimas más notables de Calvino fue el médico y teólogo Miguel Servet, quien defendía una doctrina que desafiaba el concepto cristiano de la trinidad, la cual expuso en el libro “Christiani Restituto”, publicado con sus propios recursos, con el seudónimo de Michel de Villeuneve. Una vez descubierto Servet, Calvino promueve contra él un juicio y su posterior condena a la hoguera.

Indignado por el juicio y la muerte de Servet, aparece en escena el humanista y teólogo francés, Sebastián Castellio, quien escribe contra Calvino el libro “Contra Libelum Calvini”, pero este consigue impedir que se publique, gracias a sus influencias. El libro solo pudo ser conocido después de la muerte de los protagonistas.

“Una conciencia contra la tiranía” fue escrito y publicado por Zweig en pleno ascenso del nazismo al poder en Alemania, con la clara intención de advertir a sus coterráneos y al mundo de los peligros del totalitarismo. A lo largo del libro, el autor repite sin cesar una de las ideas que toma del libro de Castellio: “MATAR A UN HOMBRE NO SIGNIFICA DEFENDER UNA DOCTRINA, SINO MATAR A UN HOMBRE”.

Para motivar su lectura, compartimos algunos fragmentos del libro:

“Como siempre en las épocas de fanatismo mundial, el humanitario se encuentra completamente solo y falto de todo poder entre los dogmáticos en pugna”.

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“desde el instante mismo en que un hombre de espíritu ya no confía en el poder inmanente de su verdad y se vale de la fuerza bruta, desde ese momento declara la guerra a la libertad humana”.

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“Por lo general transcurre largo tiempo antes que un pueblo se dé cuenta de que las ventajas temporales de una dictadura, su férrea disciplina y su mayor empuje colectivo, se pagan siempre a costa de derechos individuales del hombre aislado y que toda nueva ley se da a costa de una antigua libertad”.

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“siempre que un estado mantiene a sus ciudadanos bajo el terror, florece la asquerosa planta de la acusación anónima y voluntaria”.

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“Un terror gubernativo sistemáticamente ideado y ejercido con despotismo, paraliza la voluntad individual, disuelve y socava toda comunidad”.

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“ninguna doctrina será más correcta ni ninguna verdad más veraz por el hecho de vociferar y gritar, ninguna puede ser elevada artificialmente por sobre el espacio individual de su esencia, por medio de una propaganda coercitiva”.

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“Las acciones más puras del espíritu no se crean por la fuerza del fanatismo, sino que se conquistan calladamente, con calma y dominio sobre sí mismo. Los hombres partidaristas, en cambio, nunca consideran la justicia: solo se trata de vencer. No quieren dar la razón a nadie, pero, sí, tenerla ellos siempre”.

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“la historia es flujo y reflujo, es un eterno subir y bajar; jamás se conquista un derecho para todas las épocas y ninguna libertad está asegurada contra el poder, que cambia siempre de forma. De nuevo cada progreso le es disputado a la humanidad y aun lo más verosímil es puesto de nuevo en duda”.

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