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viernes, julio 19, 2024

Emily Bones, la eterna guerrera de los amortales

Con la traducción de David Álvarado Archila, la ilustración de Felicita Horstschäfer y la edición de Luisa Noguera para Panamericana Editorial, una novela de lujo que compone una visión peculiar sobre el mundo de los muertos.            

Jefferson Echeverría Rodríguez

Imagínense los lectores por un momento despertar en la noche, tras un sueño largo y tendido, donde una penumbra enceguecedora impida distinguir hasta las formas de su propio lecho. En medio de un silencio abrumador, traten de ubicar sus cuerpos en un cuarto tan reducido que, al extender sus manos y piernas, perciban el contacto rústico de la madera que sólo les permite hacer movimientos precisos y restringidos. ¿Ya lo sintieron? ¡Muy bien! Ahora, sin acudir todavía a la desesperación, traten de levantarse de aquel lugar y reciban el golpe seco en sus cabezas que los tiende de inmediato sobre una almohada seca. 

Como sé que todavía el pánico no se ha apoderado de su incredulidad, hay otras novedades que faltan para agudizar el horror de esta situación extraña. Seguramente, tras una sincera meditación, ustedes tratarán de argüir las razones a una parálisis del sueño, donde el cuerpo ha regresado a la realidad, pero la mente permanece en un indeciso trance entre el lugar que la rodea y los espejismos recreados por un estado onírico. Otra hipótesis, quizás más convincente, será considerar esto como una broma muy pesada que alguno de sus compinches les ha jugado para poner a prueba su afición al horror. ¡Claro!, ahora que sus recuerdos se tornan menos difusos y la memoria intenta acomodar cada suceso de la noche anterior, se ubicarán en una celebración de Halloween, donde salieron a conmemorar todas y cada una de las leyendas, espíritus y espectros que no solamente han colmado las leyendas urbanas sino también han alimentado su vasta imaginación. 

Sin embargo, no se adelanten a hipótesis aceleradas, la situación es mucho más confusa y turbia. Por un instante, sientan la asfixia provocada por la calidez de su propio aliento que se concentra cada vez más por culpa de la estrechez del lugar. Intenten golpear con fuerza y escucharán un vacío sepulcral desparramando un lento y débil eco que se pierde en un espacio abandonado. Traten de organizar su memoria y se darán cuenta que recordar más detalles de la noche anterior es una tarea inútil; pues nunca sabrán realmente cómo fue que llegaron a estar ahí, enterrados bajo tierra y enclaustrados en un ataúd. Ahora sí pueden paralizarse del horror, tratar de gritar si es posible, llamando a un rescate inútil. Ahora sí podrán notar que ya están ante una realidad abrumadora de la que nunca imaginaron experimentar. 

Sí, hay una esperanza, inesperada, pero, al fin y al cabo, acogedora. Por un momento, intenten golpear con fuerza desmedida el techo de aquella bóveda. ¿Ya lo hicieron? Disculpen si los hice tragar un poco de tierra fría, pero es la única alternativa que tienen cuando se hallan enterrados a varios metros de profundidad. Ahora traten de rasgar la tierra con fuerza, pero sin entrar en pánico; sé que es difícil controlar la conmoción, no obstante, tengan la certeza de que hay una fuerza sobrenatural en ustedes capaz de superar la desesperación humana. 

Cuando hayan ascendido a la superficie, sin preguntarse cómo fue que lograron salir tan fácil y rápidamente de aquel entierro, límpiense los rastros de tierra de los ojos, adopten una postura por fin rígida, sientan el frío nocturno invadiendo en densas brumas alrededor de los panteones, proyecten su mirada en cada rincón del lugar aparentemente conocido y, por último, enfréntese a una imagen extraña de un hombre diminuto llamado Cosimo, quien dice pertenecer a una extraña raza llamada los boggart, cuya misión consiste en recibir a los recién llegados al inframundo como ustedes, para integrar el Gremio de los Amortales, es decir, de personas que acaban de ser asesinadas por una logia misteriosa llamada Dragar, liderada por un hombre cruel de nombre Asmarón. Sí, ya pueden desmayarse de espanto, no se preocupen, nadie los va a juzgar; si le ocurrió a Emily Bones, la joven heroína de una historia similar, por qué no les va a suceder a ustedes, lectores aún vivientes y ávidos por saber el resto de esta dimensión imaginaria que nos conduce la escritora alemana Gesa Schwartz. 

Al observar la portada, una curiosa ilustración que solo puede compararse con una lápida crujiente donde esconde una gran historia del inframundo, nos da una señal inquietante sobre su contenido. Emily Bones, una adolescente suspicaz, se halla en un limbo extraño rodeada de seres que han muerto en diferentes épocas. Despojada de su vida terrenal de una manera abrupta, se ve obligada a pertenecer al mundo de los amortales, cuyos líderes le designan labores que detesta debido a su notable comportamiento en la vida terrenal. Entregada a la desesperación, sólo le queda una esperanza peligrosa en medio de un panorama eternamente desalentador. En complicidad con su compañero Cosimo, se dirige ante Baltasar, un cruel vampiro que se convierte a regañadientes en su mentor fantasmagórico quien le instruye en todas las técnicas de ataque para regresar a la vida. Al explorar las historias que se ocultan en la inmensa y mágica biblioteca de su mentor, Emily muestra un interés particular por la leyenda de un guerrero blanco, cuya valentía y poder de imaginación pronto la inspiran a luchar contra el maléfico Dragar Asmarón, artífice de su asesinato en la tierra. Pese a ser derrotado por este ángel lúgubre, el guerrero blanco ha despertado la admiración de los amortales, quienes ven en este ser inigualable, un símbolo de resistencia en medio del fracaso inminente. 

Durante las siguientes sesiones de entrenamiento, Emily reconoce una madurez fantasmagórica a base de persistencia, caídas, frustraciones y burlas por parte de Valentín, un resentido amortal que, al principio, le hace la vida imposible. Capaz de dominar el fuego intenso que en su interior se está encendiendo, Emily Bones inicia la lucha amortal contra su enemigo y el numeroso ejército que lo protege. A pesar de su juventud, la furia que la posee es superior a las adversidades que tratan de imponerle. El deseo de regresar a su vida normal de huérfana, pero fortalecida por el latente recuerdo de su padre fallecido, un escritor frustrado; de su hermana Sofía, la menor, a quien la oscuridad siempre la atemoriza y de su tío, su incondicional protector, configuran las verdaderas razones para enfrentarse a cualquier ser, por muy demoniaco que parezca. 

Los enfrentamientos se convierten en batallas inigualables. Emily y Baltasar pelean con ingenio hasta atravesar diversas fronteras prohibidas. El furor los invade a pesar de soportar una secuencia de heridas donde el mínimo rastro de vida, principalmente el de la joven guerrera, está en permanente peligro, y sólo la fe en su instinto sobrenatural les permitirá progresar en medio de una travesía apasionante en la que los lectores serán partícipes tanto de una narrativa exquisita como de un ambiente sombrío, por momentos apaciguados por diálogos cómicos que de ninguna manera desviarán el destino itinerante de nuestra guerrera de los amortales. Con la traducción de David Álvarado Archila, la ilustración de Felicita Horstschäfer y la edición de Luisa Noguera para Panamericana Editorial nos muestra una novela de lujo que compone una visión peculiar sobre el mundo de los muertos.            

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