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domingo, junio 16, 2024

Ciudadela Perla del Otún, en Pereira

Y esa situación duró más o menos unos 5 años sin que hubiese invasiones en la ciudad, por esa respuesta del Estado con los 2500 lotes con servicios, era un orgullo para la ciudad, para toda la sociedad.

Jairo Arango Gaviria

Hoy vamos a hablar de la “Ciudadela Perla del Otún” conocida popularmente como los “2500 lotes con servicios”, proyecto que se dio en la época de los años 80.  

El nombre de la “Ciudadela Perla del Otún”, fue el que sugirió la señora María Eugenia Rojas de Moreno Diaz, Gerente General del Instituto de Crédito Territorial de esa época, para darle un poco más de realce al proyecto de vivienda los “2500 lotes con servicios”, aunque el nombre inicial fue puesto por las comunidades del sector de la Comuna de Cuba y que hoy en día se conoce y se sigue llamando “2500 lotes con servicios”. 

El proyecto empezó en el Instituto de Crédito Territorial, cuando la entidad hizo una adquisición de 36 hectáreas de terreno que fueron adquiridas por el Instituto de Crédito a diferentes propietarios, que tenían terrenos en ese sector; entonces se hizo un englobe y se asociaron los propietarios y le vendieron al Instituto de Crédito. Estaba todo sembrado en café. 

Cuando el Instituto hizo esa adquisición de terreno, obviamente, lo hizo con el criterio de hacer vivienda de interés social. La vivienda de interés social en ese momento en Pereira tenía un faltante de aproximadamente 3000 soluciones de vivienda, entonces en ese terreno englobado se fueron haciendo los rayados del proyecto para poder legalizar unas soluciones de vivienda que estuvieran acordes a los intereses de las clases menos favorecidas de la ciudad. 

La ciudad tenía un crecimiento del número de invasiones muy grande porque no había ninguna respuesta del Estado, ni de los privados particulares, que le dieran solución y que ayudarán a frenarlas con vivienda de interés social, es decir, no había ninguna oferta, pero sí muchas invasiones, y los promotores de estas invasiones ilegales, se fueron volviendo duchos, diestros, profesionales en el tema, que aprovechando las necesidades de vivienda de la gente promovían las invasiones cautivando seguidores para invadir terrenos privados,  pero sin tener en cuenta si se podía tener acceso a los servicios públicos, las distancias, el transporte y obviamente la legalidad, para llegar jurídicamente, en algún momento, obtener sus títulos de propiedad, entonces nada de esto hacían, lo único que hacían era ocasionar enfrentamientos entre estos líderes viviendistas con las entidades y sobre todo, con los organismos policivos.

Los viviendistas

Viendo esta situación y en mi calidad de gerente del Instituto de Crédito Territorial de esa época, comienzos de los 80, hice una selección de los 20 dirigentes viviendistas, legales o ilegales que estuvieran, dedicados al ejercicio de la vivienda, sin importar si eran aliados del Estado o eran ilegales y los convoqué a la gerencia del Instituto de Crédito, les dije que me gustaría que ellos fueran los dirigentes comunitarios de un proyecto de vivienda muy grande que el Instituto pensaba realizar en Pereira y ya teníamos los terrenos, entonces ellos, aportarían las comunidades, y obviamente sus dirigentes de acuerdo al número de personas que tuvieran, entonces se distribuyeron en 20 comunidades y esas comunidades obviamente organizadas, con sus nombres.

Les expliqué la conveniencia de entrar en la legalidad, a través de unos programas del Estado, que hiciéramos una sinergia, ellos sabían manejar las comunidades, sabían hacer y conocían el tema de la vivienda en sus primeras etapas, ellos aceptaron, no tenían que comprar terrenos, estos los iba a aportar la entidad, el Instituto de Crédito, y ya los tenía, así que debían pasar unos listados de cuántas personas tenía cada uno y poderlos orientar, asignarles un radio de acción dentro de ese gran globo de las 36 hectáreas para que ellos estuvieran concentrados con ellos.  

En el transcurso de los días cada uno fue entregando las necesidades de la comunidad a su cargo, cuantas soluciones requería cada uno, toda esa sumatoria dio aproximadamente 2.500 soluciones, El proyecto sería de autoconstrucción, de autogestión y se les explicó muy bien que en su etapa inicial iban a ser lotes con servicios, porque no podrían hacerse de otra manera, esos lotes ya estaban trazados urbanísticamente por el Instituto. 

