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lunes, enero 30, 2023

Grandes cultivadores de café en el antiguo Caldas

En la medida en que contó con el crédito externo amplió la movilización de gran parte de la producción cafetera de los departamentos de Caldas, Valle, Tolima, Cundinamarca y Santander.

 

Albeiro Valencia Llano*

Desde principios del siglo pasado se fueron formando en la región los llamados señores del café que formaron haciendas cafeteras. Uno de los más fuertes y visionarios fue don Carlos Eduardo Pinzón Posada, hijo de Antonio Pinzón, quien se propuso levantar un emporio cafetero a partir de la hacienda El Águila.

Don Carlos nació en Medellín en octubre de 1874 y murió en Nueva York en diciembre de 1925. Desde los 19 años inició su actividad económica empezando por modernizar la hacienda El Águila; luego compró haciendas como El Arenillo, en Manizales, que era una plantación de 120.000 cafetos.

Se preocupó además por la abertura y montaje de fincas en los valles del Cauca y del Risaralda. Las más importantes fueron: La María, La Divina, La Cecilia, El Danubio, El Potosí, Manzanares, Tesorito, San Luis, El Arenillo. El Águila, La Unión y La Adelina; en el Tolima tuvo Quebradanegra y Montecristo y en el Quindío La Carolina y Normandía.

Fue rematador de la renta de licores y accionista o propietario de las minas Volcanes, La Coqueta, La Cascada y La Morena.

 

 

 

 

 

Trilladoras

En la medida en que se expandía su afán cafetero organizó una serie de actividades colaterales, como el montaje de trilladoras en el departamento, así: en Armenia, La Sucre, La Unión y La María; en Belén, una trilladora de la firma Pinzón y Salazares; en Calarcá La Adelina; en Filandia, La Elisa; en Manizales, El Porvenir; en Neira, Santa Isabel; en Quimbaya, El Roble; en Apía, La Arabia; en Marsella, Los Ángeles, y en Belalcázar, Samaria.

En total organizó unas 20 trilladoras en el departamento. También se dedicó a la comercialización nacional e internacional del café; para ello organizó 26 agencias de compra del grano en el departamento de Caldas, así como en el norte del Valle y Tolima. 

Para movilizar el café hacia la exportación montó una flota de ocho barcos que se movilizaban entre La Virginia y Puerto Isaacs en Cali, de donde se enviaba por ferrocarril hacia Buenaventura; también exportaba por el cable aéreo vía río Magdalena a los puertos del Atlántico.

Fue el primero en introducir guardiolas para beneficiar el café y estableció numerosas plantas eléctricas para la industria de la trilla. Se preocupó además por la industria de empaques y por el comercio de importación contribuyendo, en mucho, a la prosperidad comercial del Manizales de principios de siglo.

Cinco departamentos

En la medida en que contó con el crédito externo amplió la movilización de gran parte de la producción cafetera de los departamentos de Caldas, Valle, Tolima, Cundinamarca y Santander, lo que significaba una inversión de varios millones de pesos.

Dio a conocer el café colombiano en Europa y Estados Unidos y estableció conexiones directas entre el productor y el tostador, contribuyendo al establecimiento, en el país, de varias firmas compradoras extranjeras. Se debe también a su entusiasmo, la organización de sistemas de fondos para comprar café destinado a la exportación.

El crédito casi inagotable de don Carlos, el control que ejercía sobre el mercado, la gran cantidad de grano que compraba y el manejo que tenía sobre la trilla le valieron el nombre de “El Rey del Café de Colombia”.

Don Carlos impulsó el capital bancario en Manizales, contribuyendo desde principios de siglo a la fundación de los bancos de Los Andes y de Caldas, actividad en la cual se desempeñó bastante bien.

Por todos sus movimientos económicos logró edificar un imperio donde participaban miles de trabajadores, y ayudó a desbrozar el camino para el desarrollo económico y social de lo que sería el departamento de Caldas.

La actividad de estos empresarios convirtió a Manizales durante muchos años en el centro de los negocios del café; mientras tanto llegaban a sus bancos enormes cantidades de dinero lo que se reflejaba en el movimiento del departamento, contribuyendo de este modo a consolidar la región.

Academia Caldense de Historia

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