Las atmósferas urbanas de Álvaro Camacho

Alberto Rivera

La ciudad, la de siempre, la que todos ven pero nadie ve; la urbe citadina que respira, se manifiesta, acude; la que va y viene como si se buscara a sí misma, la que saluda en la mañana y corre al medio día por las calles ataviada de paraguas para disfrutar el aguacero de la urbe…

La ciudad que cambia y nadie nota, las calles que hablan sin ser escuchadas, la que siembra sonrisas  que nadie acoge, la que huele a flores y a basura y a gente afanada y llega a tiempo a los paisajes que la esperan.

La ciudad de Camacho respira, vive en cada imagen, observa, disfruta; sus fotografías son una tertulia a la que todos asistimos de corazón, por sorpresa, por admiración, porque también hacemos parte desde la sensibilidad celebrando el “buen ojo” de quien vive su trabajo como su vida.