Organizamos con otras entidades de la región como el Fondo de Vivienda Popular de Pereira, unos convenios donde el Instituto de Crédito ponía el dinero para hacer las obras de urbanismo, sobre todo los movimientos de tierra y se le giraban al Fondo de Vivienda para que él ejecutará esas obras, ellos contrataban los movimientos de tierra con la ingeniería local; con las empresas de servicios públicos, también dicha entidad hizo varios convenios para poder dotar de  servicios públicos indispensables a todas estas comunidades. 

Proyecto exitoso

Este proyecto, fue exitoso, porque visto de esa manera toda la comunidad, porque la sociedad de la región y la pereirana, estaban muy atentas al desarrollo de este proyecto, en la ciudad no se hablaba de otra cosa en materia de vivienda durante la época de ejecución de la viviendas. Ver los fines de semana, debido a que la mano de obra la suministraba la comunidad, eran los mismos propietarios, los mismos usuarios que en los días de fiesta y dominicales, llenaban los buses urbanos de la ciudad, vehículos particulares y a pie. La gente hacía romería, caravanas para ir a trabajar al sitio, donde previamente se les había dado la ubicación, donde iban a construir su casa y en efecto, iba toda la familia desde temprano un domingo iban con sus familias, llevando sus implementos para hacer el almuerzo, sus herramientas de trabajo, también palas, regatones y azadones. 

Todo esto era una fiesta, era una forma de construir tejido social, empoderamiento y sentido de pertenencia dentro de la comunidad, de la ciudad y de la sociedad, y en efecto lo era, porque las personas, que llevaban ingresos a sus casas, asignaban una parte para poder costear el transporte de toda la familia, porque era un paseo, una fiesta de integración, porque además todas las entidades estaban representadas ahí, porque todos los estamentos de la sociedad estaban ahí, nuestra gran labor fue haber podido desarrollar una gestión de unificación de esos dirigentes y líderes viviendistas y pasarlos de la ilegalidad a la legalidad para que no los persiguiera la policía, pues cuando iban a hacer una toma de terrenos, se arriesgaban a perder un esfuerzo, plata, y con la posibilidad que resultaran heridos, aquí ya era una integración, es decir, el estado los formalizó, los integró y los legalizó, y todos ellos muy contentos con esto, porque no solamente eran las obras físicas las que contaban dentro de ese proyecto, sino la parte social y humana, y por eso el Instituto dispuso del área social compuesto por varias profesionales de trabajado social que se integraron dentro de estas comunidades y que atendían el día a día de las quejas de los dirigentes con su respectiva comunidad o la comunidad con sus dirigentes, cuando en ocasiones se presentaba algún abuso o exceso de autoridad de algún dirigente respecto a alguien de la comunidad, se intervenía para dirimir cualquier conflicto. Así poco las familias, fueron viendo cómo la finca que era de café, se convertía cada día más en una mayor posibilidad de obtener la vivienda y por eso la esperanza de la gente se volvía latente, porque anteriormente se demoraba entre 5 y 10 año detrás de unos dirigentes esperando que les dijeran siquiera dónde iba a hacer la vivienda el sitio de vida de ellos y no se podía.  

Entonces estaban seguros porque tenían el ropaje, tenían el respaldo, tenían el paraguas del Instituto de Crédito, que era la entidad más prestante de la época en la región, todos querían el Instituto de Crédito y todos querían tener una posibilidad de vivienda del instituto, entonces ese programa en la medida en que avanzaba atraía, investigadores de la vivienda de interés social de otras partes del país, inclusive del exterior, y querían venir a conocer el modelo del proyecto del Instituto. 

Los 2500 Lotes

En esa primera etapa se fueron desarrollando los 2500 lotes con servicios en unas 20 comunidades, unas de 300 soluciones, las otras de 150, de 70, o de 200, en fin, hasta convertirlas en lo que es hoy es ese proyecto. Otro de los mayores éxitos de este proyecto de autoconstrucción de vivienda, fue el Banco de Materiales, porque la Fundación Carvajal ya tenía un modelo en Cali de organización social y tenían unos bancos de materiales muy definidos, donde comprando al por mayor muchos materiales, obviamente tenían unos mejores descuentos y por lo tanto un mejor precio y el rendimiento de los presupuestos. 

