Fernando López y Pedro Pablo Picasso

Germán Ossa

Fernando López es un artista quindiano que ya ha caminado mucho mundo. En Armenia, su patria chica, todo el mundo conoce su obra y sabe de su hermandad con Duván, el genio que vive y labora en Barcelona desde hace más de quince años y no niega su aterradora influencia.   

 

Le hemos seguido los pasos con bastante sigilo y dedicación. Sabemos de la manera tan violenta, agresiva y desmesurada con la que procede a gastar pintura en sus grandes telas, logrando crear una obra impresionantemente original y única. Pinta sin miedo. No le teme a la tela blanca y se regodea embadurnando esas superficies blancas, buscando formas, ambientes, objetos y símbolos, a todas  luces muy particulares, muy suyos, muy originales,  argumentando que no le da miedo demorarse el tiempo que sea, en encontrar una identidad que lo haga, como a su hermano, convertirse en un artista fácilmente identificable en este hermoso y congestionado planeta del arte.

 

Sus pinturas están llenas de siluetas de mujeres, de arlequines, de musas, de poetas hembras, de músicos, de bodegones concretos y abstractos, tan llenos de color, que demuestran que en su interior hay un artista que nació para vivir apasionadamente del arte.

 

Agradece a Dios por haberle permitido viajar por el mundo visitando Museos y Galerías de Arte, que le han permitido conocer la obra de muchos y muy importantes artistas, pero no oculta su fascinación, admiración y envidia por la obra de Pedro Pablo Ruiz Picasso, de quien ha reproducido a la perfección más de cincuenta obras, las que ha colgado en decenas de paredes en las más variadas salas tanto de países europeos como de América del Norte, destacando obvio a los Estados Unidos.

 

Viajará a mediados de este año a Italia y Francia, donde mostrará su más reciente homenaje al Maestro de Maestros, con una copiosa colección de pinturas, que estamos seguros, serán la admiración de los entusiastas asistentes a sus exposiciones.

 

Desde ya auguramos un éxito rotundo a este artista quindiano, que ya cuenta con un nutrido grupo de coleccionistas de sus trabajos en todo el eje cafetero.