Pizarro y Andagoya en la costa chocoana

n Walter Benavides Antia

Pizarro y Almagro son autorizados por Pedrarias para salir hacia el sur. Noviembre.

(Estos hechos están consignados en el escrito llamado “Sámano – Jerez”)1.

Según Cieza de León, Pedrarias como Gobernador, ofrece a Pizarro la conquista de Nicaragua, (pero como desconfiaba, después de la muerte de Balboa), rechazó el ofrecimiento. Para esa fecha, Francisco Pizarro de 46 años asume el mando militar de la excursión al sur, y entra en escena su amigo y socio, Diego de Almagro de 49 años, encargado de la obtención de los recursos económicos y logística del viaje.

“En el qual tiempo hizo compañía (Pizarro) con otro compañero llamado Diego de Almagro, é fueron ambos un espejo y exemplo de buenos en conformes amigos, sobre todos quantos hay en estas partes hoy se sabe que hayan tenido compañía”(2).

Almagro se encarga de comprar 2 buques pequeños, el mayor de los cuales, dice Cieza de León, habían sido construido por Balboa antes de 1519, pensando que alguna vez lo llevarían al Birú. Muerto Balboa, el navío pasó a manos de Pedro Gregorio, quien lo tenía en venta al mejor postor. Pero la mayor dificultad estaba en conseguir soldados y tripulación con experiencia, pues, la “demanda de soldados”, estaba hacia Hernán Cortés y las riquezas de los aztecas. El viaje al sur era incierto y el mar, a pesar del nombre, un peligro latente y desconocido. Además, el fracasado regreso a Panamá de Andagoya (de su primer viaje), y las versiones que se contaban sobre la dolencia contraída en esos remotos parajes, (que lo había dejado tullido, y le imposibilitaba hasta montar a caballo), no favorecían la nueva empresa, a la que denominaron “Compañía del Sur”. Esto explica que veteranos de las campañas del Darién, como Hernando de Soto y Sebastián de Benalcázar, (en ese momento explorando el norte del istmo de Panamá), no acompañaran a sus amigos y conocidos, Pizarro y Almagro. Pedrarias entonces, entrega el mando, a “dos segundones de la tropa disponible”, (que de verdad lo eran por aquel tiempo), terminando aceptando, gente sin experiencia de guerra, y ociosos de siempre a la espera de un súbito golpe de suerte. Esto explica el fracaso militar de esta primera expedición).

Pizarro recorre lo descubierto por Andagoya y llega hasta Puerto de Hambre. Noviembre.

A comienzos de septiembre está listo el navío “Santiago” y el “San Cristóbal” en reparación. Se embarcan en temporada de lluvias y tempestades. El 13 de noviembre, de Ciudad de Panamá, zarpa el Santiago, al mando de Pizarro, con 112 españoles, teniendo como piloto a Fernán Pérez Peñate3, como escribano veedor a Antón Quadrado (4), por Alférez a Sauzedo (5), por Tesorero a Nicolás de Ribera y Ladero (6), por veedor a Juan Carvallo7, y algunos indios nicaraguas y taínos de servicio. Pizarro pasa por la isla de las Flores (isla Taboga donde tenía fincas, ganado e intereses), y enrumbó hacia el archipiélago de las Perlas, desembarcando en la isla de Terarequí, donde se aprovisionan de comida, agua, leña y hierba para 4 caballos y cerdos que compran al vecino Juan Díaz, y esperan vientos favorables para navegar hacia el sureste.

“Prosiguiendo en travajos su mucha porfía

Se mete en la mar, dexando la tierra,

Con çiento y tantos onbres de guerra,

Y quatro cavallos, que más no tenía” (8).

El 13 de diciembre, Pizarro levan anclas. dirigiéndose al sur de la Punta de Garachine (Golfo de San Miguel).

En veinte y quatro años el año corría,

Siendo pasados mill y quinientos,

Quando con falta de prósperos vientos

Don Francisco Piçarro del puerto partía:

En día y fiesta de Santa Luçía

Comiença travajos con gloria de fama,

Quando Fortuna con ellos le llama

A pagalle con premios que sienpre solía(9).

Desembarca en las tierras pantanosas de Puerto Piñas, y lleva a sus soldados a explorar el interior, encontrando sólo maleza y chozas abandonadas. Los acompañan también, el capitán Fernando Montenegro y el indio de lengua Martinillo (diferente al que le regalarán a Pizarro del mismo nombre en 1532). Salvo, Nicolás de Ribera y Laredo, Tesorero, y otros pocos, la mayoría de los 112 hombres no conocía, ni había soportado el rigor de las marchas por territorios montañosos, como los que transitaron río abajo por la tierra del Cacique comerciante Peru-kete. Sin encontrar objetos de valor ni comida, se embarcan nuevamente, prosiguiendo su viaje hacia el sur, hasta detenerse en Puerto Deseado, (seguramente la desembocadura del río Jaqué), donde buscan comida para pasar la noche de navidad, pero no hallan más que ciénagas y mosquitos.