De ahí que en la etapa siguiente que era ya la construcción de la vivienda el Instituto tenía una modalidad muy interesante a través de préstamos a las personas para la compra de materiales, y ese dinero se les entregaba con unos requisitos, obviamente,  y compraban los materiales en el Banco de materiales, Esta modalidad se hizo para los que tuvieran un mayor ingreso y cada uno construyera su vivienda en la medida de sus capacidades económicas porque si se le aportaba a la comunidad se aumentaría el valor del crédito de $250.000, que la entidad había adquirido a un precio muy favorable, en esa época $37 el metro de lote en bruto. La comunidad, una vez tenía el lote, ya con servicios, levantaba la casa en bahareque, en guadua, techo de zinc o a veces plástico, lo que sabían hacer pero ya desde la legalidad. Dejaban de pagar arriendo y ocupaban lo que vendría a ser su vivienda primaria. 

Como todo, no faltaron los críticos, los críticos políticos, los que critican absolutamente todo, porque es más fácil criticar que aportar soluciones a los problemas y cuando no se conoce la historia, se cree que las cosas empezaron ayer, decían que se estaban construyendo tugurios, y le sacaban la foto a la vivienda inicial que la gente misma había levantado, aún con el piso en tierra, bahareque, guadua y con zinc y esas eran las casas que estaba construyendo el Instituto, sin tener en cuenta que esas construcciones aun precarias ya no podrían ser ni guetos, ni tugurios, pues estaban dotadas de  servicios de agua, energía, y tenían  alcantarillado, vías y transporte urbano que llegaba hasta allá, tenía unas soluciones de vida mínimas y necesarias y ofrecía una solución  de vivienda propia.  

Las fotos

En esa en esa época se tomaron algunas fotos, Existe en mi poder un folleto donde se cuenta la historia de cada comunidad, quienes eran sus dirigentes y donde se muestra una historia que ilustra el espíritu de los nuevos habitantes de dichas comunidades, se trata de una señora que cose en un pequeño taller de costura que montó en su primera vivienda de guadua y de esterillas, su trabajo le dio ingresos adicionales con lo que, poco a poco,  fue adquiriendo materiales y cada vez la casa iba tomando mejor forma y así hicieron cada una de las personas hasta convertir el barrio en lo que es hoy, porque si ustedes van hoy a los 2500 lotes con servicios del inicio a hoy, hay muy poco, porque hay muy buenas construcciones y hasta edificio de 3 pisos, dentro de esos lotes, que nosotros le entregamos a sus iniciales propietarios.  

Esas soluciones tuvieron varios efectos sociales dentro de la comunidad, uno de esos efectos tuvo que ver con el freno a las invasiones por algunos años, los dirigentes estaban ocupados haciendo viviendas, entonces estaban contentos haciendo esto, que era lo que sabían hacer, pero dentro de la legalidad, la gente no iba a buscarse problemas de hacer invasiones y tampoco tenía necesidad, porque la respuesta del Estado fue masiva y el proyecto, cubrió todas las necesidades cuantitativas de vivienda y entonces la oferta, dio satisfacción prácticamente a esa necesidad.  

Y esa situación duró más o menos unos 5 años sin que hubiese invasiones en la ciudad, por esa respuesta del Estado con los 2500 lotes con servicios, era un orgullo para la ciudad, para toda la sociedad hablar del proyecto porque era uno de los más grande que se estaba construyendo en el País, por autogestión, por autoconstrucción, donde la mano de obra era aportada por la comunidad, los créditos para el mejoramiento de la de la vivienda por el Instituto y el rendimiento de cada peso era muy, muy notorio, porque cada que la gente dejaba de ir un mes o dos meses allá, al regresar ya veía o una pared adicional de la casita, una ventana nueva o algo nuevo, lo que les producía mucha felicidad y orgullo, porque no es lo mismo que le entreguen a una familia de escasos recursos una casa terminada como lo hicieron, en algunos gobiernos últimamente, donde se les dice que les regalan la casa, pero entonces ahí no hay tejido social, no hay pertenencia, porque lo importante de todo esto es que la gente participe de la construcción de la vivienda, tenga sentido de pertenencia, tenga identidad con lo que está haciendo y entonces eso sí, es muy diferente, no es lo mismo que a la gente le entreguen la llave de la casa y que no haya conocido nada de ese proceso el día que le entregaron sus llaves, a que desde el comienzo haya él mismo con su familia, participado del proceso de construcción de toda esa vivienda hay una gran diferencia, completamente en cuanto a la construcción de tejido social y de valorar las cosas. 

