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lunes, febrero 6, 2023

José García Jaramillo: Maestro pereirano de la fotografía documental

Giovanni Rengifo López

Fotografías: Archivo Javier García

Un maestro de la fotografía documental transita por las calles oscuras de las invasiones que proliferan en las márgenes de la ciudad de Pereira de mediados del siglo XX. A su paso va dejando un registro para la memoria de la ciudad limítrofe y oculta que aún persiste pero que todavía nos cuesta reconocer.

Testigo de una época

Apenas asomaba la década de los sesenta y las corrientes culturales externas comenzaban a repercutir sobre las condiciones de vida de la población. En los alrededores de la ciudad, los caseríos y las invasiones irregulares, proliferaban sobre las laderas de los ríos y en los terrenos escarpados de poco interés para los urbanizadores de la época.

Como otras ciudades de Colombia, Pereira dejaba de ser un poblado pequeño, recogido entre las planicies y las altas montañas de la cordillera central. Las confrontaciones políticas del momento generaban movilizaciones masivas de campesinos que llegaban desde territorios apartados, en busca de  oportunidades y mejores condiciones de vida para ellos y para sus familias.

Los nuevos asentamientos se iban haciendo visibles a lo lejos y venían a cambiar la fisonomía de la creciente ciudad.

Cada uno de fenómenos emergentes venían a modificar las prácticas y las tradiciones de una población familiarizada con la cotidianidad de sus que haceres y ajustada en su desarrollo urbanístico al trazado cuadricular que muchos años antes ya habían dibujado sus fundadores, diseño que no contemplaba a futuro el crecimiento poblacional desmedido que a la larga continuaría acentuándose y con mayores repercusiones.

Las fotografías de la época y anteriores a la obra del maestro García, mostraban escenas de la vida cotidiana de la ciudad. Calles emblemáticas, iglesias, festivales, eventos públicos, personajes destacados y una secuencia de postales en blanco y negro que posaban para la historia como cuadros de costumbres.

Aun así y pesar de la importancia de estos registros, pocos fotógrafos de la época se atrevieron a retratar  los nuevos movimientos humanos que para ese entonces comenzaban a gestarse en los límites de la ciudad  o por lo menos no con la agudeza y sensibilidad contenida en la obra del joven documentalista  pereirano.

 

 

Legado familiar

Miembro de una familia de fotógrafos, José García nació en Pereira en el año 1939. Junto a su padre Donato García, adquirió el dominio de la técnica fotográfica que para la época consistía en un ritual de procedimientos meticulosos de los cuales supo apropiarse con maestría y que se evidencian en el control de los contrastes luminosos y en la proporción de sus composiciones.

A diferencia de su mentor, que utilizaba cámaras de gran formato o formato medio, José García se movía por las calles pantanosas de caseríos como el barrio San Judas o El Balso, equipado con pequeñas cámaras de 35 milímetros. La versatilidad que ofrecía este formato le permitía internarse en sus temas sin transgredir la intimidad de los personajes y su entorno.

Narrativa documental

Mirar la obra de José García, aunque enraizada en lo local y lo propio, es evocar de alguna manera el lenguaje descarnado de los cineastas neorrealistas italianos que en su tiempo se dedicaron a documentar la crisis humanitaria del continente europeo en el periodo de la postguerra.

Sus retratos, aunque escasos a razón de su temprana muerte en el año de 1975, reflejan una capacidad particular de entender a sus personajes y configurarse con ellos. Rostros y sujetos que más que posar para un lente continúan siendo ellos mismos, coexistiendo en su desarraigo. Con una mirada   profunda y sensible que se pone a la altura de sus modelos logrando reflejar al ser humano en condiciones más claras y auténticas.

A más de cuarenta y cinco años de su fallecimiento, su trabajo permanece por fortuna protegido en los archivos de la familia García. Sin embargo y pesar de la relevancia de su obra, aún existe un desconocimiento en la sociedad pereirana y en particular, en los ambientes educativos, sobre la obra de este  importante maestro de la fotografía documental.

En una época donde el uso de la fotografía se ha masificado y se nutre con nuevas tecnologías hace falta volver a mirar a los grandes autores de la fotografía y entender sus lecturas del mundo. Este ejercicio quizás nos permita dilucidar entre líneas lo que somos y en lo que nos hemos convertido.

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