Poemas de Rubén Darío Herrera Tangarife

19HE VENIDO POR MIS BESOS

He venido para ver las tapias y las

calles empedradas de mi Alcázar,

he venido para ver allí las cosas

que dejé pegadas al pasado y que

hoy están pintadas de color

amarillo ya caduco.

¡Un día abrí los ojos y había llegado…!

Por ello quiero saludar con insistencia

a las sombras que dejé esparcidas en el

suelo y adheridas a las paredes de las

casas, a los gritos de niño que aún flotan

en el aire enrarecido de este pueblo.

He venido a desandar mis pasos y en

cada uno de ellos que dejé de joven,

recoger los bellos momentos de mi vida.

He venido por mis besos solamente,

por aquellos que guardé en tus labios

para siempre…

EL ÚLTIMO POETA

Quizás mis cansados ojos no verán más

el lejano horizonte de ligeros paisajes

dormidos en el aire y sus espectros

cayendo tras las sombras en el atardecer,

luego, el confín de un inmenso vacío

que alberga las almas cansadas de vivir

en esta tierra, a un paso más,

está el borde de la eternidad.

Allí se encaminan mis impuros textos

abriéndose paso entre millones de almas

varadas en la entrada donde solo hay cabida

para el último poeta.

Estoy confundido, no hay sol, ni lluvia,

allí no hay más que una puerta entreabierta

donde la oscuridad es luz y la luz oscuridad,

pero son bellezas iguales…

EL REGRESO QUE NO PUDO SER…

Podría perderme en los límites del pasado, en tus memorias existentes e inexistentes, podría perderme en los capítulos inéditos de tu historia, tal vez, dentro de otras historias o en tus memorables personajes que marcaron ciclos y momentos coyunturales, perderme en la oscuridad de las vivencias retorcidas, narradas y vueltas a narrar oyendo un cuentero en cualquier esquina, algo parecido a cuando intento retrotraer lo corto de mi vida pasada para reconstruir tu historia pero llego al final sin haber siquiera comenzado; ese inicio son los instantes en que mi memoria parece un cuenco redondo y sin salida donde oigo las antiguas resonancias de aquellos días, de mis tiempos de siempre. Entonces, salgo a deshoras y la soledad me sorprende divagando; pienso que sobre estos pasos que deambulo, alguien pisó las mismas huellas hace cien años, imagino las anchurosas soledades de aquellos años, la fría oscuridad y el claroscuro de la luna brillando en las pulidas piedras de la calle. Avanzo con la noche y me convierto en el lamento del último habitante, me abrazo con mi ruana, oigo el lejano cri-cri de un grillo, mi intento fue fallido, atrás quedan los días y un regreso que entonces no era el mío, atrás oigo la mustia risa de mucha gente, atrás queda el ayer, atrás queda el pasado inexpugnable, atrás queda aquel grillo que de tanto cantar se estalla.

Mi querido Alcázar de recuerdos no alcanzados, como el cuenco de mi memoria redondo, cóncavo y sin salida, donde oigo mis antiguas resonancias, abismo de la vivencia donde no pude encontrar mis ancestrales soledades.

EL ESPEJO DEL PASADO

Han pasado los días, los años y los tiempos,

volver, es pisar las huellas infectadas de lo

que ya no existe, de lo que fue recinto de

dolor y refugio del mal, teatro de pesadillas

despiertas y de sueños mal dormidos;

recorrer cada grito adherido a las paredes

de las habitaciones es provocar que el pesado

recuerdo reviva las sombras que del pasado evoca.

Continúo en este regresivo andar, veo los fantasmas

que deshacen sus pasos pegados a los pisos del olvido,

otra habitación con las llaves colgadas en la puerta

¡Cuántos años han pasado! Oigo más pasos que cruzan

el pasillo, son de un cuerpo medio muerto buscando

morirse de verdad.

Un espejo, el mismo cristal en que me vi de joven,

en el que se vieron los fantasmas que hoy habitan

esta casa, mirarse en ese espejo es penetrar por las

heridas abiertas y que nunca se cerraron…

ALCÁZAR, MUÉSTRAME TU HISTORIA

Te amo y te siento unido a mí,

te siento, tanto que podría

hasta verte escondiendo en el

horizonte del pasado los recuerdos;

como sí tú, querido pueblo, quisieras

olvidarme.

Pequeño lar de mis ancestros

¿Por qué existe una línea absurda

que me impide llegar hasta tu historia?

Me acerco y descubro un pueblo

antiguo inhabitado, a la vez hermoso

y renovado, pero iluminado de sombras

y silencios, camino sobre la ansiosa estrechez

de tus callejas y me siento olvidado,

abandonado en la dulce remembranza de los sueños.

Pero aquí estoy…,

abriéndote al insomnio de mis las largas noches,

entonces, las vivencias escapan de mis letras,

te escurres de mi vista y quedo impávido como

si nada hubiese descubierto ni nada caminado.

Empero, estás presente, eso quiere decir que

existe historia, como la lluvia que cae y ha caído,

como la verdad hecha para mis lejanías y horizontes,

para mis duros pies de caminante que escapan al olvido

en cada esquina.

Quiero para mí, este pequeño universo

de paisajes eternos

y de lontananzas sin fronteras.

BELALCÁZAR

Una larga noche,

un lápiz silencioso y un papel en blanco

serán los testigos de tu embrujo.

Un quedo momento, apenas roto por

el susurro de un tórrido viento que sube

caracoleando desde el valle por entre las

hojas verde profundo y las pepas rojas

del bello cafetal ya moteado .

Mi bello alcázar, mi pequeño pueblo,

me extasío contemplando los miles de

colores que me rodean y más allá,

el lejano horizonte donde se fusiona cielo

con la tierra.

Aspiro tus aires, aromas de cielo nube y hierba,

cierro los ojos, quiero tenerte y fundir mi alma

con tu tierra.