Tuvo visitantes

Ese proyecto, tuvo muchos visitantes interesados en conocer el modelo, tenían conversatorios con los con los líderes comunitarios, con la misma comunidad auscultaban el proyecto, las deficiencias, los problemas, los éxitos del proyecto, y en varios congresos internacionales donde yo asistir, pues iba con mucho entusiasmo a hablar de este proyecto y de la necesidad de que el Estado hiciera la vivienda de interés social, pero con procesos de autoconstrucción, desafortunadamente, en el gobierno siguiente, el presidente terminó con el Instituto de Crédito, yo diría que por unas presiones muy grandes de los constructores privados que estaban asociados con Camacol, porque este no era un proyecto objetivo para los constructores privados, porque aquí la ganancia no se cuantificaba en pesos, sino que la ganancia se cuantificaba en tejido social, era en construcción de sociedad, de comunidad, de valores, y todos sabemos que el interés del inversionista privado es el de tener una rentabilidad económica y aquí nunca la iban a hacer porque todo esto era subsidiado, entonces esos presupuestos de la nación, los regionales, del departamento, los municipales, de la alcaldía o de otros institutos descentralizados, pues estaban muy bien canalizados y tenían auditoría, era toda la comunidad pereirana, no había pues ningún ruido de corrupción ni de nada, eso porque entre todos nos vigilábamos y todo era por encima, entonces nunca hubo ahí, ningún problema de que fulano se llevó los materiales, ni nada.  

La misma Policía tenía ahí un radio de acción en la comunidad y ellos mismos iban con sus familias a construir sus viviendas, entonces entre todos se cuidaban y se hacían los bazares, los bingos,  los festivales, todos aportaban alguna cosa, había un intercambio cultural y gastronómico de todas estas comunidades, de simbiosis, de sinergias, y los problemas se dejaban realmente a un lado, nunca hubo una pelea que lamentar,  todo era camaradería, como se dijera, estos valores sociales que fueron adquiridos por estas generaciones obviamente han repercutido de ahí en adelante, y como en distinción  o diferenciación con otras comunidades que no tuvieron ese mismo proceso, ese mismo desarrollo, ese mismo crecimiento, ese mismo modelo de construcción de vivienda, muy distinto, es cuando paralelamente se está construyendo, por ejemplo, Villasantana, que prácticamente empezó como un sector de invasión, sin servicios públicos y vías, sin arquitectura, sin urbanismo, absolutamente sin nada y hoy pues las diferencias saltan a la vista. No solamente en el tema del comportamiento social, sino del comportamiento urbanístico y de los valores agregados para la sociedad y para la ciudad, que son completamente diferentes. 

Pero este plan de vivienda de los 2500 lotes con servicios, o como decía doña María Eugenia Rojas, cuando vino a inaugurar oficialmente el proceso, ella obviamente ya estaba muy interesada en conocer todas lo relacionado con la ciudadela y en efecto, ella tenía mucha gente que conocía el proyecto y que le contaba todos los detalles, que pensaban las familias como interactuaban, cómo se hacía el desarrollo de la comunidad, siempre estuvo muy tranquila con ese desarrollo, porque era lo que le gustaba, también que la gente progresara, la comunidad organizada,  teníamos unas respuestas específicas, físicas y económicas y sociales y la gente. 

Valores humanos

Con la orientación de las trabajadoras sociales, hacían su mejor y su mayor esfuerzo y la construcción de esas viviendas tenía adheridas en su ADN todos esos valores humanos necesarios para la construcción de sociedad y de una vida de calidad, cuando cancelaron el Instituto de Crédito, por presiones del sector de la construcción a través de Camacol y con unos pretextos que no venían al caso en esta región, decían que en la costa la gente se tomaba las viviendas y no tenían escrituras, que hacían esas viviendas y la gente se las tomaba y no se les hacía escritura, eso era un desorden, en fin les sirvió para terminar con la entidad. 