“En seguir el biaje tan bien començado

El Buen Capitán estava constante,

Y Manda que pase el navío adelante,

El biento contrario y el mar enojado;

Más él, que de aquesto no estava espantado,

Teniendo esperiençia en tales afrentas,

Con vientos contrarios y algunas tormentas

Llegaron a un puerto muy deseado”.

El curso del río por el cual Pizarro siguió tres días en su marcha para llegar a tierras  “karibes”, puede ser el río Jaqué. Oviedo deriva, justamente, dos topónimos en la costa, entre Puerto Quemado y Puerto Piñas, de los dichos caciques: el río Copisagra y el río Camazagra. El trayecto de la costa, controlado por los invasores del sur, concuerda con la región fronteriza del sur del territorio de Birú que, probablemente, ocupaba el terreno al sur del Golfo de San Miguel, en especial el río Tuira y sus afluentes.

Navegando más al sur, sin atreverse a desembarcar, pasan la Navidad a bordo de los barcos, compartiendo las escasas provisiones que les quedan. Los últimos días del año enfrentan fuertes tempestades, y recorren los extensos manglares chocoanos, llenos de insectos, culebras, caimanes(10) y bichos (de biodiversidad dirían los ecologistas).

De allí pasan a otro sitio, al que denominaron San Bartolomé.

Por fin encuentran una playa, la que después de caminar y no encontrar comida, la denominan Puerto de Hambre (seguramente en la desembocadura del río Juradó). Pizarro ordena buscar comida, pero las aldeas de indios están abandonadas, por lo que tienen que comer yerbas y frutas exóticas y desconocidas.

“Pues siendo la tierra muy despoblada,

Nunca hallaron otra comida;

Algunos perdían de anbre la vida,

Y de muchos la muerte fué deseada;

Del Buen Capitán mill vezes gustada,

Que viendo sus gentes de anbre morir,

Antes quisiera mill muertes sofrir

Que quedar con la vida a sentillo obligada”.

Preocupado, ordena a Gil de Montenegro volver a Panamá, y llevar el barco al Archipiélago de las Perlas, y regresar con bastimentos lo más pronto posible.

Huayna Cápac se entera que llegan los españoles. Diciembre

Es cuando Huayna Cápac Inka, quien gobernó el Imperio, de 1493 hasta su muerte en 1526, cuya mayor hazaña fue la conquista del Reino de Quitus (Quito), que anexó a su imperio, se entera de la llegada de unos extraños individuos con barbas, en “casas de madera” que flotan.

Texto tomado del libro, “América empezó por el Chocó”. 2018. antia53@gmail.com

Bibliografía

1. “Sámano – Jerez. Ha sido atribuida a dos autores: Juan de Sámano y Francisco López de Xerez. En realidad, es anónima, aunque haya sido atribuida después, a Francisco de Xerez, secretario de Pizarro. (WEDIN 1966: 41)

2. LÓPEZ DE GÓMARA, Francisco. Historia General de las Indias. Ob. Cit. tomo IV, libro XLVL.

3. Utilizan la carta de navegación de Bartolomé Ruiz y Fernán Pérez Peñate de 1527 y el mapa de Diego Ribero de 1529, considerados los testimonios cartográficos más antiguos de la costa noroccidental de América del Sur.

4. Sirve de escribano en la fundación de Ciudad de Panamá por Pedrarias.

5. Llega a ser protagonista de la novela el Alferez Real, novela romántica y costumbrista escrita por Eustaquio Palacios, en 1886.

6. Conquistador andaluz establecido en la Gobernación de Nueva Castilla. Uno de los Trece de la Fama.

7. Uno de los que regresó de la Isla del Gallo, con cartas para las autoridades, destacando el mal trato de Pizarro a sus soldados.

8. Relaçión de la conquista y descubrimiento que hizo el Marqués Piçarro en demanda de las provincias y rreynos que agora llamamos Nueva Castilla; dirigida al muy magnífico senor Juan Vázquez de Molina, secretario de la enperatriz y rreina, nuestra señora, y de su consejo, es un poema anónimo escrito entre 1537 y 1538.

9. Ibíd.

10 Palabra taína.