Porque ahí uno se da cuenta de que Colombia, si es si es un país de regiones, entonces no es lo mismo, desarrollar un proyecto en Pereira, o en Manizales, o en Medellín, en Armenia, en el Eje Cafetero que en la Costa Atlántica y dependiendo de los criterios de los mismos dirigentes de las entidades, mientras se decía que en esos sectores, la gente no adquiría su vivienda, nosotros estábamos al día con todas las escrituras, no había ni un solo propietario que no tuviera su escritura en regla y organizada, ahorraban para los gastos que requería esa escritura y la preguntaban. Hay casos como el siguiente ejemplo: he ido nuevamente a los 2500 lotes con servicios después de que fui gerente. ya como alcalde de la ciudad, hicimos muchas primeras comuniones o en momentos en que se han desarrollado programas de televisión o de radio a los que me han invitado, en esas alocuciones, uno se siente muy contento a estas alturas, porque después de más de 30 años que fueron  inaugurados por la señora María Eugenia Rojas, todo este este proyecto y con esa huella tan grande que se dejó ahí, no solo en lo físico sino en lo en lo social y lo humano, lo cultural, uno ahora se siente muy contento cuando se le aparecía a uno una persona joven diciéndonos, vea, usted le dio la vivienda a mi abuela o a mi abuelo, vea y yo le traje esta foto que la viera haciendo la primera comunión, usted me hizo una primera comunión; porque las hacíamos, con Cristina, mi esposa, y se le dotaba a los niños y niñas del vestido, zapatos, camisa, pantalón, y después de la ceremonia, se les ofrecía torta, refrigerio, entonces traían la foto a mostrármela, o la escritura y nos contaba, mi abuelo le traspasó la vivienda a mi papá que se murió, se hizo la sucesión y ahora me tocó a mí y ya estamos ahí en esa casa y seguramente que tampoco vamos a salir de ella. 

Entonces son muchas cosas, muchas historias, las que habría que contar alrededor de los de los 2500 lotes con servicios y muchos recuerdos buenos y parte de la historia de la ciudad, necesariamente tendrá que ser contada, relatada, historiada a través del proceso de construcción de la vivienda, y no va a haber ninguna posibilidad de que se haga ningún estudio serio en Colombia de vivienda popular sin tener como referente los 2500 lotes de servicios que se hicieron en Pereira es que ver cómo empezaban a la casita en Bahareque, en tablitas y ver ahora lo que es hoy en día esa casita o esa propiedad. 

Es muy diciente ver las fotografías del momento, de las señoras,  toda la electrificación, el orgullo de ver levantar su casita, de ambientarla,  con todas las unidades sanitarias, los tipos de vivienda, la casita con tienda, con su taller artesanal,  zapatería, taller de costura, venta de jugos, helados,  o de cualquier otra actividad, es completamente diciente, y además las vías hechas con ganas, y con urbanismo, con todas las obras que requiera una buena vía, hoy en día están pavimentadas, porque en mi alcaldía después de eso yo les había hecho una promesa de pavimentárselas y se les pavimente, es bueno siempre dejar la trazabilidad de las cosas porque hay un listado de cada una de las comunidades con sus dirigentes, esto quedó documentado que es lo que vamos a presentar, también, cada una de esas comunidades por ejemplo aquí aparece la Policía Nacional, que habíamos hablado o el sindicato del departamento o el del municipio, o esta que se llama los héroes o el bosque, Cenaprov, que era la central nacional pro vivienda que adhirió a nuestro programa para que no tuvieran más problemas y mantuvieron la identidad, pero ya pues de una de una forma organizada y ahí aparecen los dirigentes y la foto de doña María Eugenia quien fue la gestora nacional principal de este proyecto.  

Todavía da de qué hablar, y eso es muy satisfactorio. Hasta es referente para los políticos que sin identidad y cosas importantes para mostrar en la ciudad, muestran este proyecto como su gran obra y lo máximo en que pudo haber participado es en tener conocimiento de dónde quedan los 2.500 lotes con servicios. No tengo necesidad de entrar en discusiones que no amerita porque la pertenencia de la ciudadela Perla del Otún es algo que ya está adherido a la gente que fue participe directa en la gestión de este proyecto, sus dirigentes y sus reales conductores. 

Dejar este tipo de huella será siempre mi satisfacción en mi tarea de vida y digo con mucha alegría en voz alta, con entusiasmo que lo hicimos con un gran equipo de trabajo muy importante de la región, en Pereira para beneficio de todo el País y se sigue y se seguirá hablando de este proyecto. 

Esta es la historia de los 2500 lotes con servicios, aquí hay un folleto donde se está contando toda la historiografía con sus fotos, todo ese proceso de crecimiento, la fortuna de dejarlo escrito, publicado porque si no, como dijo alguien: lo que no se publica no existe, y en este caso no solamente está publicado sino qué está arraigado, está adherido al ADN de los pereiranos. Esta es la historia de los 2500 lotes con servicios.

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